Verborrea e indignación

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Por Prudenci Vidal

Cuando uno lee las noticias y se encuentra con  afirmaciones  como las que acabamos de leer atribuidas al ministro Borrell, no puede uno más que indignarse, cabrearse y responder  enérgicamente  ante tales despropósitos verborreicos: “Los Norteamrecinos sólo mataron a cuatro indios”. Aunque esto dicho por el representante de un gobierno español no puede tampoco extrañarnos: nos han estado estado pregonando durante quinientos años que el descubrimiento de América supuso un “encuentro entre culturas”, cuando en realidad fue un “encontronazo”.

No fueron cuatro indios los que mataron los americanos. Primeramente hay que afirmar que fue todo un plan bien estructurado para asesinar a más de 25 millones de nativos en América del Norte. Al final del proceso sólo un 10% de los nativos sobrevivieron a la masacre institucionalizada (unos dos millones, según el etnólogo de la Universidad de Colorado Wars Churchill). Este “genocidio” fue diseñado, controlado y ejecutado por el gobierno de los Estados Unidos. El capitalismo necesitaba amplias áreas de expansión comercial integradas en su sistema y el cumplimiento de los tratados con las naciones indias estorbaba a banqueros, agricultores, industriales del ferrocarril, y otros capitalistas.  Poderosas tribus bloqueaban la expansión hacia el oeste de los colonos ingleses: 1) los Hurones, en el área triangular entre los lagos Ontario, Erie y Hurón; 2) a lo largo de la cadena de los Apalaches, los Iroqueses en Nueva York y Pennsylvania, los Susquehannas en Pensylvania y Virginia, los Cheroquíes en las Carolinas; 3) en el valle de Mississippi, por debajo del rio Ohio, los Chickasaws. Y entre los territorios de éstas tribus había muchas otras. Sin embargo, ninguna nación había alcanzado preponderancia; dominar a una no era dominarlas a todas. A diferencia de la fusión de culturas que tuvo lugar bajo el sistema colonial español, las culturas norteamericanas blanca y nativa permanecieron separadas en la América inglesa y los intentos de esclavizarlos resultó en vano aunque hubo deportaciones hacia las Indias Occidentales a partir de 1700.

Los indios nativos y los negros importados como esclavos estaban excluidos de la estructura social colonial. Aunque los negros formaban parte de la estructura económica en ambos casos la relación entre las razas estaba marcada por un choque cultural más que por una fusión, y en ambos casos la cultura blanca tenía suficiente poder como para establecer su predominio. Ignorar tanto uno como otro factor o es un error de formación y falta de cultura histórica- lo cual es imperdonable en un ministro de Asuntos Exteriores- o bien debe atribuirse a una maldad interna superlativa que minimiza los genocidios históricos en aras de no se sabe bien qué loa sobre la nación capitalista.

Más de 2000 lenguas se extinguieron con sus habitantes. ¿Quién podría suponer que una de esas lenguas no codificadas les proporcionaría la ventaja en el campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial, el Navajo, en las aguas del Pacífico? Los indígenas fueron paulatinamente empujados por el gobierno estadounidense a territorios cada vez más áridos, infértiles, aislados y diminutos. El antiguo » territorio indio «, que cubre la superficie de 4 estados de la Unión, fue finalmente suprimido y sustituido por las reservas indígenas pequeñas y dispersas.

En las películas llamadas del Oeste, todos los indios nos parecían iguales, nos los mostraban como iguales, cuando las diferencias culturales, idiomáticas, étnicas son abundantes. Prácticamente en la “pelis” quedaron reducidos a tres tribus, los más beligerantes: Sioux, Apaches y Cheyenes, pero fueron multitud de pueblos: Chéroquis, Arapajóes, Navajos, Wichitas, Pies Negros, Quiowas, Taraumaras, Iroqueses, Esquimo, Pomos, Caddo, Nez Percé, Pawnees, Mojaves, Indios Pueblo, Omahas, Yaquis, Hopis, Semínolas, Iowas, Comanches…  etc.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Pueblos_nativos_de_los_Estados_Unidos).

 

La ideología detrás de este proceso tuvo un muy claro apoyo en dos pilares: el darwinismo social y la eugenesia , que en el siglo XX , darían lugar al nazismo y el Holocausto .

El genocidio promovido por el Inglés contra los colonos holandeses Boers en 1903 o los alemanes contra las tribus actuales Namibia en 1907 ( genocidio herero y namaqua ) tuvo el primer laboratorio con la política oficial del gobierno estadounidense en la cuestión indígena. La propuesta  de que pueblos más civilizados debían  aprovechar los recursos naturales quedaba evidente en los discursos de los presidentes de los Estados Unidos.

Aunque es bien sabido, en  una carta escrita en 1854 , el presidente de los Estados Unidos  y el jefe Seattle de la tribu Suquamish ,en  el estado de Washington , el gobierno norteamericano propuso  la compra del territorio ocupado por los indios, es una excepción a la regla. En general no había oferta monetaria o cualquier otra, excepto el intercambio compulsivo de tierras vastas y fértiles por pequeñas reservas estériles, pedregosas y áridas.

“Tratamos de correr, pero estábamos  acorralados; nos dirigían  como búfalos . Sé que hay algunos blancos buenos, pero los soldados debían ser malos por disparar contra niños y mujeres. Los soldados indios no lo harían contra niños blancos.!

El gobierno de Estados Unidos comenzó a exterminar a las poblaciones indígenas enteras, operaciones eficientes de limpieza étnica, a partir de la temida viruela , contaminada en prendas de vestir y ropa de cama, las cuales fueron distribuidas entre estas comunidades, junto con los numerosos conflictos creados por el gobierno de Estados Unidos, donde los Winchester de los soldados Yankees hablaron muy alto. Los sobrevivientes indígenas fueron confinados en pequeños territorios   no aptos para su forma de de vida, y los que ofrecieron alguna resistencia fueron ejecutados sumariamente.

¡¡¡Un artículo pequeño para tanta ignominia!!! Y unas palabras tan cortas para mostrar, una vez más, y van ya unas cuantas, o bien ignorancia o bien desprecio histórico. No sé cuál de las dos circunstancias es peor. Sr. Borell, tal com diem a Catalunya: “ Per què no s’ho fa mirar?”

Prudenci Vidal

Membre de La Marea Pensionista

 

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