Vivir no es un asunto para reír

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El gobierno de Estados Unidos ha retirado su apoyo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), basándose en acusaciones de que la OMS no ha sido transparente sobre el nuevo coronavirus y en el cuestionamiento del presidente de EE. UU., Donald Trump, sobre la independencia de la OMS respecto a China, llamándola “marioneta de China”. Estas afirmaciones tienen un tono malicioso, y Trump continúa argumentando —contra toda evidencia— que el gobierno chino suprimió información sobre el virus a fines de 2019. En este breve video de nuestro equipo se responden cinco preguntas clave sobre China y la COVID-19:

El ataque a China y la OMS parece calculado para desviar la atención de la incompetencia de gobiernos como el de Estados Unidos y Brasil en su manejo de la crisis. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro ahora suspendió la publicación de información básica sobre las infecciones y las tasas de mortalidad producto del virus. Además, amenazó con suspender la constitución y realizar un autogolpe para tomar todo el poder.

Jing Kewen (China), Dream 2008, N 1 (Nurses), 2008. larger

Jing Kewen (China), Sueño 2008, No. 1 (Enfermerxs), 2008.

Después de que Trump retiró los fondos a la OMS, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo: “ahora es el momento de la unidad y de que la comunidad internacional trabaje en solidaridad para detener este virus, no es el momento de recortar recursos a la Organización Mundial de la Salud, que encabeza y coordina los esfuerzos del organismo mundial”. La ex primer ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland, manifestó el mismo sentimiento, señalando que “Lo último que necesitamos es atacar a la OMS”, que es la única organización “tanto con la experiencia necesaria como con el poder de supervisar y compartir información”. Ninguna de esas voces tuvo un impacto en Trump.

Como ex directora de la OMS, Brundtland sabe perfectamente de lo que está hablando. Ella fue también codirectora de la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación con Elhadj As Sy, y secretaria general de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Su informe —publicado en septiembre de 2019— advirtió que “el mundo no está preparado por una pandemia causada por un patógeno respiratorio virulento y que se propague con rapidez”. Ese mismo mes, en una reunión de alto nivel sobre la Cobertura Sanitaria Universal, Brundtland dijo a lxs líderes mundiales que recortar los presupuestos de salud es un “grave error” y que había una necesidad urgente de aumentar el financiamiento público de la salud pública. Tales advertencias no se tuvieron en cuenta.

Esta semana, el Instituto Tricontinental de Investigación Social publicó La salud es una elección política (dossier nº 29, junio 2020), que retoma la advertencia hecha por Brundtland y otrxs. Para desarrollar nuestra comprensión del fiasco sanitario desencadenado por el coronavirus en los cuatro países en los que hay oficinas del Instituto Tricontinental (Argentina, Brasil, India y Sudáfrica), conversamos con trabajadorxs y sindicalistas de la salud. Nos mostraron cómo lxs trabajadorxs de la salud y los movimientos populares, incluso con un apoyo estatal mínimo, han sido capaces de luchar contra este virus altamente contagioso. También compartieron sus diversas demandas al Estado y la sociedad para asegurar mejores condiciones para vencer a este virus y a otros que probablemente surgirán en los próximos años. A partir de lo que aprendimos de estxs trabajadorxs y de sus sindicatos y organizaciones, desarrollamos una lista de dieciséis demandas:

