¡Vaya mierda de Europa!

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Por Maité Campillo

Zeus era el dios más dios de todos los dioses de la mitología griega. Amo absoluto del universo y dentro de las alcobas, entre sábanas blancas amplió doctrinas varias a favor de la sumisión, confesión obligada por derecho de pernada. El roble quedó penetrado por sus rayos, y la mujer indefensa ante el trueno como arma que le blinda poderío. Descompuso cielos cayendo a su paso como hojas de algodón, imponiendo pensamiento frontera a frontera, y las nubes se extinguieron. El portón recolector de águilas a favor, le vitoreó, proclamándose padre de todos los dioses.

‘Zeu pater’ (llamado por sus discípulos), entre algún mangarrán que otro más avispado que el propio Deus pater, quedó relegado a purita leyenda. Superaron su ambición que ya es decir. No lograron sus malabarismos sensacionalistas para la atracción literaria, el que otra Atalanta, se convirtiera en leona. El concepto de justicia heredado es aún más sibilino y mordaz; sigue tomando coberturas mucho más sanguíneas, que literarias.

Relegado pues Zeus con su águila a seguir comiendo cuantos higadillos quiera, dentro de las parcelas conquistadas entre nubes de algodón. Se lanzan de isofacto a plasmar frenéticamente, fuera de los libros, el riguroso entrenamiento militar recibido. Proclamándose en tierra rey de reyes, y ya sin su permiso para ejecutar no a Campaneo, sino a millones de ellos por el mundo; hasta convertir las propias piedras simbólicas de los dioses mitológicos, ríos, y mares en cadáveres. Los ”raptos” se propagaron de forma indefinida, violando millares de ninfas de las aguas y de los bosques entre valles; siguen asesinando “brujos y brujas”. . . Y las murallas del planeta se derrumbaron a sus pies; doblegaron el planeta tierra, y otros planetas por donde siguen dejando sus infernales huellas.

Relegaron a “el gran joven” de los cabellos largos cretense (“niño divino”) al enjambre mítico de las abejas, entre bailarines armados lanzándolo al son del enjambre. Resultando ser más aplicados, en potencia mortífera y destructiva. Fundaron los autollamados, pomposamente, Estados Unidos de América (invento de colonos ingleses.) Dichos mangarranes en cuestión, superaron todavía más a Zeus, proclamándose a lo Nerón amos absolutos del propio dios redentor, y de toditos los demás seres y cosas. De cultura e idioma (no mitológico), al que todo el mundo tiene que servir además de adorar: veneración a punta de radar, conducta observada sobre mirilla aumentada en revoluciones de decibelios explosivos.

Y, si Zeus secuestró el continente euro-pena, en época de los doblones de oro al peso y a los reales. Acuñando e imponiendo moneda fueron dando forma al engaño, sus discípulos. La proclamaron Europa (que entonces era otra cosa mucho más hermosa, que no se llamaba Europa.) Fueron los dioses no mitológicos, los que forraron su cuerpo de armamento por fuera entre dientes y pezuñas: hueca por dentro de derechos humanos. Cuentan que Zeus transformado en toro blanco (obsesionado sobre ella), se la llevó al barranco donde desgarró sus alas y ató sus plantas a la gran cadena de las sombras. Fomentó la unión sumisa de todas ellas condenando por envidia a las águilas jóvenes. Secuestró su caminar, aletear propio, y su mirada.

Resultando del mandato de explotación la moneda del engaño. La que abre y cierra bocas. La que hace escribir bolígrafos coloreando estragos. La que domina y fomenta guerras. La que humilla, viola, y doblega. Un fragmento del poeta Ovidio, acredita el tipo de seducción que declinó sobre ella; que aunque joven, la sintió bajo sus plantas más sumisa que bella. . . “Y poco a poco, el miedo quitado, ora sus pechos le presta para que con su virginia mano lo palpe, ora los cuernos, para que guirnaldas los impidan nuevas. Se atrevió también la regia virgen, ignorante de a quién montaba, en la espalda sentarse del toro: cuando el dios, de la tierra y del seco litoral, insensiblemente, las falsas plantas de sus pies a lo primero pone en las ondas; de allí se va más lejos, y por las superficies de mitad del ponto se lleva su botín. Se asusta ella y, arrancada a su litoral abandonado, vuelve a él sus ojos, y con la diestra un cuerno tiene, la otra al dorso impuesta está; trémulas ondulan con la brisa sus ropas.”

