Por Unai Aranzadi Ormaetxea y Kalvellido
Hoy se cumplen 19 años de la invasión de «nuestras democracias» a Iraq. Yo la cubrí in situ moviéndome como un freelance joven y con ganas, desde el primer día (que se inició en las montañas contra Ansar Al Islam) hasta su termino oficial en Tikrit (ciudad de Saddam, última en caer) Además volví cada año al país hasta el 2010, con el ánimo de ver cómo evolucionaba la ocupación. No sé si me estoy haciendo viejo o tengo el culo pelado, pero el desagravio comparativo con cómo se informa y siente esta otra invasión de Ucrania es atroz. Espero que a los ucranianos nunca les llegue una invasión así, «a la americana», con lluvia indiscriminada de Tomahawks y sin que nadie en la prensa y «mundo libre» ponga rostro a las víctimas ni exija un recuento de muertos o el más mínimo castigo a los culpables de ese crimen tan colosal. Hoy, esos líderes, Bush, Aznar y Blair son millonarios a los que jamás se ha hecho el más mínimo amago de juzgar. A sus (nuestros) países tampoco se les ha sancionado de ninguna manera. Lo que sí sabemos, gracias a Naciones Unidas, es que la cifra de muertos es de alrededor de un millón de personas. Se dice pronto.
Buenos días desde Ucrania.




