Venezuela: Los intelectuales, la derecha, y los “think tanks” latinoamericanos (I)

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Los próximos 28 y 29 de mayo se dará cita en Caracas lo más granado de la derecha latinoamericana. En el marco del aniversario del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE), y en coproducción con la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) junto a un inmenso rosario de o­nGs e instituciones del mismo corte, las instalaciones del hotel Caracas Palace (otrora Four Seasons, famoso por alojar a los militares golpistas de Plaza Altamira en el 2002) serán testigo del magno evento “El Desafío Latinoamericano: Libertad, democracia, propiedad y combate a la pobreza”.

Por el módico precio de 600 BsF. para afiliados, 850 no afiliados, 300 Cámaras, y o­nGs / universidades a 100 (no incluye almuerzo), usted podrá tener la oportunidad de celebrar junto a Cedice y a la FIL los 25 años de incansable años de trabajo en pro del capitalismo más cavernario, en la ardua lucha “por un país de propietarios”. Y qué mejor que celebrar esta magna fecha con los amigos de siempre.

Una vez que usted haya cancelado en efectivo cualquiera de las tarifas, usted podrá presenciar dos intensos días de jornadas y conferencias (favor pagar antes del 22 de mayo) junto a ex presidentes de la talla del boliviano Jorge Quiroga, el novelista y vocero de la derecha cultural Mario Vargas Llosa (presidente a su vez de la FIL), al celebérrimo periodista uribista y declarado enemigo de Venezuela, Plinio Apuleyo Mendoza, el no menos siniestro Álvaro Vargas Llosa (por supuesto, hijo de Mario), al apologista del antichavismo internacional, el escritor mexicano Enrique Krauze, entre otros, junto a la crema y nata de la oposición retrógrada de nuestro país: desde Yon Goicoechea hasta Antonio Ledezma, pasando por Emeterio Gómez y Leopoldo López. Los panelistas que harán las maravillas de la clase media neoanalfabeta y de los foristas de Noticiero Digital.

No todos los tanques de guerra echan balas
Think-tanks lo llaman. Así lo bautizaron los neoconservadores gringos. Si nos valemos de la definición que propone Wikipedia: “Un think tank o tanque de pensamiento es una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio e intereses militares. El nombre proviene del inglés, por la abundancia de estas instituciones en Estados Unidos, y significa ‘depósito de ideas’… Los think tank a menudo están relacionados con laboratorios militares, empresas privadas, instituciones académicas o de otro tipo… Un think tank tiene estatus legal de institución privada (normalmente en forma de fundación no comercial). Los think tanks defienden diversas ideas. Sus trabajos tienen habitualmente un peso importante en la política, particularmente en Estados Unidos”. No es difícil aproximar la palabra a la etimología militar, tan querida para los gringos. Lo que por supuesto omite la definición de Wikipedia es la clara orientación derechista y pro-imperial que acompaña a este perfil.

Por mencionar algunos de estos “centros de estudios” que suelen proclamarse “independientes” o dependientes a algún partido tenemos, por ejemplo, la Fundación para el Ánalisis y los Estudios Sociales (FAES) dirigido por el franquista, ex presidente español, José María Aznar, considerado “el laboratorio de ideas del Partido Popular”; en Colombia, un país profuso en think tanks en materia de seguridad cuenta con la Fundación Seguridad y Democracia;el Cato Institute o The Rendon Group son dos lamentables ejemplos de think tanks gringos al servicio de la intervención, el primero económica y el segundo, militar. El grupo La Colina y, por supuesto, el Cedice son claros ejemplos nacionales.

Puede que estos “institutos” varíen en cuanto al objeto de estudio, pero sin lugar a dudas en sus fines no. La página de la Red Voltaire del escritor Thierry Meyssan, voltairnet.org, contiene toda una sección con diversos y profusos análisis sobre los think tanks y su operatividad. Sección del portal que lleva el descriptivo y acertado título “Think tanks: centros de retórica para la dominación y el control”.

El caso Michael Josselson o parábola de quién es el que paga
El quién financia estos “centros de retórica” da para más de un artículo. Vale la pena revisar el artículo Las redes de la injerencia “democrática” de Meyssan para darse una idea. Se puede consultar en la versión en español del portal voltairenet.org.

