Publicado en: 20 marzo, 2019

Vox y sus “nuevos fichajes”: militares franquistas, negacionistas del Holocausto y exdiputados del PP

Por Jaime Castán / Izquierda Diario

A la cabeza de las mismas destacan, entre otros, dos generales retirados abiertamente franquistas, el pseudo historiador Fernando Paz, negacionista del Holocausto, tertulianos de medios como La Razón o Intereconomía y antiguos miembros del PP

A la cabeza de las mismas destacan, entre otros, dos generales retirados abiertamente franquistas, el pseudo historiador Fernando Paz, negacionista del Holocausto, tertulianos de medios como La Razón o Intereconomía y antiguos miembros del PP

El Ejército, vinculado a su pasado franquista, cantera de Vox

No sorprende que el Ejército sea una cantera importante de reclutamiento para la formación de extrema derecha. Las Fuerzas Armadas fueron pieza fundamental de la dictadura franquista. Una institución que durante la Transición, junto con la Guardia Civil, lejos de sufrir el más mínimo proceso de “depuración”, fue criadero de oficiales que amenazaban con nuevos golpes de estado -como los organizadores de la “Operación Galaxia” y el intento de golpe del 23-F- y mantuvo una absoluta continuidad con el antiguo régimen dictatorial.

Con el paso del tiempo, se ha intentado lavar la imagen de unas Fuerzas Armadas de fuerte raigambre franquista y monárquica, presentándolas como “profesionales” y “democráticas”. Sin embargo, son de sobra conocidas las tendencias de extrema derecha presentes todavía hoy, especialmente entre la oficialidad.

Prueba de ello son los altos cargos del Ejército ya retirados -porque en servicio no pueden hacer militancia política-, que se hallan en las cabezas de lista de Vox. Destacan el general de brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety Fernández de Castro, que será el cabeza de lista en la provincia de Cádiz, y el general de División de Infantería de Tierra Alberto Asarta Cuevas, que liderará la candidatura por Castellón. Ambos firmantes de un manifiesto, al que adhirieron un total de 181 militares, que reivindicaba la figura de Francisco Franco ante los intentos de exhumación de su cadáver del Valle de los Caídos.

A estos nombres se añaden otros como el del exteniente general de Ejército del Aire, Manuel Mestre Barea, cabeza de lista por Alicante; o el que ya ha figurado como candidato a la Alcaldía de Palma de Mallorca, el general del Ejército de Tierra retirado Fulgencio Coll. Recordemos que Coll fue jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME) entre los años 2008 y 2012, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Los cuarteles, por su propia idiosincrasia y por las dinámicas que arrastran desde la dictadura, son un espacio donde las ideologías conservadoras y de extrema derecha gozan de gran aceptación. Y Abascal los ha transformado en su nueva cantera de “cuadros” para Vox.

Antiguos cargos del PP, tertulianos y pseudohistoriadores

Ignacio Gil Lázaro, cabeza de lista en la provincia de Valencia, y Lourdes Méndez Monasterio, en Murcia, han sido dos de los exmilitantes del PP que han salido a la luz los últimos días. El primero de ellos, fue 33 años diputado en el Congreso, primero de Alianza Popular, después del PP, hasta desvincularse del partido el pasado año tras haber relegado políticamente tanto en las elecciones de 2015, como en las de 2016, al haber perdido apoyos internos tras la caída en desgracia de Rita Barberá.

Lourdes Méndez Monasterio fue representante del PP entre los años 2004 y 2016 y consejera de Trabajo en el Gobierno autonómico de Ramón Luis Valcárcel entre 2002 y 2004. Sin embargo, sus posiciones antiabortistas la llevaron a romper en 2015 la disciplina de voto del partido al no posicionarse a favor de la reforma de la ley del aborto promovida por el Gobierno de Mariano Rajoy. Sólo dos ejemplos de los sectores más reaccionarios y conservadores del PP que crecientemente han ido virando hacia Vox, empezando por el propio Abascal.

Por último, otro de los nombres a destacar en las listas es el de Fernando Paz, tertuliano de televisión, habitual de Intereconomía, y pseudo historiador que se presenta como cabeza de lista por la provincia de Albacete. Siempre cercano a grupos franquistas, neofranquistas o de extrema derecha, Paz ha mantenido posiciones supremacistas, antifeministas y que podríamos enmarcar dentro del ideario del “nacionalcatolicismo” y de corrientes neofascistas. Su discurso, insostenible historiográficamente, llega a relativizar las consecuencias del nazismo y a negar el Holocausto nazi.

La crisis de régimen, la extrema derecha y la necesidad de una alternativa política basada en la lucha de clases

La crisis económica internacional y la crisis de diversos regímenes político en el mundo, entre ellos el español, allanaron el camino a la emergencia de nuevos fenómenos políticos a izquierda y derecha. En el Estado español, Vox representa la salida de extrema derecha a la crisis orgánica del Régimen del 78.

Un engendro que no oculta su ideología reaccionaria y antiderechos contra las mujeres, las personas LGTBI, los inmigrantes o quienes defienden el derecho a decidir de los pueblos. Un ideario que abreva en una mezcla rancia de nacionalcatolicismo, añoranzas franquistas y neofascismo. Los candidatos que encabezan sus listas electorales son un claro ejemplo.

Vox es hijo del Régimen y del PP, pero con sus propias señas de identidad. Muchos elementos de su discurso y programa estaban integrados y contenidos en el Partido Popular, pero ante la crisis de uno de los grandes partidos del “extremo centro” neoliberal, emerge como un proyecto propio para sumarse al coro de los Trump, Le Pen, Salvini, Orban y Bolsonaro.

La crisis del Régimen del 78, con el agotamiento de los gobiernos corruptos y neoliberales del PP y el PSOE, así como el rol de clara adaptación jugado por el neorreformismo de Podemos e Izquierda Unida, han generado una situación política en la que muchos sectores de clases medias empobrecidas dan credibilidad y legitimidad a esta extrema derecha exaltada, que representa Vox.

Pero un nuevo ciclo de hegemonía con cada vez más peso de la extrema derecha no está asegurado ni mucho menos, como azuzan desde los medios progresistas para abonar el voto al “mal menor”, es decir al PSOE -o su variante de “izquierda”, Unidas Podemos-, en las próximas elecciones. La crisis del régimen no elimina la lucha de clases. Aunque todavía hay escasa movilización social, la extrema derecha no va a crecer sin respuesta en las calles.

Ante la emergencia de la extrema derecha y el fracaso del neorreformismo plantea la imperiosa necesidad de desarrollar una nueva hipótesis política: la construcción de una extrema izquierda anticapitalista y revolucionaria que tenga por centro desarrollar la lucha de clases.

Una extrema izquierda que sostenga “sin complejos” que la superación de la crisis orgánica del régimen español sólo puede resolverse en favor de la clase trabajadora, las mujeres, la juventud y los sectores populares “expropiando a los expropiadores”.

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