Vinagre y sal a las heridas abiertas

 La Iglesia sabrá que tiene qué hacer con los suyos, desde luego esto no fue, como pretenden, un acto de reconciliación, sino todo lo contrario.A las familias de las víctimas, que llevan años denunciando y buscando en las cunetas a sus familiares, dignificando fosas con un doloroso esfuerzo y buscando en torno a 300.000 niños y niñas robadas en el franquismo, les echaron sal y vinagre a las heridas abiertas durante décadas.El ministro Gallardón habló de un acto de justicia y de reconciliación, no salgo de mi asombro.

Qué poco costaría que ese homenaje fuera para todas las victimas, todas, para que por fin se hiciera un acto de dignificación a todas y cada una de las víctimas.Una vez más una oportunidad perdida para que la iglesia pidiera perdón por apoyar el golpe militar y la dictadura, perdida para cerrar heridas, perdida para que las víctimas cierren un capítulo importante de su vida. Han hecho que esas heridas supuren y observamos atónitos que no hay forma de cerrarlas. Como dice la madre de una amiga mía: “¿Pero Franco no estaba muerto?, que se muera otra vez. Que no vuelva”.Por un estado Laico. Memoria, Justicia y Dignidad para las víctimas.

 

José Luis Soro Domingo
Presidente de Chunta Aragonesista (CHA)

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