Venezuela. Ni inocente ni equilibrado

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El logro de la Revolución Francesa fue dar visado oficial a los tres protagonistas de una confrontación milenaria: los aristócratas, guerreros y dueños de la tierra; el clero, que suaviza desavenencias con la resignación; y la muchedumbre de comerciantes y trabajadores empobrecidos. No fue casual que los dos primeros estratos mencionados se sentaran en el lado opuesto del tercero. Ni que el deseo de comerciantes y letrados de sentirse aliviadores de pugnacidades los condujera a pasarse a la capa de los suavizadores.

Cierto es que el vendaval revolucionario generó una secuencia de olas que golpearon aquellas estructuras sociales. La aristocracia montada en la ola girondina tuvo que hacer concesiones políticas aunque no en los asuntos económicos y sociales. Una segunda ola llevó a los jacobinos desaforados a degollar literalmente a esa aristocracia. Se estableció la república con la burguesía ocupando el espacio de los degollados, el pueblo quedo otra vez bien lejos y, por si acaso, pusieron a mandar a Napoleón.

Cuando el olvido fue exasperación surge la comuna expulsando de París a la burguesía. El ejército a su servicio retomó la ciudad. Asesinaron a 50 mil comuneros. En Rusia la aristocracia sobrevivió más de un siglo a estas luchas libertarias, hasta que los soviets asaltaron su palacio. Los 6 estados europeos más poderosos trataron de impedirlo. Su guerra y bloqueo mató a millones de rusos. En España la derecha da un golpe de estado contra la electa república popular. El fascismo europeo manda aviones y barcos a bombardear a los “rojos republicanos” mientras el resto de Europa y USA, permanece en silenciosa contemplación. Un millón de españoles mueren.

La revolución china, tras derrotar al ejército colonialista japonés, enfrentó a la burguesía colaboracionista creada por ingleses y portugueses y luego armada, entrenada y financiada por USA. Decenas de millones de muertos. A la revolución que en Cuba liquidó el vicioso régimen montado por los gringos no le han dado respiro. En Chile los socialistas ganan las elecciones y son derrocados y exterminados con la participación norteamericana y el silencio de la OEA. Mientras en Vietnam los harapientos triunfan, a pesar de sus 4 millones de asesinados por el poderío militar yanqui que luego trató de hacer lo mismo en Nicaragua armando a la “contra” que destrozó el país. El silencio en la OEA continuó. Ahora la “comunidad internacional” puso su mira en Venezuela, y nos los dicen: ríndanse  o los quebramos. Los equilibrados piden negociar entre esas dos opciones.

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