Vigo: el conflicto del metal se radicaliza

La escalada de violencia entre los huelguistas y la policía se cobró 20 heridos contusionados y con quemaduras

El conflicto del sector del metal de la provincia de Pontevedra, que reclama un convenio colectivo con una subida salarial de al menos el 4%, se radicalizó ayer con un durísimo enfrentamiento en las calles de Vigo entre los trabajadores y las fuerzas antidisturbios. Las escaramuzas de los operarios se iniciaron en diversos puntos de la ciudad a las diez de la mañana. Trataron de hacerse fuertes en el Concello de Vigo, en la estación marítima de la ciudad -coincidiendo con la escala del megabuque Independence of the Seas – y en un centro comercial en la zona central del litoral urbano, pero las fuerzas de orden público lo impidieron.

Las cargas policiales y las carreras fueron frecuentes durante toda la mañana. La policía se volvió loca con tantos frentes abiertos. La jornada fue el mejor ejemplo de una guerra de guerrillas. Varios contenedores quemados y cientos volcados (11 y 150, respectivamente) plagaban las calles, además de cientos de vallas procedentes de las obras. Miles de ciudadanos tuvieron que sortear durante toda la mañana estos enfrentamientos. Eso sin contar que el transporte urbano estuvo suspendido durante horas, después de que anteayer los manifestantes quemaran parcialmente un autobús.

Guerrilla urbana

Al final de la mañana, sobre las 12.30 horas, los trabajadores y las fuerzas antidisturbios libraron la batalla más violenta, no solo de esta huelga, sino también de las dos convocatorias anteriores. Fue, como siempre, en la zona cero , es decir, en los aledaños del astillero Hijos de J. Barreras, el mayor de toda la ría. Violentos enfrentamientos que terminaron al cabo de una hora. Unos 150 policías contra unos 500 irreductibles. Fue una intensa lluvia de tornillos, piezas de acero, tracas y petardos, además de contenedores en llamas y barricadas con fuego para cortar el tráfico en la zona del litoral de la ciudad. La respuesta fue una masiva lluvia de pelotas de goma y de botes de humo. Estos gases produjeron graves irritaciones de ojos y dificultades respiratorias a los que se encontraban en la zona del conflicto.

Pero el intenso acoso policial no logró los frutos deseados y, al final, los agentes se retiraron, mientras los huelguistas celebraban su victoria. Varios cientos de trabajadores se habían fortificado en el perímetro del astillero con palés, empleando rampas de lanzamiento a base de láminas de madera para dirigir las tracas impulsadas por vainas de pólvora. Tras 40 minutos cercando las instalaciones de Barreras, algunos agentes llegaron a comentar a sus mandos que estaban agotando la munición.

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