¿Y. . . dónde está Ibarretxe?

¿Dónde está Ibarretxe? ¿Por qué es Urkullu el que polemiza con Patxi Superlópez? ¿Urkullu es el candidato a lehendakari? ¿Quién le cortó la lengua a Mr. Spock? Nuevo refrán: «No hay peor mudo que el que no quiso oír.»

Me pregunto por qué todos hablan en términos de fracaso estruendoso de Eusko Alkartasuna (EA) pero aseguran que Ibarretxe «ganó» las elecciones porque obtuvo más votos que el PSE. La candidatura de Ibarretxe absorbió 75.000 votos de EA, por lo que si de personajes se trata, antes que Mr. Spock el candidato peneuvista es Drácula, por la forma en que vampirizó a su socio del Tripartito. Ni aún así logró el objetivo. La lucha electoral es, en definitiva, por escaños, y esta batalla la perdieron Ibarretxe y el PNV. Tan fracaso es su elección que perderá la lehendakaritza, con todo lo que ello significa.

Para ratificar de que se trata de una derrota, el PNV le pegó una patada en el ipurdi a Ibarretxe y lo sacó de escena, certificando la muerte del Tripartito que defendía el candidato para reemplazarlo por el «liderazgo compartido» como oferta al PSE. ¿Esto es lo que votaron los votantes del PNV? Es evidente que no sólo los derrotaron, sino que además les usan los votos para el más vil trapicheo político.

«Se bajaron los pantalones», dicen algunos. Ojalá fuera estrictamente eso; sería una cuestión privada y allá ellos. Lo que han hecho es mucho más grave: han regalado el control de estos tres territorios vascos a los españoles.

Los cipayos peneuvistas, por boca de Ibarretxe, decían que quería «cautivar a España». Algo consiguieron: en el pleno del Congreso de los Diputados del 15 de enero de 2007, dijo Rodríguez Zapatero que «quedará en la memoria de muchos ciudadanos de este país [España], y del PSOE» su labor y «saber que existen formaciones tan responsables». «Muchos ciudadanos -añadió- tendrían el deseo de dar las gracias personalmente a Josu Jon Imaz, y hoy quiero dárselo aquí, en nombre de todos esos ciudadanos que lo harían con gusto». Este es el PNV que salió derrotado claramente en estas elecciones, y será desplazado de la lehendakaritza. Es el premio que le dan sus amigos de Madrid. Ahora ya saben que es verdad que «Roma no paga traidores».

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