Yemen es «el Vietnam» de Arabia Saudita que transformará la Región

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Por Pablo Heraklio

Yemen se ha convertido en una trampa. De ser el rival más fácil para Arabia Saudita, después de siglos de colonialismos, décadas de dictaduras, patético ejército y endémica corrupción, se ha transformado de pesadilla en horror. Tal vez un error sin solución. El asalto  las instalaciones de Aramco de Buqayq y Khurais, con una producción del 50% de los productos sauditas y un 5% de la producción mundial, puede que tenga efectos irreparables. Nadie sabe a ciencia cierta como se desarrollarán los eventos venideros.

Esta derrota estratégica tiene ganadores: el resto de productores de petroleo. Ellos ocuparán su cuota de mercado y evitará que USA tenga que seguir destruyendo países productores una temporada.

Voces se preguntan quién pudo volar las instalaciones, tanto autor como instigador. Trabajo Interno o Agente exterior. Nadie en occidente entiende que un pueblo sometido a las vejaciones a las que ha sido sometido el pueblo yemení pueda ser capaz de tal azaña. La propaganda occidental que inunda los canales de difusión y que ellos llaman noticias impiden que llegue al público general la larga historia del conflicto, fragmentándolo en piezas y vendiendo las que le interesa.

Lo sucedido en Yemen hasta ahora es súmamente importante, ya que tira por tierra numerosos supuestos sostenido por expertos, militares y políticos hasta ahora. El pueblo yemení a través de la organización Ansarhullah ha demostrado este septiembre: Que aún se puede mantener una guerra de guerrillas de bajo perfil contra satélites y drones efectiva, tanto en territorio propio como enemigo, y en medio de una guerra asimétrica. Que los bloqueos físicos a naciones no son tan fáciles de llevar a cavo. Que si los números indican que la victoria está del lado de los sauditas los hechos demuestran que hay factores que cuentan más que los números. Que la estrategia Rumsfeld/Cebrowsky de «Caos Controlado» y Mercenariato no es tan efectiva como nos han vendido. El imperio juega aplicando conceptos erróneos. Lo único que no han conseguido es romper el cerco mediático, conseguido solo en parte.

Que Arabia instigue a Wahsington  o que este de motu propio ataque a Irán no cambiaría nada, ni para Yemen ni para Arabia Saudita. Yemen seguiría con su calvario, su guerra de baja intensidad y sus sabotajes. Mientras Arabia Saudi, bien por que aumentase la deuda externa, y se quedase sin suministros o dinero para mercenarios, poco a poco la sangría se tornará en hemorragia y las tensiones internas acabarían por si solas con la guerra. Es lo que tienen las guerras a golpe de talonario. En cambio otro frente abierto para USA solo podría suponer un desvío de fondos hacia lo militar que lastraría aún más su desarrollo tecnológico, como ya está sucediendo, quedando a merced de China.

Ni creemos que USA ataque a Irán ni que Arabia deje de hacerlo a Yemen en el corto plazo. Creemos que los daños hechos a Aramco son en parte irreparables y no recuperará su producción hasta dentro de varios años, si a caso lo hace por completo. Por lo tanto, después de los ataques de este septiembre, estamos a las puertas de una oleada de inestabilidad saudita, que puede sacudir la zona al dejar un vacío de poder. Visible por ejemplo en la disminución de la financiación al DAESH/Al qaeda, disminución de tensiones con EAU o el avance sirio. En las condiciones actuales de bajo precio del petróleo y mantenimiento de las incursiones en Yemen esta oleada de inestabilidad podría observarse al interno en forma de recortes presupuestarios tan pronto como el año que viene 2020, aunque sin duda para 2021. Un aumento de precios del petróleo dada cuenta de la oferta actual es altamente improbable. Una disminución de las hostilidades contra Yemen es igualmente rara.

Con Arabia tocada se podría pensar que ya queda menos para el fin de la guerra. Ni mucho menos. El escollo seguirá siendo como siempre fue el bloqueo de Estados Unidos.

Salud! PHkl/tctca

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Traducción tarcoteca –Yemen Is Now Saudi Arabia’s “Vietnam War» – infofabrics  1.10.2019 por Paul Antonopoulos

Algo parece que no va bien en Arabia Saudita. Aunque el Reino Wahhabi tiene ventaja tecnológica, demográfica y económica sobre Yemen, no ha logrado romper por completo la resistencia yemení, encabezada por el Movimiento Ansarullah [Ansar Allah, Partidarios de Dios]. El movimiento houthi Ansarullah no solo ha estado a la defensiva contra los avances de Arabia Saudita, sino que también les ha llevado la lucha directamente a Arabia a pesar de que el Reino controla los mares y los altos cielos.

El 14 de septiembre, la Resistencia yemení atacó una instalación petrolera de Saudi Aramco, causando daños por miles de millones de dólares y que llevará meses en solucionarse por completo.

Sin embargo, es la captura de miles de soldados sauditas el 27 de septiembre, incluidos oficiales de alto rango y mercenarios, lo que ha consolidado la idea de que Arabia Saudita está sufriendo su propia «Guerra de Vietnam».

Aunque Arabia Saudita tiene el quinto presupuesto militar más grande del mundo, incluso por delante de Rusia, Francia y el Reino Unido, no ha podido desalojar al Movimiento Ansarullah del poder. Con Arabia Saudita lanzando bombas indiscriminadamente en Yemen, incluso en mezquitas, mercados, escuelas, hospitales, bodas y procesiones funerarias, el país se ha convertido en la mayor crisis humanitaria del mundo. Incluso el líder de Ansarullah, Abdul-Malik Badreddin al-Houthi, ha perdido visiblemente una cantidad significativa de peso en el transcurso de la guerra, ya que más de 10 millones de yemeníes están muriendo de hambre o al borde del hambre [gracias al bloqueo norteamericano].

