Venezuela. Nuestro limbo republicano

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Baudrillard y Cabrujas, cada uno por su lado, coincidieron una vez en hablar de como la política, la cultura y la religión entraron al reino de la simulación. Vale la pena leerlos. Ambos intelectuales señalaban, a su manera, que no era imitar o parodiar sino suplantar la realidad por signos que se le parecían. El francés, un escéptico muy ácido, diferenciaba el disimular, que es fingir no tener lo que se tiene… del simular que es fingir tener lo que no se tiene… Por su lado, el agudo crítico venezolano señalaba en relación al país que, al habernos acostumbrado a percibir que las leyes no tienen nada que ver con la vida, nuestra noción de Estado es un esquema de simulaciones…

 

Es bueno recordar que si bien Bolivar, en su discurso de Angostura, sintetizó su sueño republicano: Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”… es a partir de Páez que comienza a construirse un limbo republicano, eso que Cabrujas describió como una “forma” capaz de disimular precariedades, simulando cierta vida auténtica, un cierto “mientras tanto” y cierto “por si acaso”… En ese limbo no es fácil dilucidar si nuestra informalidad institucional convirtió la legalidad en discrecional o fue la legalidad discrecional lo que hizo informal la institucionalidad.

Lo decepcionante, en todo caso, es que este proceso “bolivariano” no haya modificado la saga del disimulo buscando aproximarse a esa visión de Bolívar. Por el contrario, asume, en razón de mantener una precaria estabilidad, el ilegal “dejar hacer” de la oposición extremista, lo cual, además de los daños económicos y sociales que nos genera, le facilita el disimule de su desfalco corporativo y la alta traición en que incurren.

Ya escuchamos el No vale ni siquiera la pena meter preso a Guaidó… de Freddy Bernal. También a Diosdado decir que Guaidó era la nada… Y al Presidente Maduro alegar que cuando exista una orden judicial para detenerlo, lo harán… Es lo que Cabrujas llamaba la declaración ficcional por todo el cañón… Tales simulaciones de la realidad lo que hace es banalizar los desmanes cometidos por este sector opositor y las muy serias consecuencias diplomáticas, culturales y económicas que les ha acarreado a la Nación.

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