Venezuela. Sanciones de EEUU golpean al cuerpo diplomático del país bolivariano en Suiza

Las medidas de castigo comercial y financiero están privando a las representaciones venezolanas de sus facultades diplomáticas en Berna y Ginebra.

El hecho fue revelado por el portal suizo swissinfo.ch, donde son relatadas las trabas financieras que han tenido que afrontar los funcionarios venezolanos en el país europeo.

«Estamos en una situación de indefensión financiera en nuestras tareas diplomáticas», dijo el embajador venezolano ante Berna, César Méndez, para describir el impacto que está teniendo el alineamiento de bancos privados suizos con el paquete de sanciones financieras y comerciales que el gobierno de los Estados Unidos implementa contra Venezuela. «Los bancos suizos tienen miedo a las multas que pueda aplicarles Estados Unidos. De hecho, son más estrictos en la aplicación de las sanciones que los bancos de otros países europeos», agregó el diplomático venezolano.

Según Méndez, fueron cerradas unilateralmente las cuentas bancarias de los funcionarios en el banco Credit Suisse, plataforma financiera que prestaba servicios a la sede diplomática venezolana. Añade que la decisión está influenciada por el temor de los bancos a ser golpeado por las sanciones que Estados Unidos mantiene contra Venezuela.

Esta acción interfiere con el acceso de los recursos que le son conferidos a la embajada desde Venezuela, impidiendo efectuar operaciones administrativas fundamentales como el pago de nómina a los empleados.

Ninguno de los otros bancos establecidos en Suiza, ni siquiera el de control estatal PostFinance, han querido reemplazar a Credit Suisse y asumir las transacciones financieras de la embajada. Entrevistado por swissinfo.ch, Méndez agregó que se ha dirigido a las autoridades suizas para explicar el caso y estas han respondido diciendo que «no pueden interferir porque se trata de la relación privada entre un banco y sus clientes».

El ministro suizo de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, contestó que la institucionalidad suiza no regula las decisiones que toma la banca privada aun cuando los reclamos provengan de un representante diplomático, puesto que «la relación comercial entre un banco suizo y sus clientes se rige por el derecho privado (…) En Suiza se aplica la libertad de contratación, regulada por el Código de Obligaciones suizo».

Es la segunda vez que se reportan dificultades financieras de embajadas en el continente europeo.

En abril, el ex embajador Isaías Rodríguez Díaz alertó acerca del bloqueo de las cuentas bancarias de la embajada en Italia por parte de Commerzbank y Citibank, una acción que imposibilitó el cumplimiento de pagos por concepto de alquiler a la inmobiliaria dueña de la sede de la embajada, al igual que el pago a los trabajadores.

El bloqueo, en esa ocasión, puso en riesgo la vida de pacientes de médula ósea que costeaban su tratamiento y gastos de manutención con el convenio de salud establecido entre PDVSA y el gobierno italiano a través de la Asociación para el Trasplante de Médula Ósea (ATMO).

UN REPASO A LAS RELACIONES ENTRE VENEZUELA Y SUIZA

El trato de Suiza con el gobierno de Venezuela, a partir del conflicto institucional que trajo la autoproclamación ilegítima de Juan Guaidó en enero, contrasta con la postura de los funcionarios de Estados Unidos, quienes han asumido el control y financiamiento de esta escalada internacional en búsqueda de negarle los espacios diplomáticos en países y organismos multilaterales.

Tanto la Unión Europea como Suiza han emitido medidas coercitivas contra la República Bolivariana de Venezuela, siguiendo el ejemplo de la administración de Donald Trump pero con un tono menos belicoso que el de su socio atlántico.

El gobierno helvético adoptó medidas contra Venezuela en marzo de este año, imitando la ordenanza de la Unión Europea (UE) emitida en 2017, la primera sanción que dirigió al país, declarando un «embargo de armas y equipos destinados a la represión interna», justo cuando el país se recomponía del ciclo violento impulsado por el antichavismo, convocando a la Asamblea Nacional Constituyente.

Esta medida fue prorrogada en 2018 y modificada con prohibiciones a funcionarios públicos del Estado venezolano.

La de Suiza en específico, es una sanción que se suma a las sanciones de la UE, ejecutando «un embargo sobre el equipo y los bienes militares que podrían utilizarse con fines policiales» e igualmente a sistemas informáticos y de comunicación. En el ámbito financiero, la sanción permite la «congelación de activos y una prohibición de entrada y tránsito por Suiza» a individuos y empresas que determine el país.

Es necesario señalar que aunque Europa está afiliada a la campaña de presión que lidera Estados Unidos y en consideración a las amenazas que ha significado para sus propios intereses económicos, los países de este bloque geopolítico están observando muy de cerca los esfuerzos del gobierno de Nicolás Maduro por conseguir consenso entre los sectores involucrados en el trance político actual.

Esperando que sus aliados europeos lo emularan, Washington sentó un precedente con la embajada de Venezuela que fue asediada durante meses, luego de que se retiraran los representantes venezolanos por el cese de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Trump. Finalmente, el lugar fue entregado a los representantes del gobierno fake de Guaidó.

Actuando de manera diferente, Suiza renovó este año las credenciales de su embajador Didier Chassot en Caracas, reconociendo de este modo la autoridad de Nicolás Maduro como presidente constitucional de Venezuela.

Esta ratificación también hizo que Suiza fue considerada candidata para custodiar la sede diplomática venezolana en Washington, antes de que manifestantes antichavistas dirigidos por el equipo de Guaidó irrumpieran en el sitio violando el derecho internacional.

Al contrario, las instituciones venezolanas sí respetaron el procedimiento internacional y permitieron que Suiza intercediera como velador de los intereses de EEUU en Caracas y fungiera además de representante provisional.

EL EMBARGO ECONÓMICO AGREDE LA DIPLOMACIA

Al momento de lanzar la Orden Ejecutiva del 5 de agosto, el Departamento del Tesoro amplió sustancialmente la asfixia económica a Venezuela. El empleo de este instrumento, se supone que afectaría al comercio venezolano con cualquier actor extranjero (individuo o empresa) que tenga algún vínculo económico con Estados Unidos.

La fuerza de estas sanciones radica justamente en el control del sistema financiero internacional y la hegemonía del dólar como única moneda oficial de transacciones en el mundo.

Los efectos en la economía nacional se identifican a lo largo de estos años de agresiones económicas, mucho antes de la oficialización del embargo. Fundamentalmente la industria petrolera, que ha venido disminuyendo la exportación del crudo debido a los problemas para hacer transacciones comerciales con clientes sin que sean presionados por el Departamento del Tesoro. En consecuencia, se destruyen los ingresos de la principal actividad económica del país.

A estas evidentes afectaciones, se debe entonces añadir el factor diplomático, con la peligrosa posibilidad de que la actuación de la banca suiza se normalice en el resto de las naciones donde el Gobierno venezolano tiene representación diplomática.

La Casa Blanca ha querido paralizar las relaciones diplomáticas, comerciales y financieras del Estado venezolano desde el día en que lanzaron la operación del gobierno paralelo con la figura de Guaidó al frente. Sin embargo, son pocos los casos donde los emisarios de esta plataforma ilegítima han alcanzado reconocimiento.

No obstante, un agravamiento de las condiciones materiales de las embajadas venezolanas podría ayudar a la sustitución forzada que plantea el gobierno estadounidense a favor de los falsos embajadores de Guaidó, aumentando así el riesgo de congelar bienes y activos del Estado venezolano en el extranjero.

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