Venezuela: Habilitante con movimientos sociales.

Desde la crisis de 1928, consecuencia de la primera guerra mundial, en América Latina se han presentado varios macro ciclos de movilización popular. 

El contexto histórico de la protesta social en la región se encuentra asociado a cinco olas: 

1. La presencia de los populismos históricos de mediados de siglo XX  que llevaron a la integración de las clases populares al sistema político liberal. Los casos más conocidos fueron el peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil y el cardenismo en México.

2. La fase autoritaria de principios de los 70’ que se caracterizó por la dispersión de las demandas sociales y de las agencias políticas en general, desde los históricos partidos políticos hasta las asociaciones gremiales.

3. El regreso a la democracia liberal de inicios de los 80’ y en algunos países del continente hasta entrados los 90’. En esta fase ocurrió el regreso a las libertades y aperturas políticas y las demandas sociales, a la lucha democrática, así como el surgimiento de nuevos movimientos sociales y agrupaciones de resistencia urbanas y rurales.

4. La marea neoliberal de mediados de los 90’ que, junto a otras medidas estructurales como las privatizaciones, el proceso de reducción del Estado y leyes de flexibilización laboral, llevaron por un lado al debilitamiento de los grupos de resistencia y por el otro a la multiplicación de la protesta popular. En Venezuela, después del Caracazo, ocurrió un ascenso vertiginoso de la movilización social contra las políticas pactadas por la élite con el Fondo Monetario Internacional, que derivó en el triunfo del Presidente Chavez en las elecciones de 1998 y la aprobación de una nueva Constitución política.

5. La actual coyuntura, que podríamos denominar de auge de la protesta social y manifestación de los nuevos movimientos sociales, incluye nuevas luchas ciudadanas como el derecho a la información, el control de los monopolios mediáticos, las demandas medioambientales, las demandas indígenas, las rebeliones campesinas, las movilizaciones urbanas, las luchas femeninas,  demandas de homosexuales, los movimientos mineros y lesbianas, la lucha contra el colonialismo, entre otras.

Uno de los resultados de la revolución democrática y popular liderada por el Presidente Hugo Chávez ha sido la configuración de un sólido espació publico como lugar de expresión de la sociedad civil. La Constitución de 1999 y las estrategias políticas gubernamentales complementarias derivaron en una ampliación de la noción de ciudadanía y en la vigencia de los derechos políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales.

En ese clima se constituyó el potente sujeto político que ha dado soporte y legitimidad a los dos gobiernos de Chávez y al del Presidente Maduro.

Incluso hemos visto la perversa utilización del régimen de garantías por parte de la ultraderecha opositora para destruir la institucionalidad bolivariana con golpes de Estado y planes de desabastecimiento como medios de una guerra económica geopolítica que pretende barrer el proceso de avances sociales y democráticos de la revolución.

El proceso bolivariano ha pivotado un amplio movimiento social en el ámbito de la sociedad civil en el marco de una concepción ampliada del Estado. Al contrario de algunas hipótesis que sugieren una revolución pasiva con el correspondiente cesarismo y transformismo que debilita la subjetividad popular soberana, la experiencia de los últimos años ha sido de impulso y ampliación del movimiento social con múltiples expresiones independientes y criticas, portadoras de una epistemología que diverge de la discursividad oficialista y el exceso retorico de los emisores de las burocracias dominantes en los ámbitos institucionales y las infraestructuras estatales.

Una de las características de los movimientos populares bolivarianos en la historia reciente es la configuración de un desplazamiento epistemológico con formas de conocimiento y análisis que se soportan en las tradiciones populares, en las interculturalidades, en la ecología de los saberes,  en las configuraciones diatópicas y en los saberes anticoloniales. Hoy tenemos un vigoroso pensamiento critico que da soporte al examen agudo de las diversas problemáticas que gravitan en toda la sociedad.

El campo de los movimientos sociales autónomos ha percibido las complejidades de la coyuntura critica por la que discurre en estos momentos la sociedad y el Estado. De manera complementaria comprende el sentido y los alcances de la Ley Habilitante que debe dotar al Presidente Nicolas Maduro de facultades especiales para solventar los fenómenos macro económicos, monetarios, inflacionarios, devaluacionistas alimentarios, éticos y políticos que proyectan escenarios favorables a la contrarrevolución ultraderechista promovida por la burguesía, los terratenientes y el imperialismo norteamericano.

En ese sentido, diversas manifestaciones del movimiento social están promoviendo acciones de apoyo con la movilización pública a la Ley Habilitante que se tramita en la Asamblea Legislativa.

Me refiero a las agrupaciones que se reunirán hoy en espacios públicos por excelencia de Caracas para planificar la acción popular de masas que de soporte a la Habilitante. 

Se trata del Movimiento de Pobladores y sus distintos sectores, Ocupantes, Pioneros, CTUs, trabajadores de Mercal, el Comando Interministerial Hugo Chávez, Frente de Motorizados, Movimiento Pedagógico, Movimiento Sucre.

Y en el plano de las manifestaciones políticas, está La corriente Marea Socialista, los Círculos Bolivarianos, la Asociación Nacional de Medios Comunitarios y Alternativos (ANMCLA), el Corredor del Noroeste y activistas comunales.

Esta potente movilización se plantea  como una iniciativa soberana de unidad en la diversidad, del Poder Popular Soberano contra la ofensiva económica de la burguesía, contra el despojo de la patria bolivariana y contra la conspiración política de la derecha que busca desconocer al gobierno y llevarnos a una confrontación sangrienta en el país mediante una cruenta guerra civil.

Es el pluriverso social popular que se materializa en un escenario de aguda confrontación clasista contra la burguesía rentista importadora, contra el sistema señorial regional de poderosos latifundistas, contra la boliburguesía burocrática y contra el imperialismo gringo.

Es preciso que fortalezcamos la movilización popular para profundizar la transición hacia nuevas formas democráticas de organización de la nación e impedir el regreso de las viejas estructuras de subordinación política del pueblo.

 

Mérida, 15 de octubre de 2013.

 

horacioduquegiraldo@gmail.com

 

 

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