Zelaya no tiene la menor intensión de retornar a Honduras

“ZELAYA NO TIENE LA MENOR INTENSIÓN DE RETORNAR A&nbsp HONDURAS…”

:Es la rueda de molino que ha echado a caminar los enemigos de Honduras.

Las llamadas telefónicas que llegan presurosas a radio Globo (Tegucigalpa) preguntan sobre la verdad o falsedad de semejante patraña.

La guerra de las “bolas” pretende confundir, desanimar, a los patriotas que luchan en los cuatro puntos cardinales de la tierra de Morazán.

La autores, cómplices y encubridores del zarpazo, que tuvo la máxima medida el domingo 28 de junio de 2009, no cesan de usar las armas viles, como la esgrimida por el propio Congreso Nacional cuyos diputados exhibieron y aprobaron un documento falso de falsedad absoluta relacionado con la supuesta renuncia de la presidencia de la República, dizque firmada por Manuel Zelaya Rosales.

El abusador Roberto Micheletti (que cumplió aniversario hace pocas horas, con una tarta ensangrentada por los hondureños víctimas de la represión policial y militar) mira sólo “cuatro encapuchados” en las calles, “sólo unos pocos extranjeros que atentan contra la propiedad privada” y no la muchedumbre de hombres y mujeres que diariamente protestan contra el gobierno de facto.

Jueces de toda laya mienten más de la cuenta para ensartar cargos contra los hondureños que han sido privados injustamente de la libertad. Los acusan de terrorismo. ¿Quién acusa a quién?

Terror es propalar rumores falsos para alcanzar objetivos perversos. En las audiencias, los inocentes han sufrido prisión ilegal por más de 24 horas, y sólo entonces aparecen en manos de jueces venales, que los procesan al margen de la ley, inclusive un venerable anciano ha sido echado a las mazmorras sin causa justificada.

Terror es imponer “toques de queda” para avasallar a los ciudadanos so pretexto de “salvaguardar la tranquilidad”; terror es impedir que los representantes de organismos internacionales cumplan con la&nbsp obligación de velar por los derechos humanos; terror es mentar supuestos ilícitos por boca del tristemente célebre guitarrero de Olancho, Enrique Ortez Colindres, que, hace poco, en declaración pública e irresponsable a la CNN, amenazó con un proceso judicial por desvío de recursos y juicios por narcotráfico contra Manuel Zelaya Rosales.

Que Zelaya ha cambiado de táctica para no regresar a Honduras, sólo cabe en la cabeza atormentada del Embajador norteamericano,en las diez familias que controlan el 95% de las&nbsp grandes empresas involucradas en el zarpazo, incluida La Prensa y El Heraldo (de Jorge Canahuati Larach), La Tribuna (de Carlos Flores Facussé), Hablemos Claro, Canal 10 (de Rodrigo Wong Arévalo), el Grupo Televicentro, Telecadena, Telesistema, MegaTV, Multidata y Multifon y la cadena de radios y comidas rápidas(de Rafael Ferrari), energía y combustible, mall y supertiendas (de extranjeros camorristas), y, por supuesto, las empresas monopólicos de transporte aéreo y terrestre de propiedad de Roberto Micheletti Baín, sin que falte los equipos de fútbol como Olimpia, Motagua y la Selección de Honduras, todos en manos de los Ferrari y Atala.

La vuelta al Estado de Derecho, en Honduras, no será el instrumento de opresión que sirvió para fraguar el golpe contra el pueblo; será de Orden Nuevo, en el que no quepa la impunidad ni “más de lo mismo”.

¡Morazán y los gobiernos de la mayor parte de países de América Latina y el Mundo, vigilarán la segunda y definitiva independencia de Honduras!

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