Venezuela y las disputas al interior del imperio

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Las disputas políticas al interior de los Estados Unidos han tenido un nuevo revuelo con la filtración publicitaria de una serie de extractos del libro inédito The Room Where It Happened: A White House Memoir (“La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca”), escrito por John Bolton, ex Consejero de Seguridad del gobierno de Donald Trump. Los fragmentos divulgados en las páginas de los periódicos The Wall Street Journal, The Washington Pots y The New York Times, revelan y confirman las posturas reales de Trump sobre aspectos medulares para los intereses imperialistas, como en el caso de las agresiones sobre la República Bolivariana de Venezuela, a la que, según Bolton, el presidente Trump consideraba parte del territorio de los Estados Unidos y pensaba que sería “cool” (genial) invadir. Asimismo, en la información publicada, se menciona que Juan Guaidó no es más que un niño “rastroso” ante los ojos de Trump. Estas afirmaciones difundidas en el contexto de las grandes movilizaciones antirracistas que sacuden las estructuras de la sociedad estadounidense, aunadas a la devastadora afectación del COVID-19 por el desinterés de la administración de Trump, vienen a sumarse a la ya desprestigiada imagen sobre el mandatario imperialista, en lo que pareciera una estrategia de publicidad por la próxima puesta en venta del libro el 23 de junio, tiene de trasfondo también, una suerte de venganza política de John Bolton por su despido del gobierno en septiembre de 2019, pues recuérdese que, en medio de las declaraciones de desprestigio lanzadas por ambas partes al darse la ruptura entre Trump y Bolton, el ex Consejero de Seguridad, afirmó que daría a conocer muchos detalles del manejo del gobierno estadounidense.

El libro de Bolton es un tipo de memoria del exfuncionario imperialista que narra diversos temas de política internacional y las formas en que Trump los concibió. John Bolton es un ultraderechista con rasgos marcados neofascistas que, durante su estancia en la Casa Blanca al lado de su ahora opositor, buscó favorecer las decisiones militaristas por encima de la diplomacia y la política, así lo atestiguan sus intervenciones públicas sobre las acciones que según él debían tomar los Estados Unidos en relación con países como Corea del Norte y Venezuela, siendo para el caso específico de Venezuela, un acérrimo enemigo del presidente Nicolás Maduro, no se debe olvidar que Bolton estuvo ligado a las agresiones militares que el imperialismo realizó contra Irak e Irán.

Bolton afirma que: “aunque Trump aprobó la propuesta de declarar que Estados Unidos reconocía a Guaidó en vez de a Maduro, a las 30 horas ya Trump estaba preocupado de que Guaidó pareciera débil —un ‘niño’ en comparación con el ‘duro’ Maduro— y estaba considerando un cambio de rumbo”, para el exfuncionario, Trump se ha mostrado indeciso e inseguro en relación al tema Venezuela. Sin embargo, más allá de lo afirmado por Bolton, hasta la fecha el gobierno imperialista de los Estados Unidos continúa hostigando y agrediendo a la República Bolivariana de Venezuela y a su pueblo, mediante el bloqueo comercial y una serie de sanciones ilegales e inmorales impuestas sobre todo aquel que desee ayudar al país latinoamericano, además, de las acciones bélicas como el apoyo a grupos mercenarios, la subvención a grupos opositores neofascista al interior de Venezuela, el envío de buques militares a las costas caribeñas y el despliegue de cuerpos militares de élite en Colombia, violando de paso, la soberanía de esa nación, todas estas acciones, muestran que si bien Trump ha tenido dudas sobre la figura del títere y lacayo Guaidó, no significa para nada, un cambio en la política imperialista de agresión a Venezuela, a todas luces, puede verse que el plan injerencista del imperialismo sigue su marcha, siendo que, en su momento, John Bolton fue impulsor y propagador de esa política de agresión imperialista al interior de los Estados Unidos y al exterior presionando a otras naciones a sumarse y apoyar los deseos expansionistas.

Ante las revelaciones hechas por los fragmentos divulgados del libro de Bolton, el embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, mencionó en su cuenta de twitter que: “El nuevo libro de Bolton sobre Trump es prueba del trabajo de dos racistas para destruir el mundo. No hay dudas del carácter genocida del plan de anexión contra Venezuela. Es la acción del racismo colonial y quienes lo apoyan son cómplices de este crimen histórico”, y agregó que si “Trump cree que invadir a Venezuela es buena idea porque “le pertenece a los EEUU”. Es lo que piensan todos los racistas desde hace dos siglos con la Doctrina Monroe que hoy la OEA no tiene vergüenza en defender”. Por su parte, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se refirió a la información difundida diciendo que: “se van revelando las verdades que hemos derrotado y que seguiremos derrotando con hidalguía, con moral y patriotismo”. La defensa soberana del proyecto bolivariano se establece en la unidad cívica-militar que conjuga los deseos del pueblo de construir y consolidar el socialismo y mantener los avances que han logrado desde el inicio del chavismo.

La ruptura entre Bolton y Trump no modificó para nada la lógica del imperialismo estadounidense, la gran posibilidad de que Donald Trump sea derrotado en las elecciones presidenciales de noviembre, tampoco significa a la fecha, un replanteamiento de las intenciones imperialistas sobre Venezuela, la naturaleza depredadora del imperialismo seguirá intacta hasta que acontezca un cambio de sistema al interior del país norteamericano. Es el sistema capitalista el que propicia la existencia del imperialismo, por ello, ante las agresiones imperialistas se requiere un proyecto emancipador global.

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