Xinjiang y l@s uigures

Dos acontecimientos recientes a nivel internacional han de servirnos a los europeos para que empecemos a tomarnos muy en serio la situación en la que estamos.

El primero ha sido la bancarrota del estado norteamericano de California. Durante años se nos ha dicho que California era el estado más rico de Estados Unidos y que esa riqueza era gracias a “la contribución de los inmigrantes”. Recordemos que en 1970, cinco años después de la radical reforma de la Ley de Inmigración americana, que en la práctica abrió el país a la invasión del Tercer Mundo, la población de California era de 20 millones. Hoy, la población prácticamente se ha doblado, los inmigrantes mal llamados “hispanos” son el 35% de la población y, junto con los afroamericanos, chinos y otras comunidades, suman ya la mayoría de la población del estado. Es decir, los americanos de ascendencia europea son ya una minoría en un estado del país que fundaron sus antepasados.

Hoy en día, la economía del estado se basaba en la construcción, el turismo y la presencia masiva de mano de obra barata, es decir, situación parecida a la española.

Por supuesto, este tipo de economía es un gigante con pies de barro y cuando vino la crisis financiera e inmobiliaria, la economía de California se vino abajo como un castillo de naipes. La brutal presencia de millones de inmigrantes (de ellos, tres millones son ilegales) ha provocado un gasto público bestial que el estado sólo pudo arreglar subiendo los impuestos a la población productiva, que reaccionó con quejas y, en muchas ocasiones, marchándose. Los ilegales no contribuyen en nada a las arcas públicas y los legales tienen sueldos tan bajos que su contribución es mínima, siendo superada por los gastos que provocan. Se calcula que la inmigración le cuesta al contribuyente californiano 13 billones de dólares al año. Y así está ahora California, “el estado más rico gracias a la inmigración” ha colapsado, con la probabilidad de disturbios étnicos a la vuelta de la esquina cuando el estado sea incapaz de mantener a través de los subsidios a toda esa población tercermundista.

El segundo aviso lo vimos hace unas semanas en la región china de Xinjiang. Esta región había estado habitada siempre por población de etnia uigur de religión musulmana. Hace cuarenta años, esta población era el 94% de la población, mientras que la etnia han (mayoritaria en China) formaba sólo el 6%. Debido al valor estratégico de la región, el gobierno chino empezó a fomentar la inmigración masiva de chinos han hacia Xinjiang, siendo hoy ya el 40% de la población ¿y qué ha pasado?¿se han enriquecido culturalmente los uigures y los han?¿ha habido “mestizaje” entre ambos y se ha creado un paraíso de tolerancia multicultural? No, como cualquiera podía prever, cuando los han se han sentido fuertes, han empezado desplazar a los uigures y ambos han acabado matándose entre sí. La última masacre ha sido de ochocientos muertos, aunque sucesos de este tipo se dan cada cierto tiempo en Xinjiang(y se seguirán dando por supuesto)

Los chinos han hecho lo mismo en Tibet. La progresía y la prensa occidentales apoyan la causa tibetana y protestan por la colonización china del Tibet. Denuncian que el porcentaje de chinos cada vez es mayor y que la población y la cultura tibetana están desapareciendo poco a poco. ¿Y eso no es acaso lo que está pasando en España y en Europa? Pero aquí en cambio los progres endófobos apoyan la colonización tercermundista. Para ellos, la desaparición de la cultura tibetana es un crimen contra la humanidad, pero la desaparición de la cultura europea no supone el más mínimo problema. ¿Y qué decir de la comunidad islámica internacional? Con un cinismo increíble, condenan la “invasión” china de Xinjiang,pero al mismo tiempo están apoyando la invasión y la rápida islamización de Europa. De hecho, ya se están frotando las manos esperando el momento de declarar Europa como tierra conquistada.

California y Xinjiang han sido dos avisos muy serios para España y Europa. Si no cambian las cosas, pronto nos veremos en la misma situación que los californianos y los uigures, por lo que haríamos bien en empezare a reaccionar.

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