Victimas y victimas

Idoia Mendia, portavoz del Gobierno Vasco, dice hablando de educación para la paz que las víctimas de ETA «deben ir a las aulas» a explicar sus experiencias. Basándose en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, que la reforma del plan debe incluir referencias al terrorismo «que ahora brillan por su ausencia» y tratar el fenómeno «sin las reservas y cuidados actuales».

Cada declaración sobre el tema de víctimas remueve los corazones y recuerdos de otras víctimas con códigos de caducidad, que llevan penando más de 70 años sin que nadie se atreva a denunciar los crímenes que las convirtieron en víctimas, «sin reservas y cuidados».

Vieron marchar a sus padres, detenidos por los fascistas, y jamás volvieron a tener más noticias de ellos. Para más inri , una de ellas tuvo que aguantar la criminal grosería de Bruno Apodaca, quien aparecía a menudo por su domicilio preguntando si había aparecido su marido. Otras se alegraron al ser notificadas de que sus padres habían sido liberados de prisión y poco después aparecían ejecutados en la cuneta. Sé de más personas que siguen padeciendo décadas de silencio, desprecio y hasta amenazas, al igual que las citadas. Jamás han sido reconocidas por los gobiernos democráticos o compensadas por aquella barbarie, que incluso ahora pretenden hacerla desaparecer de la memoria. Simplemente, no existió. Pregunto a Idoia Mendia si también estas víctimas «deben ir a las aulas». Más aun cuando ninguna de ellas pide venganza.

Pío Moa va sumando fieles a su reinventada historia y es más penoso aún que algunos proceden o militan en el PSOE, olvidando que muchos asesinados eran de los suyos.

Y por si algo faltara, ahora la AVT denuncia a la Iglesia vasca, a la que pertenezco, por su «cercanía a los asesinos de ETA». Los sucesores de Franco tienen demasiado trabajo para tapar todos sus crímenes, ejecutados en nombre de Dios.

Esa blasfemia queda emplazada ante la misericordia infinita del creador.

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