Yo nunca falto el respeto…

…si no me lo faltan antes.

Usted lo vive faltando y no hay quien pueda negarlo.

Es una pena que tanto principio incorporado culturalmente, deba tirarlo al carajo a partir de su cinismo.

Y es que el cinismo, sólo lo digiere el cínico…


Es que eso de ir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuyos miembros tampoco son santos de mi devoción pero existen y no podemos negarlo, a decir que en Colombia no hay paramilitarismo, hay que tener estómago de piedra para poder absorberlo.


Usted reniega su origen, el de su padre y hermano, el de sus primos y toda la parentela que lo rodea y se supo, y se sabe y se sabrá, porque la historia es muy dura, no olvida tan fácilmente.


Lo que usted está negando, es renegar de su raza de asesinos, de su estirpe, de su sangre.


El mundo ya está enterado, por más que quiera negarlo, la pena es que usted no me miente a mí, sino que le miente a su pueblo, porque mientras leía un discurso realizado por un muy mal asesor -debería empezar a observarlo- en su tierra estaban amenazando y desapareciendo a estudiantes que tampoco quieren ser cómplices de su discurso pérfido.


No se salvan de la persecución los sindicalistas, los obreros y amas de casa, vuelan las “Águilas Negras” su vuelo de horror y muerte y sus indígenas viven los peores momentos de su historia a partir de aquel 12 de octubre en que la patria y las patrias hermanas, vieron su tierra teñida de sangre.


Usted no pudo explicar, ni se molestó en hacerlo, cómo es que en un país donde se pretende ocultar al aparato paramilitar que es algo además de repudiable, absolutamente tangible, estas bestias siguen cometiendo sus tropelías con la misma libertad con que usted se cambia los pantalones.


Tampoco pudo aclarar que es la llamada Nueva Generación de Paramilitares.


¿Son héroes o son demonios?


Son escoria, presidente!!! Y quien la justifica ¿qué podemos decir que es?


Las “Águilas Negras” se reprodujeron, nació la nueva raza de “Águilas Rojas”, que junto al “Frente Social por la Paz” y “las Manos Negras”, están sembrando semillas de odio regadas por la “Nueva Generación” y otras similares, que no utilizan argumentos para expresar su idea, sino que lo hacen a fuerza de balacera.


Y motosierra.


¿No se le rieron en la cara los miembros de la Asamblea,cuando desconoció con su brutalidad característica, el informe de ACNUR que explica de qué manera en Cundinamarca, “El Pájaro” copó el sitio que dejó “El Águila”, criminal aberrante y antiguo jefe suyo?


Porque sabemos que en política muchas veces se miente, pero lo suyo ya no es mentira, es cinismo.


Caramba, cuanto daría por ver las caras de los miembros de la o­nU por un momento solamente, no vaya a pensar que quisiera que se me haga costumbre, pero digo, ver qué cara habrán puesto ante semejante barbaridad dicha por un Jefe de Estado.


Esta semana que recién termina, el caos colombiano superó todo el caos anterior, y mire que no estoy hablando de poca cosa.


Colombia a través suyo,es el único país latinoamericano que se niega a apoyar la adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en esa misma Asamblea donde usted hizo semejante papelón.


Aunque claro, usted a los papelones se los pasa por…


Y ojo, que no estamos hablando solamente de los indígenas que, a su juicio, deslucen su hermosa tierra.


Estamos hablando de su irrespeto hacia todos los indígenas del mundo, a los que usted prefiere ignorar y seguramente hasta si pudiera aniquilarlos con la mirada, sería el primer asesino de ojos que conociera la historia.


Hay más de 370 millones de aborígenes en el mundo, muchos en peligro de desaparición forzada, otros asesinados por el hambre y el abandono y la Declaración que habla de sus derechos, usted la omitió con la misma facilidad con que el imperio lanza sus bombas criminales sobre pueblos desarmados.


¿Quién le escribe los libretos, señor Uribe? ¿Es tan necio o es simplemente absurdo?


¿O será acaso que usted es más brutal que la bestia más feroz?


Pienso que todo comerciante de drogas no la consume, sino que la utiliza en beneficio de su bolsillo, pero a veces se me ocurre pensar si acaso no estará “gozando” de sus “placeres” y sus efectos devastadores se potencian con su personalidad ya asesina.


Creo que Jack, el Destripador, ha sido un niño de pecho al lado suyo, hasta ese honor ostenta usted, además de una patología nefasta, en momentos en que la psiquiatría tiene tantos avances y bien que podrían darle una mano para orientarlo.


¿O estamos ante un caso perdido?


Negar la existencia del aparato genocida paramilitar en Colombia, es lo mismo que negar la existencia de alguien como usted.


¡Qué más quisiera su pueblo que despertar un día y sentir el alivio de saber que fue usted simplemente una pesadilla! pero la realidad nos demuestra que su persona es tan real, tan asquerosamente real, que el estómago se nos revuelve de sólo pensar su nombre.


Por eso le decía al empezar esta nota, yo no nunca falto el respeto, si no me lo faltan antes.


Y lo peor, señor Uribe, lo tristemente peor es que no me lo falta sólo a mí, sino que se lo falta a su pueblo y a todos los pueblos hermanos que le pisan los talones, siguiéndole el rastro igual que se le sigue a la rata para ver dónde se encuentra su madriguera…

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