(Videos) Fernando Simón, el hombre al que la extrema derecha podría convertir en un héroe

La polarización política impide un análisis objetivo de la realidad

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  Lejos de ser una boutade, el título con el encabezamos este artículo sobre el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, encargado de hacer frente a la pandemia del coronavirus en el Estado español, corresponde a una realidad constatable mediante el seguimiento puntual de las reacciones que su trabajo ha venido provocando.

    Y es que la estrategia, carente de escrúpulos, con que la derecha española está tratando de capitalizar los resultados de la gestión gubernamental de la pandemia -ignorando su propia responsabilidad criminal en regiones como la Comunidad de Madrid– ha dado lugar a una doble reacción irracional, que se manifiesta en sentidos contrarios.

    Por un lado, los votantes de PP, VOX o Ciudadanos parecen dispuestos a creer que el SARS-Cov 2 podría haber sido creado en su chalet de Galapagar por el mismísimo Pablo Iglesias, en connivencia con Bill y Melinda Gates. Al mismo tiempo, sin embargo,  los sectores sociales que no simpatizan con estas derechas tradicionales han reaccionado ante su agresiva campaña asumiendo acríticamente la propaganda institucional, que sostiene que el Ejecutivo central y, en su nombre, el Dr. Simón, habrían desarrollado una gestión cuasi ejemplar. O que, por lo menos, nadie habría podido hacerlo mejor, por más que insistan en lo contrario una multitud de «capitanes a posteriori».

    Sin en vez de estar copada por  los vociferantes energúmenos de VOX y el PP y por los partidos socioliberales, la arena política contara con una izquierda real con capacidad para hacer llegar a la población un análisis sobre esta gestión ajustado a las evidencias constatables, sería impensable que estos relatos interesados, de las dos facciones que se disputan el control de las instituciones del Estado,  pudieran prosperar.

   Hagamos, pues, un somero repaso de los hechos que se han venido sucediendo en los últimos tres meses y del trabajo dirigido por el doctor Fernando Simón.

RETRASANDO LA ADOPCIÓN  DE MEDIDAS PREVENTIVAS PARA «NO ASUSTAR A LOS MERCADOS»

   En España, el Ejecutivo central comenzó ignorando la experiencia de lo sucedido en China, Irán o  Italia, así  como las reiteradas advertencias de especialistas en la materia, como el infectólogo Oriol Mitja, quien no dudó en denunciar que  «la epidemia del coronavirus se podría haber evitado” (1)  si las autoridades políticas y sanitarias hubieran actuado con la requerida prevención.

   Durante el mes de enero, Fernando Simón aseguraba alegremente, en sus comparecencias públicas, que España tendría, como mucho, algún caso aislado de coronavirus”.

   Y, aún el 23 de febrero, afirmaba que “no había virus en el país, ni se estaba transmitiendo la enfermedad ni teníamos ningún caso» (2).

   En estas fechas, además, Simón comparaba el Sars COV-2 con la gripe común y se atrevía a manifestar, en el programa El Objetivo de La Sexta, que «le sorprendía el exceso de preocupación» que  estaba generando (3).

   Hoy se conocen los documentos oficiales del Ministerio de Sanidad y del propio Centro de Coordinación de Alertas, fechados el 10 de febrero, en los que se reflejan que el Doctor, y el resto de autoridades sanitarias españolas, conocían que el nuevo coronavirus tenía al menos el doble de capacidad que la gripe para contagiarse y una letalidad muy superior (4).

   Lo cierto es que el Gobierno español, como el de otras naciones capitalistas europeas o el de los Estados Unidos, retrasó durante semanas la adopción de medidas para la contención del coronavirus, anteponiendo consideraciones económicas a la prevención que recomendaba el conocimiento científico para garantizar la salud de la población y, simplemente, «confiando» en que el virus «pasase de largo». Este retraso, como se sabe, es el factor decisivo que posibilita la propagación exponencial de la enfermedad.

   Con la lógica dominante de que no se podía  “asustar a los mercados” no solo se permitieron las manifestaciones del 8M – convertidas hipócritamente en caballo de batalla por la extrema derecha– sino también todo tipo de eventos políticos y comerciales o la llegada de cientos de hinchas italianos de fútbol procedentes de las zonas más afectadas por la pandemia.

SIMÓN RECONOCE QUE MINTIÓ SOBRE LA UTILIDAD DE LAS MASCARILLAS: ¿CUÁNTAS VIDAS SE HAN PERDIDO POR NO UTILIZARLAS?

   Pero la gestión del Gobierno frente a la crisis del coronavirus, dirigida por Fernando Simón,  cuenta también con otros gravísimos episodios que hubieran sido perfectamente evitables, incluso para un Ejecutivo que se debe, por encima de todo, a los intereses del gran Capital.

   Este es el caso de las indicaciones ofrecidas a la población por Simón en torno a la utilización de las mascarillas.

   Desde la llegada  del SARS Cov-2 al Estado español el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias no dejó de reiterar que «llevar mascarillas no servía para evitar los contagios», que «eran totalmente inútiles e incluso que «podían llegar a ser contraproducentes».

   Afirmación que solo podría escandalizar a los médicos especialistas chinos y coreanos que, desde el comienzo de la pandemia, advirtieron que esta prenda constituía una barrera física indispensable para frenar la expansión de la enfermedad.