Pero para aclarar nuestro punto, sírvase esta “parábola” del frente cultural: Michael Josselson, agente de la CIA original de Estonia, crea con fondos de la Agencia el “Congreso por la Libertad de la Cultura” en 1950, en los tiempos en que arranca con todo la Guerra Fría. Dicho “congreso” se dedicó a la tarea de fomentar conferencias y publicaciones a nivel mundial, creando un “paraíso desideologizado” en palabras de Luis Britto García.

Denuncia (la investigadora) Frances Stonor Saunders que a través de estas redes recibieron fondos de la CIA paradigmas de la desideologización” intelectuales de la talla de Hannah Arendt, Isaiah Berlin y Stephen Spender, entre otros, y remata Britto García: “Apoyados por embajadas que financiaban tumultuosas giras de los mismos artistas negros que eran discriminados y linchados en su país, rompieron el frente cultural de la izquierda europea”.

La luna de miel entre Josselson y los intelectuales de “la nueva izquierda” –porque todavía se preciaban de serlo– duró hasta 1966, cuando el New York Times denuncia la vinculación directa entre el “Congreso…” y la CIA. Esta mampara, una vez al descubierto, viene a trocarse en la Asociación Internacional por la Libertad de la Cultura, financiada por el Congreso de Estados Unidos mediante la fundación Ford, para desaparecer en 1997”, nos cuenta Britto García.

La misma mampara que financió revistas “culturales” como Mundo Nuevo
, dirigida por Emir Rodríguez Monegal y la revista Imagen en Venezuela, fundada por Baica Dávalos. De esta peña anticomunista, antifidelista y presuntamente ¨panamericanista” formaron parte indefectible Mario y Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Jorge Castañeda y Enrique Krauze ¿qué dirán ahora todos esos personeros de la República del Este, antes de izquierda ahora en la oposición?

Desde entonces, estos intelectualotes no han dejado de ser megáfonos de la ranciedad, voceros de la entrega cultural y política, galvanizadores del discurso propagandista del Departamento de Estado en la “alta cultura”. Dato interesante: nótese la semejanza en los nombres “Fundación Internacional por la Libertad” de M. Vargas Llosa y el “Congreso por la Libertad de la Cultura” de Josselson. Papel que ahora le corresponde a la NED y la USAID, del que también hay profuso material en la red, pero el procedimiento prácticamente no ha variado. La falta de originalidad es su divisa.

Volviendo al evento de Cedice
El trabajo de resemantización, desgaste y legitimación del capitalismo y los sobrantes del Consenso de Washington tiene en Cedice una permanente cabeza de playa. “Estamos a favor de la economía de mercado” antetitula una entrevista de la agencia española EFE una entrevista a Rafael Alfonzo (¿remember Alfonzo Rivas?), presidente del Cedice, al ser el evento reseñado por la agencia. “Alfonzo insistió en que el encuentro está orientado hacia la propiedad privada y hacia las medidas para combatir la pobreza. ‘No tenemos miedo de reconocer que estamos a favor del liberalismo y de la economía de mercado’”. Estas dos citas sintetizan el propósito del evento. Eva Golinger publicó un exhaustivo informe de quién es quién en el encuentro realizado por Cedice.

En próxima entrega la relación de estas agrupaciones con el “influyente” think tank Diálogo Interamericano.

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Anexo
¿La prometida escuela de líderes de Yongo?

En el marco del evento, no podemos dejar de mencionar la creación de la Universidad El Cato-Cedice. Del 24 al 26, como antesala del evento, planteado a modo de retiro en la hacienda La Escondida, por 150 Bs.F. “50 jóvenes de nacionalidad venezolana” según reza el panfleto, compartirán y debatirán junto a los profesores de la flamante Alma Mater Álvaro Vargas Llosa, Otto Guevara, Carlos Sabino, Daniel Córdova, Martín Krause y Gabriela Calderón. Convocan Elcato.org, Fundación Futuro Presente, Unidad Nacional (Yon Goicoechea presidente) y Nuevas Premisas. Yongo es presidente de Futuro Presente.
¿La prometida “Escuela de líderes” que Goicoechea prometió al recibir los 500 mil dólares del premio Milton Friedman del Cato Institute?

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