El yanqui llegó a Europa a traición (no para combatir a los nazis uniéndose a los aliados, nooooo), penetró por la costa oeste de Francia en la II Guerra Mundial, a escondidas como el mejor de los traidores. Camuflado como potencia libertadora (a lo Napoleón), clavó el cuerno sobre espalda y cráneo, para que más nunca miraran de frente los pueblos a los dioses del planeta. La Unión Soviética como mejor respuesta venció al nazismo. Pero su doctrina no se extendió por “Europa”, de eso se encargaron los del invento de los primeros colones ingleses. De haber sido así, si toda Europa hubiese sido si no comunista, cuanto menos antifascista, antimperialista, no cabe duda que los yanquis hubieran lanzado las famosas bombas atómicas sobre el continente, en vez de a Japón, y éste, se hubiera rendido sin más, horrorizado.

Desde entonces no se fueron, ¡qué se van a ir con lo bien que se les cuida, hasta su mismito idioma se habla, cada vez más, y cómo triunfa la comida basura en las “cunas” puntales de la gastronomía!. Bases por aquí y por más allá, y a reciclar Benito`s Mussolinis y falangistas, para que siga patente el nazi (¡eso a reciclar, reciclar, blanquear para imponer democracia a punta de pistola y mazmorras!) Que siempre han sido sus aliados naturales contra el comunismo, anarquismo, y más espejismos, ¡no se corten, pregunten a los hijos del maqui, que no sabrán ellos de traición! Y, desde entonces “Europa”, cayó en las garras del Imperio hecho dios en la tierra y el cielo, que disfrazado de Tio Sam iba repartiendo chicles, chocolate y dólares-timo de la estampita, a la vez que bases militares, marines, misiles y violaciones. Así la fueron seduciendo y rebajando a base militar perdiendo todos sus derechos, y ganando las nuevas generaciones benjaminas discípulas del propio dios de los genocidios. Palestina es ejemplo, de su decadencia sanguinaria más absoluta judíosionista-imperialista, la siguen otros pueblos, algunos de ellos ya desaparecidos como identidad nacional.

Es lo que pasa cuando se ora y adora con fanatismo perdiendo cabeza y culo, y en vez de unirnos como revolucionarios, nos unimos en santo matrimonio por “amor”, ayudando a implantar “nuevas culturas” a nuestra monotonía. Y, qué hacemos con la “Europa” inventada (además de decadente), que no sirve sino a los intereses del oligarca que rearma a la OTAN contra las poblaciones. Es acaso una respuesta revolucionaria hablar y cantar felices su idioma imperial, festejar sus fiestas, vestir en sus franquicias, comer la misma mierda que el gringo en todo el continente (ya que ellos la venden “científicamente transformada”), para transformar las neuronas del cerebro al son de Hollywood. Entonando una cultura que odia las propias del planeta, cantamos a la envidia (“amor” del gringo), y nos dividen en una “Unión Europea”; nos recluyen enseñando a odiarnos y destruyen como pensamiento propio, ayudándonos a pisar al compañero de trabajo o vecino, y mirar aparatos siniestros, en vez de mirarnos a los ojos para descubrir al que de verdad ama; cadena que nos va lanzando veloces y feroces a “no se sabe donde”, pero la asumimos.

Han trasformado el continente en un mercado turístico y lo aceptamos; el que prima sobre todas las cosas menos sobre la guerra y sus utensilios. Vayas donde vayas, te encontrarás las mismas franquicias de corte infiel, donde venden “artesanía”, cuando ya han acabado con el artesano. Sus películas de sensacionalismo y matanzas de norte y sur-este y oeste las asumimos como cultura propia dentro del idioma común, de las estrellas que chorrea amenazas y genocidios sobre el mundo. Sentimos la misma desconfianza los unos sobre los otros, aportación de su democracia sobre los pueblos; mientras nos acorrala la misma sonrisa cínica y burocrática que acuchilla. No preguntes el por qué de las cosas. . . sentirás los mismos ojos borregones que te clavan la mirada, como pegados a la pantalla de televisión que hace al bobalicón, y hasta te llegará hablar el mismo idioma del terror, te perseguirá vayas donde vayas de vacaciones, donde no te ha de faltar el partido de fútbol, que se dispute el empuje ascendente más allá de la toma de la Bastilla, como si fuera la lucha final.

Y, es que nos han transformado hasta el punto de tener que desconfiar de las personas “de nuestra misma clase”. Que la pasión transcendental sea por amor a la compañer@ de vida y lucha, y no por la “virgen” (de turno según la pasión de cristo), por la bandera, el móvil, o por el equipo de peloteros millonarios. Acaso no quedan otras pasiones mayores?, ni para el amor?. . . ¡Ay, ay, ay!. Por otro lado, desde tiempos muy remotos (reyes, emperadores y obispos entre otros, del llamado continente euro-pena), no han dejado de darse puñaladas traperas; los del norte contra los del sur, los del este contra los del oeste. Y en ese horror mezclaron la grandeza humana del pasado a la categoría de esclavos, los del centro contra sus vecinos, los vecinos contra los vecinos de sus amigos; siempre ha habido imperios, que han querido comerse el resto del planeta.