  1. Enfocar inmediatamente la capacidad de todos los servicios de salud, tanto públicos como privados, en el tratamiento de casos graves de covid-19.
  2. Proporcionar asistencia especial a las regiones y comunidades que están gravemente afectadas por la pandemia.
  3. Reforzar políticas como el aislamiento para frenar la propagación del virus, y establecer las políticas y los subsidios necesarios para que lxs trabajadorxs puedan obedecer la cuarentena sin pasar hambre –incluidxs lxs trabajadorxs informales–, como programas de salario mínimo, renta básica, seguro de desempleo incluso para lxs no contribuyentes, y permitir acceso de emergencia a propiedades sin uso para vivienda de la población sin techo que necesita de aislamiento.
  4. Proteger a lxs trabajadorxs proporcionando mascarillas y EPI de alta calidad, así como otros equipos necesarios. Lxs trabajadorxs en primera línea deben ser capacitadxs adecuadamente para enfrentar la enfermedad.
  5. Garantizar la identificación adecuada de lxs trabajadorxs de salud que están en la primera línea para que puedan llevar a cabo su trabajo de salud esencial sin enfrentar multas, violencia u otros castigos del Estado en virtud de las órdenes de aislamiento y cuarentena.
  6. Aumentar sustancialmente las pruebas de covid-19 para lxs trabajadorxs de salud.
  7. Aumentar el equipamiento de hospitales y otros centros médicos, incluidos ventiladores y camas en las unidades de cuidados intensivos.
  8. Reconocer que lxs trabajadorxs tienen el derecho de retirarse de su labor si deciden que su trabajo conlleva un riesgo inminente para su salud o su vida (con base en las Convenciones 155 y 187 de la OIT).
  9. Desembolsar inmediatamente los recursos para establecer escuelas de capacitación para lxs trabajadorxs de la salud, incluidos médicxs, enfermeras y trabajadorxs de la salud pública.
  10. Aumentar los salarios de lxs trabajadorxs de salud y pagarles con frecuencia y regularidad.
  11. Lxs trabajadorxs de la salud deben estar cubiertos por los seguros de salud y vida más generosos ya que son los más susceptibles a enfermarse o morir a causa de la enfermedad. Se debe garantizar a todas las personas una atención médica gratuita y universal.
  12. Garantizar la inclusión de los sindicatos de trabajadorxs de la salud en los comités que formulan políticas para el sector salud en general y para la crisis de covid-19 en particular, y que tengan voz en la determinación de tales políticas.
  13. Canalizar inmediatamente fondos importantes hacia la expansión de los programas de salud pública, incluyendo la atención primaria de salud, y retirar las políticas de austeridad.
  14. Trasladar todo el sector de salud, desde los hospitales hasta las clínicas rurales, desde los fabricantes de equipo médico hasta los fabricantes de productos farmacéuticos, al sector público.
  15. Destinar inmediatamente los fondos suficientes para la investigación relacionada con este virus y otros virus similares.
  16. Asegurar que las medidas alcanzadas en el periodo de la pandemia se mantengan después de su resolución.

Esperamos que compartan estas demandas y nos ayuden a construir un consenso público en torno a ellas. Una cosa es alabar a lxs “trabajadorxs esenciales” y otra muy distinta es aceptar sus demandas como esenciales.

Lxs trabajadorxs sanitarixs están comprometidxs con la vida. Cuando lograron romper la cadena de infección en Wuhan (República Popular China), lxs trabajadorxs sanitarixs —todxs miembrxs del Partido Comunista— hicieron un video de sí mismxs quitándose las máscaras. El sentimiento de ese video es claro: estaban orgullosxs del trabajo realizado, orgullosxs de haber roto la cadena de infección, y estaban exultantes porque la vida había vencido a la muerte.

El escritor turco Nâzim Hikmet escribió un poema encantador sobre esta insistencia en la vida, del que he incluido una parte aquí:

Vivir no es un asunto para reír:
debes tomarlo con seriedad
tanto así y a tal punto
que, por ejemplo, con tus manos atadas en la espalda,
tu espalda contra la pared,
o bien en un laboratorio
con tu delantal blanco y lentes de seguridad,
puedes morir por otras personas,
incluso por personas cuyos rostros no conoces,
aunque sabes que vivir
es lo más real, lo más bello.
Quiero decir, debes tomar la vida con tanta seriedad,
que incluso a los setenta, por ejemplo, plantarás olivos,
y no por tus hijos, tampoco
porque, aunque le temas, no creas en la muerte,
sino porque la vida, quiero decir, pesa más.

Vivir no es un asunto para reírse, ni lo es el costo que tiene permanecer con vida. Este costo, en nuestros tiempos, está siendo pagado por lxs trabajadorxs sanitarixs y lxs trabajadorxs que les apoyan. También es pagado por otros sectores claves de nuestras sociedades: agricultorxs, obrerxs industriales, y trabajadorxs del transporte que no podían estar en confinamiento; por personas que trabajan en establecimientos de emergencia, como comedores populares, para personas que no podrían haber sobrevivido sin ellos; y por familias con pocos recursos para poder implementar el distanciamiento físico y otras medidas recomendadas por la OMS.

Safwan Dahoul (Syria), Dream 172, 2018.

Safwan Dahoul (Siria), Sueño 172, 2018.

Gente como Trump o Bolsonaro no están interesadas en las voces de esxs trabajadorxs y sus comunidades, están enfocados en pulir sus propias reputaciones culpando a otrxs por su propia incompetencia. Sin embargo, son estxs trabajadorxs cuya seriedad mantiene unida a toda la sociedad. Es momento de que les permitamos definir nuestro camino futuro.

El Instituto Tricontinental de Investigación Social se ha unido a la Jornada Internacional de Lucha Anti-imperialista para realizar una serie de exposiciones de carteles sobre conceptos clave de nuestro tiempo (capitalismo, neoliberalismo, guerra híbrida, e imperialismo). La primera exhibición, que se inaugura el 11 de junio, es sobre el tema del capitalismo. Setenta y siete artistas de veintidós países y veintiún organizaciones participaron en la muestra. En esta serie, encontrarán indicios no solo de un sistema capitalista moribundo, sino también destellos de un mundo nuevo que está siendo introducido por las luchas populares del mundo.

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