Virgilio Peña reconocido en Francia y olvidado en España

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Virgilio Peña, se enroló como voluntario en el ejército republicano para combatir a los golpistas Mola, Franco, Sanjurjo y Yagüe, luchando por la legitimidad del gobierno democrático de la República. Pero poco les duró la euforia pues las numerosas columnas de falangistas, requetés, monárquicos tradicionalistas, carlistas, la guardia civil y el ejército insurrecto avanzaban imparables. Pero Virgilio Peña luchó hasta la extenuación en Córdoba.

Tras la imposibilidad de la defensa de España, debido a la falta de suministros, armas y al no tener un ejército profesional como el de los golpistas, miles de personas entre las que se encontraba Virgilio, huyeron para cruzar los Pirineos y llegar a Francia. Como él mismo dice – “A mí me echaron de España a cañonazos”.

Pero su llegada a Francia no fue el fin de la lucha.

3493.jpgimagen: http://adargantiguahistoria.blogspot.com.es/2016/01/entrevista-un-lider-de-la-resistencia.html

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Virgilio vio que no había otra salida que combatir al ejército de ocupación nazi. Su misión consistía en llevar a cabo labores de inteligencia y propaganda, además de comprar en el mercado negro armas y explosivos para cometer atentados y sabotajes. Pero fue detectado, detenido, torturado y enviado desde Compiègne en un tren en el que introdujeron a unas 3.000 personas. Allí, debido a la falta de espacio, a la insalubridad y a la falta de agua y comida, muchos de sus compañeros en los cuatro días de viaje murieron. Al llegar al campo de concentración nazi, les saludaron diciéndoles – “¡Bienvenidos al infierno! Aquí el que entra por esa puerta sale por la chimenea.

Aquí fue donde vivió los peores momentos de su vida, con trabajos forzosos hasta la extenuación y la total desaparición de higiene. En este lugar solo el más fuerte sobrevivía, no había más leyes que esta. Esto hizo que a día de hoy siga sufriendo consecuencias psicológicas.

Tras la liberación, los aliados pretendían devolver a los cautivos a sus países de origen y como los republicanos españoles se consideraban apátridas tuvieron que hacerse pasar por italianos o franceses. Para Virgilio Peña la guerra de España –no civil sino golpista- aún no ha concluido. Los herederos del dictador Franco se han disfrazado de demócratas y ocupan los entresijos del poder.

Este hombre, ha conseguido su reconocimiento, pero tristemente ha llegado desde el extranjero. Sigue viendo como su país no le reconoce ningún mérito, se sigue sintiendo un apátrida. La historia de este hombre, y la de tantos como él, debería ser una llamada más que suficiente para terminar con el olvido y comenzar a darles el reconocimiento que se merecen las personas que lucharon por la permanencia de la democracia, no solo en España sino en toda Europa.

No nos vale la reconciliación, sino la justicia. Triste es ver que se les agradezca en el extranjero, lo que aquí se desprecia desde el mismo gobierno.

Autor: Fernando Aguilar de Recuperando Memoria @fer91ar

Fuente: https://radiorecuperandomemoria.com/

 

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