Violencia de género estructural… es la violencia del sistema capitalista

Una vez más 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no tenemos nada que festejar y mucho por reivindicar y luchar. Este mismo día se acaba de convalidar en el Congreso la Reforma Laboral del PP, que viene a continuar las reformas del PSOE. Otro ataque brutal contra toda la clase trabajadora que nos afecta especialmente a las mujeres y que nos hace retroceder en nuestros derechos laborales a las oscuras décadas del franquismo. Pero si de éstas épocas hablamos, no tenemos más que escuchar las hipócritas declaraciones del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, cuando dijo, a propósito de la reforma de Ley del Aborto, que existe “una violencia de género estructural que lleva a las mujeres a abortar”.

En el mismo sentido, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha hablado sobre las “presiones económicas, sociales, laborales o familiares” que dificultan a las mujeres su maternidad. Para lo cual se debe trabajar para “que toda la que quiera ser madre pueda serlo”. Nada más hipócritas: dicen que defienden el derecho a la maternidad pero en realidad están avalando un discurso reaccionario contra el aborto. Y así Gallardón propone “aumentar la protección del derecho reproductivo por excelencia, que es la maternidad”. Esto nos retrotrae al histórico discurso del “ángel del hogar” y la “perfecta casada” determinada por el biológico destino de la maternidad; manteniendo el arraigo del discurso de la maternidad y domesticidad como base de la construcción de la identidad de la mujer que en la España del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, llevó a que la construcción socio- cultural de género demarcara el ámbito de actuación y de la función social de la mujer. Pero las mujeres sabemos perfectamente cuál es la “violencia estructural de género” que sufrimos. Y está lejos de lo que este “paternal ministro” nos dice tratándonos como “menores de edad”

Violencia de género estructural es la Reforma Laboral y los recortes..!

La ministra Ana Mato denunció hipócritamente la discriminación laboral como una de las presiones sociales que sufrimos las mujeres. Mientras se acaba de convalidar una Reforma Laboral que no hace más que agravar nuestra situación al promover entre otras cosas el trabajo a tiempo parcial y con él la desigualdad salarial. Hoy los empresarios pueden cambiar las condiciones laborales según su conveniencia, lo cual perjudica enormemente a las mujeres y las empuja cada vez más al desempleo. Por otro lado, elimina los incentivos para contratar mujeres después de la baja maternal y dificulta aún mas las conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Y el llamado absentismo no es más que la criminalización de la enfermedad; además de que los recortes de los servicios sociales, el transporte, la sanidad y la educación públicas, y los recortes en los presupuestos de ayuda a las familias nos afectan especialmente. Todo esto, unido al aumento de la carestía de vida que afecta la economía de los hogares, la cual, aún en pleno siglo XXI en su mayoría es administrada por las mujeres. ¡Basta de recortes! ¡Abajo la Reforma Laboral!

Violencia de género estructural … es la discriminación laboral!

El promedio de retribución de las mujeres es un 22% menor que la de los hombres. Sigue habiendo más mujeres en los puestos de más baja escala y los complementos salariales y el modo de contrato incrementan las diferencias entre sexos. En un informe de El País (22-02-2012) decía que: «O de manera más gráfica: ganan, de media, 5.500 euros menos; y para cobrar lo mismo deberían trabajar 80 días más al año. Las retribuciones complementarias (pluses, beneficios…), que los hombres perciben en mayor medida, la mayor concentración de las mujeres en los empleos con salarios más bajos y en contratos de jornada reducida ahondan estas desigualdades». La repercusión de esa discriminación afecta no solo al presente, sino también al futuro de las trabajadoras, ya que, a menor retribución, menor prestación por desempleo y menor pensión. Por otro lado,“La grieta salarial entre hombres y mujeres crece a medida que aumenta la cualificación de los empleos. En las profesiones que exigen una titulación de segundo y tercer ciclo universitario, la diferencia es del 16,8%. En los puestos de menor cualificación las diferencias son menores. Pero los salarios también. A mayor concentración de mujeres los salarios son más bajos. Allí donde los trabajos están más feminizados, ambos cobran menos”, apunta la secretaria de Igualdad de UGT. (El País, 22-02-2012).¡Basta de discriminación y acoso laboral! Basta de precariedad laboral, contratos de obra y servicios, las subcontratas y contratas, la mayoría de trabajo femenino. Todos y todas a la plantilla fija y con los mismos derechos. Por la prohibición de los contratos temporales y las ETTs. No a la pérdida de los convenios colectivos. Exigencia de pago de todos los derechos por maternidad, beneficios y pluses. ¡Basta ya de abusos!.

Violencia de género estructural es … que decidan sobre nuestros cuerpos!!