   Pese a todo, Simón continuó transmitiendo esta información falsa hasta el viernes 3 de abril,  cuando dio un giro injustificado a su discurso, anunciando que en adelante «habría que acostumbrarse a usar equipos de protección personal en la medida en que estén disponibles en grandes cantidades».

   Aún hubo que esperar otro mes y medio, hasta el jueves 21 de mayo, para que el Ejecutivo español se decidiera, por fin, a decretar la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

   Un día antes, Simón reconocía, finalmente, lo que algunos ya habíamos denunciado hacía meses. Sus afirmaciones sobre la supuesta inutilidad de utilizar las mascarillas se debieron a la “escasez de este producto que había en el mercado» (5).

   La  excusa para justificar la mentira, por supuesto, era inaceptable, ya que incluso las mascarillas de fabricación casera cumplen perfectamente una función de protección, sin son utilizadas masivamente.  Pese a todo, el reconocimiento del doctor no provocó ningún tipo de conmoción en el país. Nadie tuvo a bien preguntarse cuántos miles de vidas se podrían haber salvado si, en lugar de mentirle, se hubiera orientado adecuadamente a la población.

EL DOCTOR SIMÓN SOSTIENE AHORA QUE LOS TEST A LOS TURISTAS SON INÚTILES… COMO ANTES LO FUERON LAS MASCARILLAS

   El de las mascarillas, con todo, no ha sido el último episodio bochornoso protagonizado por Fernando Simón.

   Este mismo miércoles, el doctor se descolgaba en su comparecencia diaria con el anuncio de que “el ministerio de Sanidad no es muy proclive a hacer test masivos a los turistas en los Aeropuertos”, tal y como habían solicitado comunidades como la canaria.

   De esta forma, de un plumazo, el gobierno dejaba meridianamente claro que todas las promesas sobre los test con los que  -decían – se iba a «garantizar una actividad turística totalmente segura”, quedarán en el olvido, de la misma forma que la “reclamación” de que se respetara el distanciamiento social en los vuelos comerciales.

   La decisión sobre los test, obviamente, tiene también su motivación en un cálculo económico, como dejó entrever el propio Simón, al declarar:

   «Pónganse en situación de valorar un avión con 300-400 viajeros a los que se propone hacer una PCR… Todo esto requiere, además de criterios sanitarios, todos los aspectos logísticos y económicos y valorar si realmente va a aportar algo de interés».

     Pese a todo, el responsable de nuestra Salud se atrevió a intentar justificar la decisión económica, con un disfraz similar al que utilizó en su día para mentir sobre la utilidad de las mascarillas:

   «Un test con resultado negativo no implica que la persona no esté infectada, sino que en ese momento no se le ha detectado el virus, por lo que puede dar «falsa seguridad»» –afirmó sin recato Simón, como si alguien pudiese creer que la efectividad del 0% lograda sin hacer ningún test podría ser más segura.

DE CIENTÍFICO A PORTAVOZ GUBERNAMENTAL

   Pero… ¿cómo es posible que un epidemiólogo con larga experiencia haya podido protagonizar una gestión tan desastrosa?

  La clave para explicarlo requiere entender algo muy obvio para quien haya seguido su evolución, a la par que la del Ejecutivo. En su actual trabajo, Simón no habla ni ofrece “consejos” como científico o doctor experto en epidemias, sino como un mero portavoz de las decisiones adoptadas por el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos, tal y como se atrevía a sugerir en marzo el vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias, Tato Vázquez Lima (6)

  Carece totalmente de sentido, pues, la prolija descripción del currículum del médico que suelen hacer sus defensores en las redes sociales, apelando ingenuamente a sus múltiples titulaciones o su amplia trayectoria profesional, mientras exhiben camisetas confeccionadas con su rostro para propomocionarlo.

 Y es por ello que cuando Podemos propone condecorar a Simón, como “símbolo universal de la lucha contra el coronavirus” (7) está haciendo mucho más que intentar reconocer la labor de un profesional que, para ser honestos, podría ser objeto de responsabilidades civiles y penales. El partido de Pablo Iglesias está tratando, directamente, de validar su propia y catastrófica gestión de la crisis, premiando a quien, en definitiva, no ha sido más que el hombre encargado de proporcionar un barniz de cientificidad a decisiones que jamás se han atrevido a cuestionar los dictados del IBEX-35.

Notas y referencias bibliográficas:

(1) Oriol Mitjà “La epidemia de coronavirus era evitable”. El País. 17 marzo.

(2) Los mensajes «tranquilizadores» sobre el coronavirus del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.

(3) Fernando Simón en el Objetivo: «Me sorprende la preocupación por el coronavirus»

(4) Informe técnico. Nuevo Coronavirus 2019-nCov. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. 10 de febrero de 2020.

– El médico Alberto Sanagustín analiza los documentos que demuestran que el Ministerio de Sanidad y el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, dirigido por Fernando Simón, conocían en febrero que la capacidad de transmisión del coronavirus y su nivel de letalidad, son muy superiores a los de la gripe común

(5) Fernando Simón reconoce que mintió sobre la utilidad de las mascarillas

(6) Críticas de los sanitarios a Fernando Simón en la crisis del coronavirus: «No hay que alarmar pero tampoco contar medias verdades»

(7) Podemos pide condecorar a Fernando Simón como «símbolo universal» contra el coronavirus.

Fuente: Canarias Semanal

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