Venezuela. Buques hospitales y ejercicios: Juegos de guerra en el patio marítimo

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Luego de que el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, concluyera su gira latinoamericana, con el tema Venezuela de agenda principal, dio la autorización para que el buque hospital USNS Comfort, el segundo en importancia de la Armada del Pentágono, se trasladara a las orillas de Colombia para una supuesta operación de «ayuda humanitaria».

El objetivo, según Mattis, consiste en atender a venezolanos que han cruzado la frontera en un contexto de «crisis migratoria», por el que la Administración Santos y la actual de Iván Duque culparon al gobierno de Nicolás Maduro.

La nave marítima partiría de la Estación Naval de Norfolk, estado de Virginia, hacia las aguas del Caribe, en un momento de disputa geopolítica entre poderes emergentes euroasiáticos (China y Rusia) y Estados Unidos por mayor influencia en la región latinocaribeña, mientras Venezuela se encuentra en un momento de reconversión económica estructural, crucial para el futuro del país.

En este escenario se está dando un juego de guerra, es decir, una simulación táctica de cómo podría ser una verdadera confrontación, aspecto clave para los ejércitos convencionales a la hora de planificar ofensivas y defensas militares, pero a escala real. Estamos en presencia de uno cuyo territorio marítimo caribeño es el tablero, puesto que varios actores como los estadounidenses, los colombianos, los rusos, los chinos y los venezolanos, se encuentran en una disputa geopolítica, con factores militares incluidos, sin precedentes en la historia de la región.

USNS Comfort

Este buque no comprende armas para una ofensiva militar, tácticamente hablando, pero sí posee armamento para su auto-defensa. Incluso la nave está respaldada por la Convención de Ginebra, por lo que si es atacada se considera un crimen de guerra.

La embarcación fue contruida por la National Steel and Shipbuilding Company (NASSCO), una división de General Dynamics Corporation, una de las más grandes contratistas a nivel militar para el gobierno de los Estados Unidos. Fue lanzada en 1976 y se encuentra en servicio para la Armada estadounidense. Anteriormente sirvió como transporte de petróleo, y su nombre original era SS Rose City.

Usualmente el Comfort es usado para asistencia en el terreno de fuego para los combatientes del ejército estadounidense, pero también concurre a otras operaciones.

Es hermana del USNS Mercy, otro buque-hospital de características casi idénticas en cuanto a operatividad. Según la Armada en cuestión, «contiene 12 salas de operaciones totalmente equipadas, una instalación hospitalaria de 1 mil camas, servicios de radiografía digital, un laboratorio médico, una farmacia, un laboratorio de optometría, una planta de tomografía y dos de oxígeno. Cada nave está equipada con un helipuerto para grandes helicópteros militares».

Ha participado en algunas guerras de importancia en Medio Oriente, entre ellas la del Golfo Pérsico (1990-91) y la de Irak (2002-03), y su última misión fue en Puerto Rico, en octubre del año pasado, por el Huracán María.

El Comfort recorre constantemente las aguas del Caribe, sobre todo en juridiscciones de los países socios de Estados Unidos, con el fin de mostrarlo como símbolo de «buena voluntad» del Pentágono, de protección y seguridad médica a la hora de catástrofes naturales o contextos altamente beligerantes.

De hecho, un capitán retirado y un comandante de la Armada estadounidense afirman en un artículo dea cuatro manos, publicado en el sitio de análisis militar Center for International Maritime Security, que las operaciones de «ayuda humanitaria» apuntaladas en los buques-hospitales referidos «son parte vital de la estrategia de la Armada estadounidense garantizando estabilidad regional a través de la construcción de las alianzas y capacidad con los socios y la expansión de nuestra influencia».

En estos momentos el Comfort se prepara a encallar en aguas colombianas, cercanas a territorio venezolano, sin embargo la decisión del Pentágono se enlaza con los planes de su alto mando militar y coincide con el teatro de operaciones castrenses que Venezuela planifica con los aliados euroasiáticos, China y Rusia, de acuerdo a los planes de cooperación en el área militar.

Geopolítica, el Pentágono y los juegos de guerra

La doctrina del Pentágono para este año 2018 contempla reforzar las áreas que han sido superadas por los poderes que disputan la hegemonía militar estadounidense, en específico, Rusia en primer lugar y China en segundo. Este último se ha convertido en el competidor máximo a nivel económico-financiero, y eso se demuestra también el plano militar con las capacidades tecnológicas que posee actualmente en armamentos, vehículos y sus usos.

Pero es Rusia el que mayor dominio de defensa tiene el mundo, demostrado en parte en la guerra siria, donde con asistencia aérea y comandantes en el terreno para asesorías militares en tiempo real al Ejército Árabe Sirio inclinó la balanza a favor del gobierno de Bashar al-Assad y las fuerzas aliadas, y en detrimento de los grupos terroristas respaldados por Occidente.

Así, James Mattis presentó ante el Congreso a inicios de este año un plan cuyas especificaciones son archivos clasificados, pero que no ocultan el deseo de la élite militar estadounidense de justificar un mayor presupuesto para el Pentágono con el fin de aumentar las capacidades tecnológicas millitares de los Estados Unidos.

La Estrategia Nacional de Defensa (así se llama el documento) afirma que «sin una inversión sostenida y previsible que permita restaurar la operatividad y modernización de nuestras Fuerzas Armadas, acorde a los tiempos actuales, perderemos nuestra ventaja militar, dando como resultado una fuerza cuyo sistema defensivo pudiera llegar a ser irrelevante para la defensa de nuestro país».

Eso incluye una profundización de la militarización para nada velada de América Latina y el Caribe, puesto que los poderes euroasiáticos en cuestión también se mueven en pro de sus intereses en la región. No en balde los últimos ejercicios y acuerdos llegados entre Mattis y sus socios en esta parte del continente preceden a los ejercicios militares combinados que Rusia y Venezuela celebrarán en septiembre próximo.

Se debe destacar el ejercicio marítimo multinacional UNITAS 2017, que comprendió a 19 países, entre ellos Brasil, Paraguay, Argentina, Chile, Colombia (país anfitrión), Guatemala, Honduras, Panamá, Perú, México, España y Estados Unidos, todos con gobiernos hostiles con Venezuela. En los próximos días y hasta las primeras semanas se realizará el ejercicio UNITAS 2018, siendo Colombia su anfitrión, cerca de la fachada marítima venezolana. Según el Comando Sur de Estados Unidos, este ejercicio tiene como objetivo socorrer y estabilizar países en contextos de desastres naturales y/o crisis humanitarias. La articulación del mensaje como la naturaleza misma de estos ejercicios, indica que los movimientos militares coordinados por el Pentágono proyectan que es por la vía humanitaria que buscarían gestionar una posible intervención contra Venezuela.

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