Si en algo hemos avanzado respecto a la Ley del Aborto en el Estado español, producto de luchas de décadas de las mujeres en las calles, hoy se vuelve a cuestionar bajo el legado oscurantista de la Iglesia Católica. Un legado que impregna nuestras vidas en la educación y en el conjunto de la sociedad. Nosotras decidimos cómo queremos vivir nuestras identidades sexuales, placeres, deseos y nuestra maternidad. ¡Fuera los rosarios de nuestros ovarios! ¡Por el aborto libre y gratuito! ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!

Violencia de género estructural … es que nos asesinen!!

La más cruda y siniestra de las violencias: el Estado español es uno de los países de Europa donde más numerosos son los asesinatos por violencia machista. En un informe de El País (08-03-2012) decía que: “La violencia machista ya no es un asunto que permanece oculto en el hogar. Algo que, como algunos creían hace años, se soluciona entre los de casa”. El 48% de los europeos la identifica como la principal lacra entre las desigualdades de género en la UE. Y ese porcentaje es mucho más alto entre los españoles: el 74% afirma que las agresiones contra las mujeres son el problema primordial” según estadísticas sobre igualdad de género presentado en Bruselas. Los crímenes violentos contra mujeres sólo pueden explicarse, no como una anomalía en los lazos amorosos y de protección, sino como la consecuencia última de una larga cadena de violencias que incluye la subestimación, ridiculización, la desconfianza y el control, la intimidación, la condena de la sexualidad y de los comportamientos que no se ajustan a las “normas heterosexuales”, la desvalorización de los cuerpos que no se corresponden a los “modelos de belleza” socialmente impuestos, de las capacidades intelectuales y las destrezas físicas, la desvalorización cotidiana de la mujer y como personas, etc. Son todos estos valores los que debemos romper y cuestionar. Ante este grave problema, exigimos: hogares transitorios para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia, que sean garantizados por el Estado y bajo control de las propias víctimas, las organizaciones de mujeres y las trabajadoras, con asistencia profesional y sin presencia policial ni judicial. En los centros de trabajo y en los sindicatos, pongamos en pie comisiones de mujeres, independientes de las patronales, que se ocupen de los casos de acoso sexual o laboral y discriminación hacia las trabajadoras, exigiendo licencias pagas para las trabajadoras que atraviesan una situación de violencia.

Violencia de género estructural … es la xenofobia y el racismo!!

Si las mujeres somos doblemente oprimidas, como mujeres y como trabajadoras, las mujeres inmigrantes lo somos el triple. Las políticas de represión y persecución a los inmigrantes en el Estado español han ido en aumento. Las mujeres inmigrantes son las que más están sufriendo las consecuencias de la crisis, ya que nunca han tenido derechos básicos como trabajos dignos y reconocidos. Son estas mujeres las que viven la explotación de la trata de mujeres, obligadas a estar en situación de prostitución. La crisis económica es el telón de fondo de las políticas xenófobas y racistas que ya existían con fuerza bajo el gobierno de PSOE. La represión y negación de derechos a los inmigrantes se acrecienta, tal como lo vemos hoy en los CIEs (Centros de Internamiento para extranjeros), verdaderos “campos de concentración”. Las políticas discriminatorias y racistas de este Estado imperialista opresor sobre los inmigrantes y las mujeres inmigrantes, en un contexto de crisis sin precedentes, acrecientan las ideas xenófobas. Papeles para todos y todas!. ¡Derechos laborales y prestaciones sociales para todas! Abajo la Ley de Extranjería y los CIES!. Nativa o extranjera: la misma clase obrera!

La violencia estructural de género es, entonces, la violencia de un sistema de explotación y opresión que hoy, ante la crisis histórica del capitalismo, se hace asfixiante para las mujeres, las y los inmigrantes, la juventud y la clase trabajadora. Los retrocesos en nuestros derechos son enormes. Y en el Estado español la patronal ha avanzado enormemente contra nuestros derechos como trabajadoras, afectando nuestra vida de forma integral. Como decía León Trotsky, “El mejor indicador de las características de un régimen social y la política de un Estado lo constituye la situación en la que se encuentra la mujer” (León Trotsky, 1937). Justamente este régimen social ha degradado cada vez más nuestras condiciones, y salir a luchar hoy es volver a hacerlo con las mismas reivindicaciones de las mujeres hace cuarenta años, cuando se radicalizaban en las fábricas, haciendo huelgas, piquetes, ocupando fábricas y manifestándose en las calles; mientras se relacionaba la esfera de género de forma transversal, junto a los movimientos feministas y vecinales de las décadas del setenta. Las mujeres tenemos mil y un motivos para luchar, y al mismo tiempo que nos organizamos para pelear por nuestros derechos, es necesario unirnos a todas y todos los trabajadores conscientes de sus cadenas, que quieran luchar por una sociedad sin explotación, a tomar nuestras reivindicaciones en sus manos. Porque mientras la clase dominante logre mantenernos divididos, oponiéndonos a unos y otras, y destilando su venenosa ideología de que hay explotados de primera clase y explotados “de segunda”, como las mujeres, los niños, los inmigrantes, los homosexuales, más fácilmente se perpetúa su dominio y nuestra esclavitud. . Nuestra lucha, presente y futura, implica también la disputa contra los valores y costumbres impuestos por la clase dominante y su cultura de violencia. Una violencia que podrá ser totalmente desterrada cuando rompamos las cadenas que ciñen a la humanidad, bajo este régimen capitalista.

