Voces que me llegan desde Cuba, a una semana de conocerla

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Carla Giménez es andaluza y ciudadana del mundo. Me habla de Cuba con el corazón. Sin filtros.
CARLA: Ya no logro recordar bien que pensaba de Cuba antes de llegar. Aquí me siento como en casa, aunque sigo pagando como extranjera. Cuando planeé mi primer viaje a Cuba, pensaba encontrarme un pueblo atrapado, cohibido, pero alegre, feliz y orgulloso de ser quienes son: CUBANOS. Y lo único que no sentí fue esa parte de cohibidos. Para mi es el país más libre en cuanto a pensamiento que he conocido.
Cuba me hizo afianzar lo que venía pensando respecto al mundo, que sin que lo tengamos en cuenta, somos esclavos de un un sistema planificado por una minoría. Cuba me hizo entender que todo tiene arreglo, que nada se bota (se desprecia, se tira) como dicen aquí. Que vivimos con mucho más de lo que necesitamos y más de lo que podemos sostener. Cuba es la viva unidad de un pueblo, nadie pasa hambre porque ningún vecino permitiría comer cada día viendo que en la casa de al lado no tienen que llevarse a la boca. Cuba es solidaria entre cubanos, aunque la afluencia de turistas quizás les haya corrompido un poco ese sentimiento de solidaridad con los que venimos de afuera (no en mi caso,que por suerte me abrieron las puertas y compartieron cada pedazo de carne conmigo).  Quizás hablar de la libertad de salir fuera, de prosperar por ellos mismos y decidir donde quieren vivir su futuro, pero tambien se siente que esto está cambiando poco a poco, aunque necesitan del desbloqueo estadounidense para que esto se cumpla al 100%.
Por lo demás, Cuba tiene más para enseñar de lo que envidiar al sistema en el que vivimos el resto. Como andaluza me siento muy ligada a la forma de vivir de aquí, y por envidiar, mas bien admirar: su nivel intelectual, el nivel de alfabetización, la cantidad de libros e historia general a la que tienen acceso… Ese es un punto que me llama mucho de aquí.
No creo que se pueda comparar en breves palabras Cuba con España… hay un sinfín de diferencias y similitudes, pero el nivel cultural de Cuba supera con creces al de España y también la educación. Con eso creo que dejo una comparación clara.
Hay gente en España que se cree lo que le dice la tele. A esos procuro no hablarles mucho, por no gastar energía en personas que prefieren ver tras una pantalla lo que no se atreven a experimentar por ellos mismos. Los medios de comunicación, o la gran mayoria de ellos, para mi no son más que eso: medios. Y las personas que creen en ellos están dejando de lado su capacidad de entender. Les dan el poder a unos pocos para que  les hagan entender el mundo como a ellos les conviene. Ni siquiera les diría que vinieran a Cuba. Esta gente iría a hoteles con todo pagado y eso no se acerca ni mucho menos a la realidad de este lugar tan único. Me declaro una amante de esta tierra.
Carla le da voz a Alejandro, que tiene el gusto de contar su experiencia como cubano al mundo, con estas palabras.
Alejandro Juan Cárdenas es de Santa Clara, trovador.
ALEJANDRO: Cuando uno es niño no entiende nada de política. Y es bastante complejo cuando se tiene algo de edad, se mira atrás y se descubre que nos han tenido toda la infancia repitiendo consignas que un niño no puede entender de que van. Que nos han impuesto valores que a la larga han sido el resultado de la experiencia de grandes hombres, pero que un niño no puede entender cabalmente y ni siquiera saber de donde vienen. Crecer en Cuba en parte es crecer con la personalidad planificada. Y reprocho eso. ¿Pero dónde no? En fin, crecer en Cuba es como crecer en cualquier parte.
El sistema educativo es muy bueno, muchos cubanos lo critican, pero olvidan la gratuidad de este.  El altísimo nivel cultural con el que salen los niños de las escuelas y luego ingresan en las universidades es una realidad. Que aunque el hecho de ser graduado universitario no reporta luego gran beneficio económico,  a la gente le queda claro que el conocimiento es la mejor defensa.
Cuando la crisis de los noventa Fidel dijo: «La cultura es lo primero que hay que salvar». Y por muy malas condiciones de vida que haya tenido el pueblo en algunos años de la revolución, nunca han cerrado las escuelas de arte. Que se nutren en los barrios y son igualmente gratuitas para todo niño o joven que tenga vocación.
La mayoría de los extranjeros van con sus grandes cámaras tirando fotos dónde más nos duele, sin entender el porqué de todo, pero algunos se confunden con la población porque buscan la verdad de la isla dentro de la gente.
Un dia en Santa Clara es sueño, amor, trabajo y canción. El pueblo es feliz cantando y viendo a los niños jugar en la calle. Quien espera verdades en las palabras o en los sistemas esta lejos de la esencia. Cuba es un faro de luz y algún día lo entenderán. Lo positivo del pueblo cubano es que no ha olvidado que todos somos iguales. Los cubanos van de la mano. Creo que aquí se ve mucho más que en cualquier lugar la justicia social y la igualdad entre las personas.
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