Venezuela: Capriles desnuda a sus compinches

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Desde Caracas, este 26 de Diciembre un reporte de EFE nos informa que el rechazo de Henrique Capriles a “La Salida” como forma de lucha contra el Presidente Nicolás Maduro, le valió la crítica de otros dirigentes y del padre de Leopoldo López, el Mercenario, promotor de esta estrategia antigubernamental. De acuerdo con la fuente, el pecado del dos veces candidato presidencial de la oposición y gobernador del céntrico estado Miranda consiste en su percepción según la cual en este minuto se debe dar prioridad a mitigar la crisis económica para evitar una “explosión social” y dejar en un segundo plano la diatriba política contra Maduro —mayúscula herejía, a la luz del grueso de sus cómplices.

Capriles considera que de haberse mantenido las “guarimbas” (barricadas) de “La Salida” propiciada por López no habrían obtenido el triunfo del 6 de Diciembre último; al tiempo que el progenitor de López dijo al respecto: “Cuando leo a Capriles declarar que la nueva Asamblea (Parlamento) no debe plantearse ‘La Salida, segunda parte’ (…) porque se cuenta entre los grandes fracasos nacionales, doy gracias que él es solo gobernador y no un nuevo y valiente diputado”. “Con las declaraciones de Capriles me queda claro que (…) Henry Ramos Allup [titular de Acción Democrática, de corte Neoliberal] debe presidir la Asamblea”.

Agrega la agencia de prensa española que los señalamientos al interior de la oposición se multiplicaron luego de que el mismo López (responsable de los hechos violentos al término de una marcha a la que él convocó en el marco de “La Salida” el 12 de Febrero de 2014 con un saldo de al menos tres muertos) pidiera en una entrevista el pasado martes no darle respiro a Maduro en tanto que Capriles solicitó ayudarlo a superar la crisis económica y no apostar a reconstruir al país tras una “explosión social”.

Por mi parte, extraigo dos lecturas de este escenario: una, cuando Capriles confiesa la necesidad de dar prioridad a mitigar la crisis económica para evitar una “explosión social”, ello me conlleva a afincarme en la idea que sostuve en Venezuela: lamentaciones, NO; Luchar y Luchar, SÍ tres días después del traspié coyuntural del Chavismo: el ciudadano/a de a pie en ese país sudamericano no votó en contra de las tantas bondades que para las grandes mayorías edificó la Revolución Bolivariana, sino por el fin de las penurias aupadas por las mismas fuerzas vencedoras en la contienda electoral por el Legislativo.

La otra lectura que extraigo de la realidad de la Patria de Bolívar y Chávez la asumo inseparable de la anterior: si las condiciones no cambian (la crisis económica que enfrentó/enfrenta el Gobierno de Maduro, sobre todo por la baja en el precio del Petróleo —no me explico cómo salir de ella obviando el reclamo realista de Capriles), venezolanas y  venezolanos seguirán luchando por sus mejoras socio-económicas; al paso que la mayoría de quienes triunfaron en el Parlamento evidenciarán su poca vocación de servicio al pueblo y, en consecuencia, quedará expuesto que masas y Partido Socialista Unido de Venezuela deberán andar indisolublemente unidos.

Por tanto, al observar que en Venezuela ni más ni menos que Capriles desnuda a sus compinches, no albergo duda alguna en el sentido de que la oposición que en pocos días tomará el grueso de los asientos en el Parlamento de la nación de marras, revela, además de fractura, una naturaleza antipopular que no tardará en recibir el repudio de quienes buscan un porvenir digno y próspero.

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