Publicado en: 4 octubre, 2015

Vigilar y castigar

Por Iñaki Urdanibia

Un recomendable libro que explicta la brutalidad del castigo ( cárcels, tortura…)

Por Iñaki Urdanibia

« Desconfía de cualquiera que tenga un deseo poderoso de castigar»

( Friedrich Nietzsche )

Habiendo llegado ostiado a prisión, un detenido no tuvo mejor ocurrencia que ir a la enfermería para que el médico certificase el estado en que llegaba…tras soltar una serie de siniestras sandeces , en descarada defensa de la tortura, y ante las reiteradas reclamaciones del recién llegado, el médico concluyó diciendo: ¿usted no ha visto un clavo a la entrada del edificio? Pues bien, al entrar aquí se cuelgan en él los cojones y los derechos…

¡ Toma juramento de Hipócrates! 

       Que nadie se lleve a engaño con el título con el que encabezo este comentario, no voy a hablar de la recomendable obra de Michel Foucault en la que daba cuenta del « nacimiento de la prisión», y el paso del castigo como espectáculo al encierro con toda su cohorte de especialistas; la duda me ha surgido a la hora de titular el artículo pues tal vez le vendría más a huevo algo así como «abajo los muros», ya que los casi cien relatos que recoge el libro de la valenciana Adelaida Artigado, « A un latido de distancia» ( Txalaparta, 2015) tienen como eje fundamental las cárceles, y otros mecanismos de aplicación de la violencia sobre los seres discordantes, y su nefasto papel que juega con respecto a los humanos, castigarlos por no respetar las normas establecidas, castigo que se traduce además de en una privación de libertad en unas condiciones que sobrepasan la infamia tanto en el trato que los internos reciben, como el amontonamiento, la ausencia de las más mínimas condiciones de salubridad…en resumen quienes son recluidos tras los barrotes son sometidos a un proceso sistemático de deshumanización que entra en absoluta contradicción con respecto a las « humanitarias» cantinelas acerca de la reeducación, del propósito de lograr la futura   integración- de reinserción hablan- en la sociedad, de quienes son puestos en libertad tras permanecer tras las verjas; puede afirmarse sin pasarse ni medio pelo que los resultados vienen a ser los contrarios de los que se predican: de hecho, las prisiones son « escuelas de delincuencia», o cementerios para algunos, en la que por medio de las conversaciones entre los internos, jóvenes y veteranos, se amplía el horizonte en la realización de robos, o lo que sea menester, a lo que ha de añadirse que el trato que allá se recibe haga que el odio y la mala uva, llegado en no pocos casos a rozar el ánimo de venganza, cunda entre los reclusos haciendo que ello les empuje con mayor fuerza, si cabe, a entregarse con fuerzas renovadas y hasta perfeccionadas a buscarse la vida por encima de cualquier respeto a las reglamentaciones sociales. Es como quienes han debido tragar una y mil misas que llega un momento en que se rebotan y vienen a mantener que ni una más que ya han sido bastantes; ese principio de saturación también se da en los presos que a la hora de volver a la calle, o viejos, o rebotados, o resentidos, o…vienen a mantener en los actos una falta de respeto total a las reglamentaciones de la sociedad biempensante …bastantes reglamentos, órdenes, disciplinas he tenido que tragar como para seguir en la misma tónica.