El presupuesto estatal de Arabia Saudita es impulsado por el petróleo, y la compañía Aramco se encuentra entre las seis corporaciones más grandes a nivel mundial, con ingresos anuales de alrededor de $ 350 mil millones anuales, alrededor del PIB de Dinamarca. Yemen está lejos de Arabia Saudita en todas las métricas de desarrollo, pero aún así, no han podido desalojar al Movimiento Ansarullah de la capital yemení de Sana’a.

Arabia Saudita ha movilizado a unos 150,000 de sus soldados y mercenarios en su mayoría sudaneses, y ha utilizado cientos de aviones con armamento provisto por los Estados Unidos para atacar a Yemen y sus infraestructuras debido a su desafío de no ser sometidos a las demandas de Riad. Los funcionarios sauditas también realizaron una misión diplomática para incluir a Marruecos, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Sudán en su guerra contra Yemen. Todo esto en un esfuerzo por eliminar lo que Riyadh cree que es un estado satélite iraní en su frontera [acusación también vertida sobre Hezbollah y Siria]; una acusación que tanto el Movimiento Ansarullah como Teherán niegan.

Ansarullah no se mantuvo pasivo cuando la coalición liderada por Arabia Saudita comenzó su agresión, y utilizó cohetes y aviones no tripulados para atacar directamente a las regiones del sur de Arabia Saudita, a pesar de que el Reino posee el Sistema de Defensa de Misiles Patriot [actualmente obsoletos] de Estados Unidos. Aunque Arabia Saudita tiene superioridad aérea y naval, no puede convertir este control en éxitos sobre el terreno, y más bien ha confiado en mercenarios para luchar en su guerra contra el Movimiento Ansarullah [en una modalidad de la doctrina del «caos ontrolado» y guerra asimétrica].

Uno no está motivado a morir innecesariamente por dinero, pero está dispuesto a correr el riesgo de morir; dos cosas muy diferentes. Por esta razón, el sábado, el Movimiento Ansarullah capturó a más de mil soldados de la Coalición Saudita, en su mayoría soldados de bajo rango y mercenarios sudaneses, también algunos oficiales de alto rango, cuando fueron rodeados y emboscados. Los mercenarios están dispuestos a luchar por dinero, pero no a morir en vano, por eso se rindieron en masa cuando fueron flanqueados por los combatientes de Ansarullah.

Comparaciones con Vietnam

Bueno, las comparaciones con Vietnam ciertamente pueden comenzar a dibujarse desde ahora. Son mucho más profundas que la analogía de David y Goliat, ya que, por supuesto, las probabilidades deberían estar a favor de Riad.

Arabia Saudita ha utilizado toda su influencia política en la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo, invirtió miles de millones en una guerra costosa en la que no tenía motivos para intervenir y sufrió una dramática derrota. ¿Cómo pudo conseguir el Movimiento Ansarullah esto con recursos limitados y al borde de la muerte por hambre? Riad concluye que la única explicación para esta vergüenza es que Irán orquestase el ataque contra Aramco y capturase a esos miles de soldados. Lo cual se asemeja a cuando Estados Unidos se negaba a reconocer que los vietnamitas les estuvieran derrotando y atribuía la victoria vietnamita directamente a la Unión Soviética y China, en lugar del pueblo vietnamita.

Riad cree que desviar la atención del movimiento Ansarullah les ayuda a salvar la cara, ya que pueden acreditar las victorias a un rival anti-EEUU y anti el poder regional Israel, Irán. Por lo tanto, puede ayudar a legitimar una intervención estadounidense en Yemen, ya que las relaciones entre Arabia Saudita e Irán son tradicionalmente pobres por razones teocráticas, geopolíticas y económicas.

Más importante aún, podría provocar a Washington para que justificara una agresión militar contra Irán.

Sin embargo, para los Estados Unidos e Israel, la posibilidad de librar un «conflicto periférico» entre Arabia Saudita e Irán sería preferible con su intervención limitada. Esta es una táctica arriesgada, ya que Arabia Saudita produce alrededor del 15% del petróleo crudo a nivel mundial, y puede influir significativamente en la economía global.

Aunque sería de interés para Arabia Saudita el evitar verse empantanada en una guerra interminable que agotase sus recursos y mano de obra, como Estados Unidos experimentó en su invasión a Vietnam, hay pocos signos que sugieran que se desenganchará del que es hoy país más pobre del mundo árabe

La simple comparación de los presupuestos militares de Arabia Saudita y/o de Estados Unidos con Yemen o Irán, no es suficiente para predecir un resultado finales de este conflicto, ya que Arabia Saudita está aprendiendo la lección de la forma más difícil con continuos reveses. Los más de mil soldados y mercenarios capturados, muestran que Riad tiene una fuerza de combate que carece de motivación y voluntad. Esto es completamente lo opuesto al Movimiento Ansarullah que cree estar involucrado en una lucha antiimperialista.

Si Arabia Saudita quiere evitar más riesgos económicos y vergüenzas militares, sería su interés principal retirarse de Yemen y aceptar sus pérdidas en este frente dentro de la más amplia rivalidad geopolítica saudita-iraní. Así como Estados Unidos finalmente encontró sentido a la retirada de Vietnam después de una larga participación de 18 años que resultó en casi 60,000 muertes estadounidenses, Riad debe encontrar su sentido, mucho más rápidamente que la política de Washington hacia Vietnam, y aceptar que la situación en Yemen es insostenible y imposible de ganar.

 

Fuente – http://tarcoteca.blogspot.com/2019/10/yemen-es-la-guerra-de-vietnam-de-arabia.html 3.10.2019

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