Venezuela. Capturan paramilitares y otras noticias desde el frente colombiano

En el marco de la conmemoración al natalicio del Libertador Simón Bolívar y a la Batalla Naval del Lago, el pasado 24 de julio, el Presidente Nicolás Maduro anuncia el inicio del Ejercicio de Acción Conjunta Campaña Libertadora Simón Bolívar.

Los ejercicios militares se estarán ejecutando en el estado Sucre, Táchira y Zulia para combatir los grupos de violencia, terrorismo, narcotráfico y cualquier tipo de amenaza transfronteriza en Venezuela.

COMBATIR EL ESQUEMA DEL ESTADO FRÁGIL O FALLIDO

El 8 de agosto el Comandante del CEOFANB, Almirante en Jefe, Remigio Ceballos, supervisó las maniobras realizadas en el Puente Internacional de Tienditas en el estado Táchira. En este contexto, se informó el despliegue de más de dos mil efectivos en la zona norte del estado, logrando encontrar un campamento en Pico Judío, capturando a cinco paramilitares en esa operación y tres paramilitares más en la parroquia La Palmita, alejado del puente Las Tienditas, al norte del Táchira.

Al tomar estos campamentos se incautaron drogas, material estratégico militar, combustible, más de cuarenta mil dólares y vehículos. En suma, toda la operación conjunta logró capturar a veintiocho paramilitares.

El Comandante Ceballos, expresó que el objetivo de estas células paramilitares es el crear las condiciones ideales para el almacenamiento de material bélico y así lograr obtener un control territorial y hasta comercial para poder mantenerse.

Además, explica que en el caso de recibir una agresión, esas células se activarían contra el Estado venezolano, y esto sería un elemento fundamental en la mutación forzada a un Estado frágil, en el que los cuerpos de seguridad convencionales no podría controlar a estos grupos armados.

Es que la base de la línea discursiva en contra del Estado venezolano por parte de la élite estadounidense, es calificarlo como un Estado frágil o fallido, siendo una fiel maniobra de legitimación para la intervención y el saqueo. Puesto que hace poco, en abril de este año, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Mike Pence acusó a Venezuela de ser un Estado fallido.

De esta manera, se está armando la nueva arquitectura geoestratégica para la defensa integral la Nación, concluye el Almirante Ceballos, en aras de retener y controlar las acciones e intenciones de los grupos paramilitares.

Así, Freddy Bernal informó vía Twitter que el comandante del grupo paramilitar colombiano, Los Rastrojos, Baudilio Díaz Lazaro, fue detenido. En marzo fue capturado el cabecilla de este grupo, Wilfrido Torres Gómez, en el estado Carabobo.

VENEZUELA: EL DISTRACTOR DE LA OLIGARQUÍA COLOMBIANA

Debido a su histórica relación territorial con Venezuela, Colombia es un actor clave en esta ofensiva geopolítica de amenazas de intervención de la élite estadounidense, debido a esto, se muestra como un país intimidado en materia de seguridad por el Estado venezolano, jugando un papel proxy al servicio de la agenda bélica estadounidense.

En este cuadro, ya han acontecido algunos falsos positivos que añaden más elementos a la construcción del escenario o condiciones favorables a una escaramuza militar entre ambos países.

El presidente de Colombia, Iván Duque, asomó a través de su cuenta Twitter que el próximo mes en las Naciones Unidas, denunciará al gobierno de Venezuela, por supuestamente «proteger» a terroristas colombianos.

Duque pone sobre la mesa la supuesta violación de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, incluyendo a Venezuela como patrocinador de terrorismo, lo que corresponde a otro elemento más para asentar el concepto de Estado fallido en Venezuela.

Días atrás, según informa la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin), grupos armados asesinaron a dos guardias indígenas de los departamentos del Cauca y Valle del Cauca.

La Defensoría del Pueblo de Colombia, el 12 de agosto, manifestó la gran preocupación de las amenazas, atentados y homicidios contra la población indígena en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, por parte de grupos armados ligados con el narcotráfico. En el comunicado la Defensoría del vecino país, hizo un llamado a los cuerpos de seguridad para que tome medidas efectivas en la prevención de las violaciones masivas a los Derechos Humanos.

La columnista de El Tiempo, Sara Tufano, denuncia a través de su cuenta Twitter la situación, y afirma que desde la firma del Acuerdo de Paz han sido asesinados 158 líderes indígenas y 94 desde lo que va de periodo de gobierno de Iván Duque.

Con esto, a simple vista se muestra cómo la cuestión venezolana es el as bajo la manga de Duque y Uribe en la esfera mediática, para mitigar los problemas internos de Colombia.

EL ESTADO FALLIDO ES EL COLOMBIANO Y VENEZUELA PAGA LAS CONSECUENCIAS

Visto así, Venezuela es una opción de salida con un doble objetivo: oculta la crisis social, económica y securitaria, mientras estrecha los lazos de Duque con los intereses geopolíticos de la Administración Trump, que a diferencia de la de Obama, le exige al Estado colombiano «reducir el narcotráfico» y promover con mayor firmeza el cambio de régimen en Venezuela.

El cuadro de violencia política y armada a lo interno se refleja a su vez en la expansión de grupos armados y paramilitares a lo interno de la vida social colombiana, una situación que en la lógica extorsiva de Nariño sería «responsabilidad de Venezuela», intentando vincularla mediáticamente y sin pruebas a la organización político y militar ELN.

Pero la incapacidad del Estado colombiano de ofrecer una salida política y estable al conflicto, no sólo ha promovido que el conflicto se torne aún más catastrófico, también ha incentivado que el paramilitarismo (el brazo armado del neoliberalismo) se disloque aún más de su contorno territorial y busque en la frontera venezolana mayores fuentes de acumulación en las economías sumergidas.

La ventana de oportunidad política (y militar) que ofrece esta situación es aprovechada por los operadores de la guerra contra Venezuela, visualizan en el recreducimiento del conflicto colombiano la configuración de células armadas, dotadas de financiamiento por la lógica del contrabando que impera a ambos lados de la frontera,  y su posterior instrumentalización cuando las circunstancias de una guerra no convencional lo amerite.

Por esta razón, Duque acusa a Venezuela de «proteger terroristas» y capitanea una ofensiva narrativa para desligar a su gobierno de las consecuencias que tiene para Venezuela la agudización del conflicto colombiano, mientras cree ganar puntos en opinión pública llevando fuera de sus fronteras «la lucha» contra el ELN.

Debajo de este chantaje, opera la agenda de una guerra binacional, la cual aprovecha la debilidad de Duque para volcar el enorme e inagotable mercado de armas, paramilitares y contratistas privadas estadounidenses que atraviesa a Colombia, hacia Venezuela.

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