Vengo con bandera blanca…palabra de «adurto»

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Hoy vengo con bandera blanca después de una semana en la que se han sucedido muchos acontecimientos para no portarla de ese color precisamente porque se tratan asuntos vitales, de dignidad y de conciencia y la peor enemiga de esto es, a todas luces, la ambigüedad, concepto que trataré en próximas entradas.

Vengo con bandera blanca pero me da coraje que desde la conferencia episcopal se posicionen en contra de la renta básica mínima, hay que ser mezquino seas divino o terrenal para, desde una posición glorificada, oponerte a que se pueda comer tres veces al día en los hogares más vulnerables de tu país. La doctrina de la X en su casilla en la renta es precisamente eso, su renta y a nada más que a eso hay que rendir culto, esa es su cátedra y nada tiene que ver que Jesús multiplicara panes y peces, eso son bobadas comunistas. ¡Fariseos!

Vengo con bandera blanca pero me da coraje que mientras un país entero se queda en casa, privándose de su libertad, de sus relaciones sociales y familiares, de ocio y en otros muchos casos privándose de subsistir con un sueldo por no poder salir a trabajar, veamos como Mariano Rajoy se da su paseíto haciendo su deporte preferido que es andar deprisa, incumpliendo así todas las normas que el resto de los mortales cumplimos, saltándose las leyes cual Peaky Blinders en la Birmingham de los años 20. De todas es sabido que “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”.

Hoy vengo con bandera blanca pero me da coraje que una vez más desde el poder judicial de este país se ampare la palabra y el abuso de autoridad de policías que atentan contra los derechos de las personas, criminalizando así la protesta pacífica de una diputada de izquierdas y condenándola por tal hecho. Se somete a una caza de brujas y se condena a según quién y para quién trabaje, una prueba más de aquello del todo atado y bien atado. Ni la más tonta se cree que los tribunales contra la masonería y posteriormente el TOP se extinguieran con la muerte del dictador.

Vengo con bandera blanca pero me da coraje también, mucho coraje, que otra vez se ponga en cuestión el eterno debate del acento andaluz, parece ser que todo vocablo que no esté entre los límites geográficos que van de Pozuelo de Alarcón a Torrejón de Ardoz debe someterse a la jerarquía lingüística madrileña. Y es que el problema ya no es que te guste o no el acento andaluz, sino que esta comunidad ha sido tan denigrada social, cultural y económicamente que nadie de despeñaperros “parriba” acepta con agrado que el andaluz sea el acento utilizado en la portavocía del Gobierno del país. Es, como poco, un complejo de superioridad castellanoparlante, un hedor aporofóbico y un no querer resignarse a que una ministra que habla Andaluz se esté dirigiendo a una nación, ese es el verdadero problema, que las pobrecitas andaluzas, graciosas y bufonas hoy puedan ser altos cargos y que el acento del Sur mire de igual a igual al de Hortaleza o La Moraleja. En una sociedad estratificada en clases sociales según su situación territorial, eso no es de recibo ya que Andalucía debe estar subordinada a una posición de inferioridad y dependencia. No hay que olvidar que Sierra Morena, más allá de ser montañas, para las andaluzas es la piedra más grande en el camino.

Se podrá estar más de acuerdo o menos con la ministra en sus declaraciones pero no es de recibo, para nada, que el capitán Ala Triste, desde un sillón de la RAE por muy culta y castellana que sea su oratoria, de pié a que se vuelva a generar este debate lavándose la cara con una falsa defensa del acento de la ministra calificándolo de bajuno y vulgar. Mi acento, el de mi abuela, el de la ministra y el de 8 millones de andaluzas es como dijo Manuel Carrasco, otro andaluz, “mi ADN, que no es ninguna bandera, que es una canción de cuna que mi madre me cantaba a la luz de la luna”, pero probablemente el andaluz que no le guste al capitán Ala Triste es el que clama contra la clase predominante de la que es vocero, el que defiende a la gente sencilla, probablemente tampoco le gustaba el acento de García Lorca o Machado, o simplemente es que a este  respetable operario del taller de las palabras le gustaría que un perfecto andaluz fuera el que sale de la boca de Spiriman, aunque ahí ya estaríamos hablando de una cuestión de intereses.

 

Sea como fuere, hoy venía con la bandera blanca, no por rendición pero si pidiendo un cese de las hostilidades y parlamentar con el fin de lograr objetivos comunes pero parece ser que el clero, las élites de la jurisprudencia, Pérez Reverte y una sociedad acomplejada y falta de riqueza lingüística que no sabe decir “nuetro paí” o “conjunto de lo diputao” no está por la labor, lo cual me hace pensar que la bandera blanca se la voy a tirar a esta gente como si fuese una piedra antes de que Hércules suelte a los leones  mientras le cito literal, en un perfecto andaluz, un verso de la tía Pepa: ”Metersela en to er coño”

 

 

 

KJC

( seguidor de la tía Pepa, del obispo de Alcalá, de los Peaky Blinders y fervoroso lector de Arturo Pérez Reverte…ome por favó, palabra de «adurto»)

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