Vienen a recoger los cuentos a los que refiero situaciones dispares con en denominador común de la violencia ejercida contra quienes se salen de la fila de la sociedad bien peinada, los relatos muchos de ellos de una inquietante brevedad que funcionan como deslumbrantes flashes, se abren por diferentes geografías de por acá y de por allá: el estado español( Euskadi, País Valencia, Madrid…), Latinoamérica, Israel / Palestina, EEUU, Vietnam, Nigeria,…recogiendo testimonios de crueldades sin cuento, de castigos absolutamente demenciales en su desproporción, de jueces estrellas que ven en la ayuda a los presos , jurídica y de otro tipo, de trabajos que redime ( en honor de Mariscal y su Coby, o de la marca Adidas) de policías, sin dejar de lado a otros encargados de impartir justicia que la aplican de modo desigual( a los pobres: leña, a los poderosos: mirada para otro lado; como queda claro en el caso de los responsables de la muerte al por mayor por parte de la empresa Unión Carbide), policías de gatillo fácil que son perdonados por jueces de injusta justicia-, de fusilamientos( cuarenta años del de Txiki), de garrote vil ( Puig Antich), de torturas, de niños asesinados en la silla eléctrica en el país que exhibe y exporta la democracia par excellence, de…unos infames episodios que se incluyen por sí mismos en la « historia de la ignominia»; todos ellos casos reales, de seres célebres( Olympe de Gounges , Miguel Hernández) Oscar Wilde) o anónimos, eso sí, todos ellos con nombres propios.. Adelaida Artigado mete el dedo en la llaga, en las llagas, producidas por los verdugos del statu quo( en sagrada unión jueces, boqueras, policías-formadas en academias del tormento- y médicos que diagnostican los muchos riesgos cuando el mayor de ellos es su propia impostura) contra quienes de un modo u otro no comulgan con las ruedas de molino al uso…y si los ejemplos de barbarie y crueldad afloran con fuerza sangrante, como reflejo distorsionado de lo anterior asoman las posturas resistentes, haciendo bueno aquello que dijese el otro de « donde hay opresión hay resistencia», y en donde existe el correspondiente par verdugo / víctima, también existen casos de heroicidad, de desobediencia, de resistencia a la injusticia, a la domesticación, que se erigen en el lado presentable: el de la dignidad humana frente a los desfases que hacen que la vergüenza, ante las impresentables acciones que se nos presentan, se apodere de cualquiera que tenga aunque sea unos gramos de sentido de humanidad. Conmovedoras situaciones nos son presentadas en las páginas que no dan respiro más que para el suspiro ante las atrocidades narradas: balazos frente a seres desarmados por parte de funcionarios desalmados, violencias y torturas con el fin de castigar y de paso obtener informaciones ( Joseba Arregi), cárceles de alta seguridad, módulos de aislamiento, brutales métodos con el fin de doblegar la resistencia de los reclusos díscolos, motines sofocados a sangre y fuego con el resultado de cadáveres amontonados, los familiares castigados e impedidos de visitar a sus allegados tras largos kilómetros de viajes ( dispersión como política de castigo para los reclusos y sus parientes y amigos), y las sempiternas versiones oficiales que los moratones los presentan como auto-lesiones y las miradas cómplices de timoratos políticos que en el mayor número de ocasiones no hacen otra cosas que defender el estado actual de cosas…en ello les va el sueldo y la subsistencia, y no en las ideas de justicia, libertad y otras zarandajas-tal y como las usan- que constan en sus flamantes programas…imposibles dar cuenta de todos los casos presentados pues es tal su número, y nombres propios que claman al cielo y que resuenan en las mentes de quienes apuestan por la verdadera justicia y por una sociedad armonizada; nombres y más nombres: Attica, Puerto de Santa María, Herrera de la Mancha, Carabanchel, Modelo de Valencia, Libertad, Uribana, Carndiru, Albolote, san Cristóbal, Rawson ( nombres de cárceles), García Valdés, Baltasar Garzón, Cutler, sor Magdalena de san Jerónimo ( responsables de desmanes varios); rebeldes como Verdejo , Roberto, Agustín, Rueda, Herman Wallace, Berta, Isabel Aparicio, Antxon, madame Tiquet, Pacheco, Manolo, Chacho, Malcom X , Assata Shakur, El Lute, Toni, Pilar Alonso, Emilia, Fátima, Vicky, … ( sin obviar los casos relacionados con Franco, la murete que añadía Léo Ferré, y sus infames leyes de aniquilación de cualquier resistencia …huelgas de hambre, motines, cartas de denuncia, desobediencia, tupamaros, Panteras Negras, Gestoras, COPEL, MIL, y…los múltiples ejemplos en que se prueba que la pobreza, el color de la piel, la rebeldía y las costumbres no normalizadas se pagan…pues al fin y a la postre y a pesar de las pías jaculatorias los defensores del orden y la ley hacen bueno aquello de que la letra con sangre entra.

La escritura de Artigado, en lograda simbiosis con lo que relata, huye de los abalorios y las ampulosidades, apoderándose la simplicidad de las sintientes páginas haciendo que el mensaje sea aprehendido por el lector sin rizar rizo alguno, ya que son como golpes en la misma boca del estómago; esta eficacia narrativa está guiada , por otra parte , por aquel lema que se atribuye a Sócrates: « más escuelas menos cárceles», pues según el griego- y en parte también la valenciana y también Lucio Urtubia que presenta el libro- el trabajo de persuasión resulta más adecuado que el recurso al castigo puro y duro. No puede obviarse de ninguna de las maneras, reitero, la brevedad de los relatos que en algunos casos no llegan más que al tiempo de un suspiro, o…de varios.

Esta travesía por los pagos de la crueldad y , como la otra cara de la moneda, por los lares de la dignidad no ha de pasar desapercibido para cualquiera que haga suyo aquel lema debido a Publio Terencio Africano Homo sum, nihil a me alienum puto ( hombre soy y nada de lo humano me es ajeno), añadiré que en especial contra todo aquello que se alza frente a la dignidad del hombre( y de la mujer, claro).

Podría ponerse como banda sonora a la lectura, la canción del cuarteto Lyba Libra, Destruysons toutes les prisons :

« ALTO: La prisión ha destruido nuestras vidas. ¡Rompamos, destruyamos todas las prisiones!

CONTRALTO: ¡ El brazalete ha remplazado a los gruesos muros , maléfico progreso! Pásame las tenazas Paulo, antes de que lo rompa a martillazos.

SOPRANO: El tiempo ya nada quiere decir, mi cabeza gira. Como una bestia encerrada, estoy loca de atar. Maldita sociedad , ¿ no tienes nada más que ofrecernos más que palabras e imágenes de la tele? ¿ No has oído nunca los gritos y las quejas de los forzados modernos en las celdas? ¿ Para qué sirve gritar en este universo deshumanizado?

Los muros y las puertas no tienen orejas. El sufrimiento y el suplicio, son dobles cuando para poder jamar debo tontear. ¿ Mas cuál es el sabor de vuestra pretendida libertad, este que nos envía todos los días a currar ? Llegará el bello día en que demoleré vuestras puertas y barrotes. Acabados los recuentos, el aislamiento y las pesadas penas. En fin, libres, daremos fuego a todo.

BARÍTONO BAJO: Vosotros, matones, corred veloces, pues si no os vamos a machacar. »

 

 

 

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