XVIII Congreso del PCE: como los trileros prepararan el Congreso para usurpar la voz a la militancia

Casi ningún ni ninguna militante del PCE duda que el próximo Congreso es vital para el futuro de nuestro Partido. En un anterior artículo alertaba sobre el riesgo de muerte del PCE si en su próximo cónclave no aborda su reconstrucción efectiva e ineludible. Fueron muchos los y las camaradas que se pusieron en contacto conmigo para manifestar que su visión de la situación era similar a la expuesta en aquel artículo, aunque alguno dudó de que éste fuera el momento oportuno para lanzar dicho debate.
En cuanto a la oportunidad del debate congresual diré que no soy yo quien está abriéndolo; ya que el debate hace tiempo que está en los pasillos y en las reuniones inorgánicas, y muchos hace tiempo que se están empezando a posicionar para afrontarlo desde la posición más ventajosa posible para sus intereses.
Por ello me gustaría mostrar mi preocupación por diversas cuestiones que pueden alterar el resultado del proceso congresual que estamos a punto de comenzar.
Sin ir mas lejos, quienes pensamos que la próxima tarea de nuestros órganos de dirección es convocar el próximo Congreso del PCE con un tiempo razonablemente extenso para implicar en el trabajo a la mayor parte de la militancia, vamos a ver frustrados nuestros deseos.
Al parecer, no será el XVIII Congreso la próxima cita de los militantes comunistas. Lo que se rumorea, y previsiblemente será aprobado en el próximo Comité Federal, será la convocatoria de varias conferencias pre-congresuales. Una conferencia de organización, finanzas, y cuidado, posiblemente de estatutos. Si esto fuera así, ¿qué sentido tiene celebrar estas tres conferencias en el mismo año en que debe celebrarse un Congreso? ¿qué capacidades le quedarán a dicho Congreso? Si se celebran las mencionadas conferencias, muy pocas. No podrá decidir sobre cuestiones organizativas, ni sobre cuestiones económicas ni estatutarias. Espero que podamos enterarnos de que brazos votan a favor de ésto.
Lo más preocupante de estas conferencias no es que amenacen con vaciar de contenido el próximo Congreso. Que también. Lo más preocupante es que la mayoría de los delegados que participarán en éstas no serán elegidos por sus agrupaciones de base. Es decir, la voz de la militancia tendrá menos importancia que la voz de los delegados natos. Y sin estar en contra de la figura de los delegados natos, si que me gustaría mostrar también mi inquietud por la cantidad de dirigentes que hace años que no pisan para nada su agrupación de base, y que están en el mismísimo Comité Federal desde hace muchos años. No daré nombres, pero creo que la mayoría de los militantes de éste Partido sabe quienes son dignos dirigentes y quienes deberían volverse a poner a pegar carteles para recordar quienes han hecho grande a este Partido, y quienes grande lo volverán a hacer.
Por tanto, ¡alerta camaradas! Afrontemos el futuro sin miedo y con ilusión. Empecemos a trabajar para que la voz de la militancia se escuche como un trueno en el XVIII Congreso, y para que una tormenta revolucionaria limpie de tristezas y mediocridades el cuerpo magullado de nuestro Partido, un cuerpo, que sin embargo, mantiene intactos los puños.
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