Veinte intelectuales afines a Pablo Iglesias reclaman un gobierno PSOE-Podemos-Ciudadanos

Por Máximo Relti 

El primer capitulo de la II Transición

En los más duros años de la dictadura franquista, un procedimiento para quebrar el silencio que imponían los monocolores medios de comunicación del Régimen, era la recogida en pliegos  de firmas de intelectuales y artistas que, después hacer constar en un breve texto explicativo la protesta o denuncia que motivaban su rúbrica, era enviado a las Agencias y periódicos extranjeros que  rápidamente  lo difundían por todo el mundo.

     Aquello de «los abajo firmantes…»  constituía una de esas herramientas que la dinámica de la lucha clandestina forzaba a crear para romper el cerco que imponía la autocracia. No resultaba una tarea fácil en aquellos lúgubres tiempos de silencio recoger firmas contra los abusos y tropelías de la dictadura. La gente, los intelectuales rubricantes, en no pocas ocasiones  veían congelada su mano derecha por el miedo. Disculpas tales como «perdona, pero tengo que pensármelo»; «si firmo, me echan del trabajo»; «mira, soy interino en el Instituto… Si mi nombre aparece en ese documento,  el año que viene no me contratan». Se trataba, ciertamente, de momentos de peligros reales, en los que cada uno se veía obligado a retratar hasta dónde podía llegar su compromiso en la lucha contra la dictadura.

        Transcurrido el tiempo,  aquellos pliegos de firmas de protesta fueron perdiendo su valiosa significación original. En no pocos casos, la recogida de firmas  terminó convirtiéndose en instrumento  de los intereses puntualmente electorales de los partidos, o  en una fórmula  propiciatoria para la puesta en marcha de otras  maniobras políticas encubiertas. Aunque el procedimiento nunca tuvo el sello de origen del PSOE, sus dirigentes se sirvieron de él para hacer visible ante la sociedad el reclutamiento  de sus simpatizantes.

     Algo de eso es lo que ha puesto de manifiesto un reciente artículo publicado en en digital  «República.es», una publicación ideológicamente afín a los sectores situados más a la izquierda dentro del PCE. En el artículo en cuestión se destapa una recentísima operación política protagonizada por Pablo Iglesias, el secretario general de Podemos,  a través de la cual intenta relanzar la idea de que la sociedad española está reclamando dramáticamente la constitución de un gobierno de «corte progresista», en el que se deberían integrar el PSOE, Podemos y Ciudadanos.

¿UNA REPETICIÓN DE LA HISTORIA?

        Fórmulas como la que solapadamente propone ahora Iglesias le llevan a uno a pensar que la historia politica del Estado español parece repetirse cansinamente una y otra vez.

      Y es que allá por los principios de la década de los ochenta del pasado siglo, cuando todavía el PSOE  no había ganado sus primeras elecciones, el Secretario General del PCE, Santiago Carrillo, propuso algo similar a lo que hoy sugiere subrepticiamente Iglesias. De acuerdo con lo que entonces pensaba Carrillo,  resultaba políticamente perentoria la constitución de un gobierno de«concentracion nacional», integrado por la UCD, PSOE y el propio  PCE, para de esa forma bloquear al «bunker», un término inventado por Carrillo mismo, que servía para  caracterizar a los residuos ultras que quedaban todavía en el aparato franquista.

         Iglesias no solo hace uso hoy de  mismos términos y categorías utilizadas por el político eurocomunista, sino que trabaja para reproducir, en una nueva versión bis,  la transición de la que éste fue protagonista entre los 70-80.

      De acuerdo con la óptica del Secretario General  de Podemos, el bunker de hoy lo constituyen Rajoy y el PP.  Al «Ciudadanos» de Alber Rivera le asigna el papel de la «derecha civilizada»  – que a finales de los 70 representaba la UCD –   predispuesto a negociar algunos retoques políticos  e institucionales formales, que permitan cambiar  la ruinosa fachada actual del Régimen monárquico  del 78.

       En el contexto imaginado por Iglesias, Podemos y parte del PSOE desempeñarían un papel similar al de Felipe González  en 1982 facilitando un remozamiento del aparato del Estado, sin tocar lo esencial de la estructura económica, es decir,  del poder del capital.

¿ES DECABELLADO EL PANORAMA INSTITUCIONAL QUE DESCRIBE IGLESIAS?

        Pero contrariamente a lo que se pueda pensar, la interpretación que sostiene Iglesias no corresponde en absoluto a una visión descabellada del momento político español. Posiblemente la geografía que él dibuja del mapa institucional español coincide con muchos aspectos de la instantánea realmente existente.

         Sin embargo, independientemente de las coincidencias históricas que se puedan encontrar entre el escenario de 1978 y el de hoy, para quienes estamos realmente interesados en una transformación social, real y profunda del Estado español,  la cuestión fundamental  que hoy se plantea está contenida en las respuestas  a preguntas tales como:  ¿A qué intereses sirven estos cambios de fachada que hoy se proponen?     ¿A qué clases sociales se pretende sosegar?  ¿A precio de qué?  ¿Quienes son los sujetos sociales a los se intenta nuevamente engañar? Y ¿para evitar, qué?