Manifestaciones de las mujeres en todo el Estado español

Las manifestaciones en todo el Estado español han sido numerosas. En Madrid las mujeres cantaban “Gallardón, dimisión”, y se veían pancartas que decían «los vientres libres harán hombres libres» o «fuera el aborto del Código Penal”, contra la violencia de género, contra los recortes en las políticas de igualdad y en favor del aborto. En Barcelona hemos participado de la manifestación que partió de Plaza Universitat hasta la Plaza Sant Jaume. Durante el recorrido hemos entrevistado a mujeres de diversos colectivos. Una de ellas era una mujer del sindicato de trabajadoras del hogar, el Sindihogar, en el que la mayoría de las mujeres son inmigrantes; mayoría en estos trabajos sin reconocimiento y totalmente ausente de derechos: “Nosotras luchamos por el derecho al paro, por nuestra inclusión en el régimen general de la Seguridad social, por contratos por escrito, por la eliminación del pago en especies”. Ellas denuncian que en este trabajo -que consiste en tareas domésticas de limpiar y cuidar ancianos y niños- de 700.000 trabajadoras sólo 300.000 trabajadoras cotizan a la seguridad social. Otra mujer trabajadora, Carmen, afiliada a CCOO decía que hoy la principal reivindicación es contra la Reforma Laboral: “Está recortando de una manera drástica los derechos de las mujeres que tanto nos ha costado conseguir, después de muchos años de muchas luchas donde las mujeres han dejado la piel por el camino, es muy triste que en pleno siglo XXI estemos todavía reivindicando aspectos que ya reivindicaban las mujeres hace 25 años”. Otras mujeres nos decían que todavía tenemos muchos motivos para luchar, como Montse, del colectivo Feministas Indignadas, nos decía que para ella habría que reivindicar: “La lucha feminista, en el terreno laboral y en el terreno la sexualidad, las dos cosas tienen que ver una con la otra, el trabajo productivo y reproductivo está muy dividido, irreconciliable y masculinizado; por lo que necesitamos unas condiciones laborales y de derechos más dignas. Lo que nos está cayendo encima es muy gordo. Las políticas represivas son muy fuertes. Reivindicaría el derecho al aborto, las sexualidades diversas, estoy totalmente en desacuerdo con las políticas de familia nuclear y endogámica, la monogamia. Creo que hay que poder desarrollar otras formas de relaciones y de vida, que hoy no tienen cabida en esta sociedad. El capitalismo que todo lo chupa, si no te acomodas en lo que te impone te quedas marginada. Lucharía por la igualdad salarial, igualdad en derechos laborales, tenemos unas barreras laborales, paternalismos, control, acoso laboral, abusos dentro de los centros de trabajo. No sé… reivindicaría tantas cosas..”. La manifestación estaba encabezada por Feministas Indignadas y con la participación de diversos colectivos feministas, asociaciones y sindicatos y grupos políticos.

En Zaragoza, desde la Plaza San Miguel hasta la plaza del Pilar, cientos de mujeres nos manifestamos por las calles de Zaragoza este 8 de marzo, para hacer escuchar nuestras voces y nuestros reclamos. La manifestación estaba encabezada por la coordinadora de organizaciones feministas, seguida por cortejos de CCOO, UGT, STEA, CGT, mujeres libertarias, y otras organizaciones políticas, entre las cuales estuvimos las mujeres de la agrupación No Pasarán, impulsada por militantes de Clase contra Clase y jóvenes trabajadores y estudiantes combativos. Los cantos eran claros: “Violencia estructural… es la reforma laboral”, “saquen sus rosarios, de nuestros ovarios”, y otros más. Antes de la desconcentración se leyó un documento de las organizaciones convocantes donde se denunciaba la opresión a las mujeres en el trabajo y la sociedad, se repudiaba el intento de hacer retroceder el derecho al aborto de parte del gobierno, y la reforma laboral como un ataque a los derechos de las mujeres trabajadoras, todas denuncias muy sentidas, aunque lamentablemente no se proponían allí medidas de fondo para enfrentar estas opresiones y estos ataques. Nosotras decimos que “No pasarán… sobre nuestros cuerpos ni sobre nuestros derechos” y llamamos a redoblar la movilización para que no nos arrebaten lo que hemos conseguido, y por conquistar los derechos que aún nos niegan.

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