Voceros de la Iglesia Católica defienden a policías que dispararon contra manifestantes el 11 de abril de 2002

La alta jerarquía de la Iglesia Católica se ha unido al coro fascista que hace causa común con los comisarios y policías sentenciados por su responsabilidad en la masacre de manifestantes del 11 de abril de 2002, en la avenida Baralt y Puente Llaguno de la ciudad de Caracas. Estos hechos formaron parte del golpe de Estado propinado por la patronal y el generalato, con el apoyo de la burocracia sindical y la Iglesia Católica.

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Baltasar Porras, declaró a Unión Radio que la jornada en la que fueron sentenciados seis policías y tres comisarios de la Policía Metropolitana por crímenes de lesa humanidad, fue “un día negro y triste para la justicia venezolana”.

“Hoy es viernes de concilio y de dolores y esto se asemeja mucho al drama de Jesús, se trata de imponer una supuesta verdad pensando que la mentira los hará libre, estamos ante una imposición de una forma de ver de parte del poder que en lugar de hacer justicia y abrir los espacios para el entendimiento de los venezolanos abre una herida que queda sesgada por unos personajes que menos protagonismo tuvieron y estaban tratando de evitar que hubiese menos desastre” expresó de manera confusa Baltasar Porras, quien presidía la CEV en abril de 2002, y participó en el acto de conformación del gobierno fascista de Pedro Carmona Estanga, efectuado el 12 de abril.

Por su parte, el cardenal Jorge Urosa fue vehemente en su justificación de los crímenes cometidos por la Policía Metropolitana el 11 de abril, pues a su juicio, este cuerpo armado actuó en defensa del orden público. "Los que están presos son los policías que tenían la misión de preservar el orden público y la vida de los venezolanos. Es bien difícil, triste y espero que haya en el futuro mayor sensatez con respecto a todos los juicios y que no se politicen, aunque quienes sean procesados tengan una postura política distinta a la del gobierno", dijo Urosa durante la Homilía de Domingo de Ramos, en la Plaza Bolívar de Caracas.

La justificación de los crímenes del golpismo por parte de la Iglesia Católica es la continuación de una postura antidemocrática que se expresó en el apoyo al golpe de Estado de abril y al gobierno de facto de Pedro Carmona Estanga. El Cardenal Ignacio Velasco fue uno de los firmantes del decreto de creación de dicho gobierno, por medio del cual se disolvió la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, y se destituyó de sus cargos a todas las autoridades democráticamente electas. El golpe fascista fue derrotado por la insurrección popular del 13 de abril y la desobediencia de un sector militar.

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