Venezuela: Aún no se perdió todo

Por Gonzalo Abella / Resumen Latinoamericano

En “La Batalla de Argelia”, un film de los años 60, se recoge la reflexión de un dirigente clandestino del FLN en lucha contra el colonialismo francés: “Hacer la revolución es difícil, pero mantenerla es aún más difícil” Ya era difícil entonces, aunque las revoluciones de aquellos años podían socializar rápidamente los medios de producción,  […]

En “La Batalla de Argelia”, un film de los años 60, se recoge la reflexión de un dirigente clandestino del FLN en lucha contra el colonialismo francés: “Hacer la revolución es difícil, pero mantenerla es aún más difícil”

Ya era difícil entonces, aunque las revoluciones de aquellos años podían socializar rápidamente los medios de producción,  pues existía un Sistema Socialista para brindarles apoyo material y ayudarlos en la reconstrucción de la infraestructura productiva. Si ben el Sistema Socialista Mundial ya mostraba los primeros signos de deterioro, aún era suficientemente solidario.

Cuánto más difícil es iniciar un proceso de cambios revolucionarios ahora, sin cambiar de inmediato el marco constitucional más nefasto de la legislación burguesa: el pluripartidismo de mercado.

El caso de Venezuela es claro.

Se empleó la renta petrolera al servicio de proyectos populares. Pues bien: el imperialismo bajó el precio del petróleo artificialmente.

Se subsidiaron los productos de primera necesidad. Pues bien: las mafias vacían las góndolas de los supermercados y revenden de contrabando en Colombia.

Se abre un proceso de participación ciudadana inédito. Pues bien: las mafias financiadas desde el exterior elevan la violencia social en las calles.

Se da total derecho de  expresión a la derecha reaccionaria. Pues bien: los reaccionarios violan la ley, desde los medios en su poder y desde la acción provocativa  para fabricar “presos políticos”.  Y miles de millones de dólares le llegan a los voceros dela derecha, para propaganda y provocación y para apostar en la bolsa de valores del pluripartidismo de mercado.

Ahora esta derrota parcial es una fuente extraordinaria de enseñanzas. Aún no se perdió todo, y el pueblo organizado deberá sacar conclusiones valientes, caiga quien caiga, y reformular su estrategia rápidamente, porque la ofensiva reaccionaria recién comienza.

“Líbreme Dios de los partidos” dijo Artigas en el Paraguay, pues sabía que para garantizar la democracia alcanzaba con el Partido Criollo que velara por la participación ciudadana directa, y representantes populares removibles en el acto por la voluntad de sus electores. Allí no hay trampa posible. Diez años antes, preparando el Congreso de los Pueblos Libres, había escrito al Gobernador de Misiones: “Que cada pueblo indio envíe su diputado. Usted procure que sea gente de algún entendimiento, pero que cada cual obre según le parezca”.

“Con sus dientes  de júbilo Norteamérica ríe”, escribió Guillén cuando mataron al Che y cuando un  cambio en Bolivia parecía más lejano que nunca. Hoy, aunque no lo parezca, yo les digo a mis hermanos de la UP que estamos en el umbral de grandes avances revolucionarios en el mundo. Ellos nos sorprenderán por las señales que hoy ya los anuncian pero que todavía no sabemos leer correctamente..

 

*Ex candidato a presidente de Uruguay, por la Unidad Popular

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