VEINTE INTELECTUALES POR «EL CAMBIO»

       En este contexto, la pasada semana alrededor de unos 20 intelectuales, todos ellos con una larguísima trayectoria  política  saltimbanqui, que en el pasado bailaron  a los sones de la UCD, IU y del PSOE,  expresaron en un manifiesto titulado «Necesitamos  otro gobierno. Decisiones apremiantes», su deseo  de vehicular  los deseos de cambio expresados por los electores españoles a través de un gobierno concertado  entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos.

     El digital  República.es precisa en su reseña a este manifiesto, que no esta la primera ocasión en la que  Iglesias pone en marcha un movimiento político de similares características. Cuenta, además, que para que la altavocía del mismo sirva para favorecer su amplia difusión, utiliza de manera regular dos instrumentos de primer orden a su servicio: el digital Público y la Sexta TV,que como se sabe forman parte de un emporio  de la comunicación en manos de potentados propietarios, banqueros y accionistas de la comunicación.

         Como si se tratara de un capítulo más de «Juego de Tronos»Pablo Iglesias  ha organizado en el pasado ediciones de similares manifiestos en los que se le solicitaba a él mismo la toma de determinadas decisiones relacionadas con su propia organización. Eso ocurrió, por ejemplo,  antes de las elecciones europeas, en la que en la hoja de ruta interna que manejaba Podemos se recogía el lanzamiento y la fecha de un  manifiesto en el que se demandaba a Iglesias dar un «paso adelante» en el control de la organización. El movimiento de adhesión naturalmente, aparecía siempre formalmente  organizado y promovido por «gente independiente».

    En esta ocasión, según sugiere el mencionado digital, Iglesias ha enviado por delante al pelotón de los  intelectuales «abajo firmantes», abriendo camino con la reclamación de la concertacion de un Ejecutivo de «corte progresista», constituido por PSOE, Podemos y Ciudadanos

        “Solo los tres partidos más fuertes – escriben  los intelectuales«abajo firmantes» –  que reclamaron, con un signo u otro, un claro cambio de tendencia (PSOE, Podemos y Ciudadanos) han sacado más del doble de los votos recibidos por el PP, lo que indica claramente que es muy mayoritaria la sociedad española que reclama cambio, regeneración política y reforzamiento de una democracia cada vez más amenazada. Y también ha sido mayoritaria la opción electoral de izquierdas que, también con mayor o menor intensidad,ha propugnado combatir la política europea de austeridad y tratar de poner en marcha otras políticas sociales y económicas”.

       Entre los 20 firmantes se encuentran cinco significativos nombres que debieran ayudar al lector a traducir el sentido del mensaje:

     José Antonio Martín Pallín, un hombre de la judicatura, hoy retirado,  que desde las más altas instancias de la del Estado monárquico, prestó inestimables servicios a Felipe González, al PSOE y a la Monarquía  juancarlista durante y después de la transición.

    Juan Torres López, un enredado y enredador economista neokeynesiano y veletilla de viruta, que hasta hace unas pocas semanas  sollozaba lacrimógeno en una emisora tinerfeña, lamentándose de su  desengaño por la utilización que de su persona había hecho Pablo Iglesias . «Me llamó, les redacté el programa económico, y ya  se han olvidado de mí». Por lo que se puede constatar, tanto la tristeza como su confesada intención de retirarse a la contemplación, le ha durado poco tiempo.

     Luis Eduardo Aute, un excelente cantautor, cuya aparición en el pasado programa de la Sexta noche y las respuestas que dio, pocos opinan que fueran el resultado de una mágica casualidad… como no lo es casi nada en ese canal televisivo.

   Manuel Monereo, ex militante de Izquierda Unida y estrecho colaborador de Anguita. Allá por la década de los ochenta fue cofundador del PCPE y formó parte  efimeramente de su dirección. De Monereo dicen sus allegados que él mismo es siempre el primer sorprendido  por sus espectaculares  giros ideológico y cambios copernicanos. Lo peor de ellos – afirman igualmente  – es que siempre suelen tener una milimétrica y oportuna coincidencia con sus intereses políticos y personales.

    Federico Mayor Zaragoza. En el espacio dedicado a los rubricantes se indica solo una de las dedicaciones – y posiblemente la más digna – que ha tenido Mayor Zaragoza en el curso de su vida: Director general de la Unesco. Pero el documento de los «abajo firmantes»evita referirse otras menos exhibibles: fue también Subsecretario de Educación y Ciencia  del último y sanguinario gobierno de Franco, presidido el «carnicerito de Malaga», Carlos Arias Navarro. Fue asimismo diputado, consejero del presidente  Suárez, ministro de Educación y Ciencia con la UCD y diputado en el Parlamento Europeo por el Centro Democrático y Social. Todo un digno curriculum  que le da perfecto derecho a reclamar ahora en nombre de los españoles, la composición  que debe tener el próximo gobierno resultante de las pasadas elecciones.

    Los otros 15 nombres que figuran en el listado de las rúbricas, tienen una trayectoria biográfico-política  similar  a los cinco citados  que contribuyen también a que los lectores puedan desentrañar  el contenido  lampedusiano de la última operación política de don Pablo Iglesias Turrión.

http://canarias-semanal.org/not/17651/veinte-intelectuales-afines-a-pablo-iglesias-reclaman-un-gobierno-psoe-podemos-ciudadanos/

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