Venezuela. Jorge Arreaza: “El Canciller de la Patria Grande”

El canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Jorge Arreaza, nos recibió en su despacho en Caracas, para conversar sobre sus vivencias en Galicia y en las Islas Canarias durante su infancia y adolescencia; también sobre el momento actual que vive su país, así como del futuro de las relaciones entre España y esta nación suramericana.

Sobre las relaciones diplomáticas con España, el canciller venezolano comentó: “Hace poco mi homólogo español Josep Borrell, dijo en una entrevista que los estadounidenses aseguraron a algunos gobiernos europeos, entre ellos al suyo, que el golpe dado por el fantoche de la Asamblea Nacional (Juan Guaidó) sería respaldado por el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Por ello, dieron pasos en falso reconociendo a un gobierno inexistente y ahora buscan retomar la sindéresis. Tiene que haber una reflexión en el mundo”.

“Esperamos que el nuevo gobierno español se oponga a las imposiciones imperialistas y que quiera tener relaciones de respeto mutuo, de igualdad y cooperación con Venezuela y América Latina. Las inversiones de España en nuestro continente se pierden de vista. En Venezuela en el sector petrolero, en el de telecomunicaciones, es muy importante la cooperación española. Nosotros queremos tener buenas relaciones con España basadas en el respeto mutuo”, indicó el jefe de la diplomacia bolivariana.

LPL: Su familia tiene una historia muy vinculada a la diplomacia venezolana. Su padre fue parte del cuerpo consular en las Islas Canarias y  en Galicia.  ¿Puede comentar cómo fue esa parte de su vida en estos dos lugares tan emblemáticos para las relaciones entre España y Venezuela?

JA: Efectivamente, mi padre fue cónsul de Venezuela en Tenerife en  1975, no tenía yo todavía dos años. Mis primeros recuerdos son de Canarias, de Tenerife; cuando cumplí los cuatro años,  mi primera vez en la escuela, mi primer juego de fútbol. Mis cariños están en Canarias, en el Teide; en el Puerto de La Cruz; en la Playa de las Teresitas, en el Parque municipal.

Recuerdo que la primera vez que me subí a un avión fue para visitar  Fuerteventura, mis primeras vacaciones. Después mi padre fue destinado al Caribe y posteriormente regresa, ya como Cónsul General, a Galicia, en Vigo.

Pasé  entre los 12 y los 14 años en Vigo. Hice grandes amistades y me vinculé mucho con la izquierda de Galicia; estudié en un colegio de independentistas y socialistas que se llama Rosalía de Castro, que queda a las afueras de Vigo.

Allí comencé a activar mis ideas políticas, en la Galicia de los años 80, fue una experiencia maravillosa. Yo todavía sufro de “morriña” como dicen los gallegos y me gustaría volver a pasear las calles de Vigo, las Ramblas, el Club Náutico, a visitar el Castro,  son recuerdos muy hermosos y muy presentes en mi vida.

LPL: ¿En qué lugar vivió en Vigo? Conozco que fue muy cerca de La Alameda.

JA: Sí, vivíamos en la Rua García Barbón. En un edificio, en el 4-B, lo recuerdo perfectamente. Eso fue en el años 87; son recuerdos que de verdad  mantengo muy vivos y no he podido volver y me gustaría, porque quiero mucho a Vigo.

LPL: ¿ Qué recuerdos tiene en general de la ciudad, además de los que ya ha comentado del Colegio Rosalía de Castro?

JA: Recuerdo de Vigo su actividad a pesar del clima, llovía mucho. Una sola vez nevó en el tiempo que estuve allí, pudo ser en el 88 ó el 89. Se respiraba un ambiente muy progresista vinculado con los obreros de los astilleros, con los pescadores, los mejilloneros;  las bateas en la Ría, los campesinos. Donde está el colegio esa es una zona rural y en aquella época todavía se podían ver arados con bueyes. Mi mejor amigo era hijo de campesinos, hice vida con  sus padres, con sus abuelos, gente de muy buen corazón. Con ellos aprendí a comer un cocido gallego y otros platos típicos.

Eran también años difíciles para España. Se estaba produciendo el referéndum para sacar las bases de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con aquel gobierno de Felipe González que aparentaba ser socialista, y dio dos ó tres pasos al frente y luego como quinientos en retroceso.

Eran momentos de mucha esperanza, estaba ingresando España a la Comunidad Europea. Fue un momento muy interesante para mí y mi madre tomó previsiones; regresamos antes de tiempo por el problema de la proliferación de las drogas.

LPL: ¿Se acuerda de algún político gallego en aquel entonces?

JA: En ese momento, hay que reconocerlo, el líder en Galicia era Manuel Fraga, de la derecha. Pero ya surgían, opciones de izquierda aunque esa fue una región muy conservadora siempre. Recordemos que Francisco Franco era del Ferrol, y eso tuvo mucho impacto en la vida de Galicia.

Sin embargo, se sentía ya con mucha fuerza el Bloque Nacionalista Gallego y alianzas que se dieron para tratar de contrarrestar a la derecha.

El pueblo español en general, pero yo diría que especialmente en Galicia, es un pueblo con el germen de la Revolución, porque son obreros, campesinos, pescadores; son trabajadores de los puertos, de los astilleros. Y son los trabajadores los que llevan a cabo los grandes cambios de la historia de la Humanidad.

MR: Hay una gran cantidad de gallegos viviendo en Venezuela, hay un vínculo fuerte con Galicia. Hay una campaña de desinformación sobre la situación actual que busca generar odio y rechazo hacia los venezolanos independientemente de su tendencia política. ¿Qué le diría usted a la comunidad gallega sobre lo que sucede hoy en nuestro país?

JA: La comunidad gallega que vino a Venezuela, vino a trabajar. Muchos vinieron antes o después de las guerras, la civil o la mundial. Algunos vinieron sin nada y aquí lograron salir adelante, con trabajo. Y también nos enseñaron mucho. Hay generaciones de gallegos nacidos en Venezuela, hijos de gallegos y venezolanos. Ellos son gente de bien y conocen la realidad.

Venezuela está siendo agredida desde 1999, cuando dio inicio la Revolución Bolivariana. Ha sido una intervención y una agresión permanente, y estamos en el momento más álgido de la misma. El gallego que vivió las consecuencias, las secuelas de la guerra en la economía y en la sociedad, estoy seguro que sabe por lo que pasamos y es solidario con nuestro pueblo.

Las decisiones de Trump sobre nuestra economía, tienen un carácter genocida. Negar el acceso a los medicamentos, a los alimentos, a la materia prima para la producción incidiendo en los puestos de trabajo, debe considerarse un crimen de lesa humanidad. En los bancos occidentales hay represados más de 6 mil millones de dólares del Estado venezolano que estaban destinados a la compra de alimentos y medicinas.

Es muy fuerte el amarillismo en los periódicos sobre Venezuela, todos los días mintiendo, tergiversando, sobre lo que pasa aquí. Hay un ataque mediático a Venezuela todos los días y los pueblos de España están sometidos a esa desinformación.

Ojalá que podamos abrir, quizás será con movimientos sociales, partidos políticos, fuerzas de izquierda, canales de comunicación para que se conozca nuestra verdad y que cada quien saque sus conclusiones.

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