Visita al Museo de la guerra para la paz

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Por Iñaki Urdanibia

Leer a Claudio Magris no es tarea liviana ya que el triestino es la potencia en acto; ya sea en el terreno de la narrativa como en el del ensayo : su profundidad y las lecciones que se extraen no son vanas. Entre ríos, analizados geográfica e históricamente, y los microcosmos que nos llevan por diferentes lugares, el espíritu vienés de fin de siglo, y las numerosas lecciones sobre diferentes escritores ( Musil, Roth, Jünger, Goethe, Borges, Hugo, Mann, Dostoievski, Broch, Primo Levi, Ándric, Walser, Svevo, Canetti, Rilke…); innumerables viajes por los libros y por sus autores, enfrentándonos con la crisis del arte y, por extensión, la de la modernidad…Magris no es crador de banalidades sino que su concepción de la literatura es la propia de quien se posiciona inequívocamente y con espíritu reivindicativo, del lado de la cultura ( casi podría escribirse con mayúsculas).

Si los latinos decían aquello de si vis pacem para bellum, el protagonista de esta novela parece adecuar el lema a su gusto pacifista: muestra la capacidad mortífera de las armas que en el mundo son, y han sido., para provocar el espanto ante el belicismo. La tenacidad del profesor triestino Diego de Hénriquez ( que es mantenido oculto a lo largo de la narración al no ser nombrado más que en alguna nota firmada por él ) es la que le va a servir al escritor triestino para hacer girar las desbordantes historias en torno a tal personaje, hombre culto y apasionado al que guiaba el empeño museístico nombrado por encima de todas las cosas, y dificultades. Si no había bastante con la megalómana empresa del profesor, su sucesora a la muerte de éste, la también triestina, hija de una madre judía deportada y de un padre afroamericano, sargento él, del ejército norteamericano, que responde al nombre de Luisa Brook sigue la senda de su antecesor con celo sin par, tratando de culminar la obra de Henríquez: la creación de un « Museo total de la Guerra para la llegada de la Paz y la desactivación de la Historia». Este es el eje de la última novela de Claudio Magris, « No ha lugar a proceder», recién publicada por la barcelonesa Anagrama.

Mas que nadie piense que queda ahí la historia ya que tal centro de gravedad va a servir al escritor como impulsor dispositivo – a modo de expansivo artefacto- para entregar una cúmulo de dispares historias que en su disparidad y unión ( casi como la célebre unidad y lucha de contrarios) conforman una panorama amplio sobre una de las actividades más antiguas, y propias, de los humanos: guerrear; y sus causas y secuelas, abriéndose a modo de crisálida por el único campo de exterminio nazi ubicado en las cercanías de Trieste; el atentado mortal contra el jerifalte nazi, Heydrich. por tierras checas . la trata de esclavos en el continente africano, y una serie de hechos realmente singulares y significativos…siempre con un escenario que guarda cercanía con su Triste natal y el papel de tal población fronteriza y como tal abierta a bien diferentes horizontes, culturas y etnias

El libro se compone de cuarenta veloces capítulos que pivotan entre la visita al museo nombrado y algunos incisos que nos hacen entrar en algunos avatares de la vida de Luisa. Esta mujer que ha padecido la pérdida de su abuela en el campo recién mentado, hurga en los papeles dejados por el promotor fallecido, con el fin de ordenarlos, y halla para su sorpresa huecos, faltas flagrantes de documentos que no dejan el menor lugar para la duda: han sido hurtados por quienes quieren negar la historia, o por sus colaboradores, y cómplices, que buscan el olvido para librarse de las responsabilidades contraídas en la comisión de diferentes desmanes asesinos. Responsables sin responsabilidad que dijera Jean Améry, o con responsabilidad y mala conciencia lo que les conduce a confesar su participación en siniestros hechos, como la celebración del último cumpleaños del führer en el castillo de Miramare, en 1945, como relata un asistente al acto, el doctor Ruzzier.

Por si todo lo dicho no fuese suficiente, algunas historias , a modo de sabrosas puntillas, se abren paso, adentrándonos por los pagos de la ignominia, al dejarnos asistir a más episodios que pueden engrosar la historia de la infamia. Se extiende de este modo el dardo arrojado por Magris contra la guerra a otras expresiones del mal, de la barbarie, entre los humanos, haciendo que el hilo conductor que va desde los orígenes de la humanidad está anclada en la disputa, en la violencia y el enfrentamiento guiados por la voluntad de poder y dominar: los casos en los que se visita la tortura elevada a la ene potencia por las huestes inquisitoriales ( como queda explicitado en el caso de Luisa de Navarrete), o los referidos a los males provocados por el colonialismo bajo la gloriosa bandera de la Razón y el Progreso ( expuestos en el caso de las enfermedades de los chamacocos), « el Viejo Mundo descubrió el Nuevo Mundo para destruirlo »…que culminó en el tránsito del siglo de las luces al de la velocidad de la luz del que hablase Paul Virilio…en esa dialéctica de la razón de la que hablasen Adorno y Horkheimer que hace ver que los desastres de la modernidad se fueron fraguando en procesos de maduración anteriores, en esa tendencia propia de los humanos de convertir las ideas en banderas que todo lo permiten aun a costa de la muerte de los demás, como representación del Otro , pintado como diferente, como enemigo a exterminar para lo que ha de ser convertido en no-humano, o casi. La puerta, no obstante, queda abierta a la esperanza- en las historias de Claudio Magris- cuando se ven comportamientos honestos, como el de aquel soldado Otto Schimek que fue « ejecutado por la Wehrmatch por negarse a disparar contra la población civil polaca ».

Avanzando como una verdadera apisonadora, la prosa de Claudio Magris, no deja espacios vacíos en el terreno que pisa, con fuerza y decisión,.y nos lleva al corazón de asuntos fundamentales de los humanos, demasiado humanos: la violencia, el odio, el dominio, la memoria, el olvido…¡ Una sacudida narrativa de alto voltaje! ¡ Claudio Magris en plena forma!

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