En 2012 la Unión Europea ganó el Nobel de la Paz, que fue otorgado por unanimidad de todos los miembros del jurado, «por su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa.”

¡Qué farsa más descomunal, qué bestia fétida humana impera!

¡A que cochina ideología y política llaman Paz. Reconciliación. Democracia!

Quieren decir (los del nobel) que desde 1950 la Unión Europea (que entonces no existía, afortunadamente), los países europeos se dedicaron a amarse, a revolcarse en las eras, lanzándose besitos y miradas de amor bajo el embrujo de sistemas democráticos?. ¡Ja, tramposos, mienten como “judas”!. Que se lo digan a los griegos con la dictadura de los coroneles; a los portugueses con Salazar; a los 40 años de paz de Franco; a la Alemania de nazis reincorporados y transformados en demócratas; a franceses e ingleses (anticomunistas aliados del fascismo español), asesinando la justicia, la libertad y la paz en Argelia e Indochina.

La Unión Europea no es más que una cascarilla política (de menos valor en lo humano que una cascara de pipa de girasol), rellena de mierda imperialista del gringo; siembran la mejor herramienta que tienen las grandes fortunas, para perpetuarse y blanquear lo robado a los pueblos, incluida su historia. No hay más Unión de Europa (a nivel de síntesis) que la de las multinacionales. la Unión de Europa del egoísmo y la insolidaridad, para nada de los Derechos Humanos. La Unión de Europa del militarismo y la guerra, que niega la paz en la tierra. La Unión de Europa del control económico que fomenta el desempleo abandonando a los seres a la marginación social, la que camufla a los suyos como “turista” por “Europa” y el mundo. La Unión de Europa de 65 horas semanales de jornada laboral. La de políticas económicas de ajuste para la clase obrera, tarifas energéticas que axfísia a familias enteras. La de brutal violencia hacia la mujer, aborígenes e inmigrantes en lucha y, por si fuera poco, la de la falta de democracia, pozo profundo de terror que amenaza el planeta.

Ya ni sus elecciones respetan. Si no se vota lo más retrógrado por fascista, no vale, no sirve. Algunos (pocos) se están dando cuenta de hasta qué punto se carcajean de la voluntad popular los malandros mandamases del invento de la Unión de Europa (de banqueros y empresarios), que se reafirman sobre el sistema más retrógrada de la historia impuesta. Es un auténtico espectáculo ver cómo sin pudor siguen adentrándose cada vez más con sus propósitos criminales, sin importarles un rábano lo que piense la población; cuando no la pueden engañar con sus aparatos de propaganda directamente, aprueban por debajo de la mesa los tratados que les dicta el gran capital y, “crisis” sale a flote joven y lozana desde la Casa Blanca (saluda a Europa), sobre la bandeja de los coroneles que acuña el Pentágono.

NOTA

Es hermosa la idea de que no haya fronteras. Que se pueda viajar, trabajar, residir y resistir con libertad sin obstáculos en sanidad, enseñanza, idioma, cultura. . . Pero éste caso es un espejismo que no se cumple. Sobre todo en los países de centro y norte del continente, llamados hipócritamente desarrollados, que siguen considerando a los trabajadores del sur poco menos que mano de mono, de obra barata, casi esclava.

Además de la inmoralidad criminal, que constituye el que estos logros sean privilegios de un club de ricos, privilegios obtenidos expoliando otras áreas del planeta; privilegios protegidos violentamente para que lo sigan siendo. Pagamos el precio de renunciar a la capacidad de decidir sobre nuestras vidas. Instituciones poderosas, opacas y sobre todo lejanas, son las que nos gobiernan.

¡Vaya mierda de Europa, qué hedor político su continente!

De esa Unión de Europa llega la euro-pena, tratados y directrices que modifican de forma sustancial la vida de los ciudadanos, sin que puedan intervenir para nada en ello. Sólo votar (¡si quieres, si no, qué mas da!), cada cuatro años a los bufones que ellos han elegido directa e indirectamente, para que representen sus intereses a lo Hollande, Rajoy, Cameron, Merkel, Tsipras, Renzi. . .

PD.

¿Acaso nos sentimos como gallinas acorraladas, pero alegres por tener un gallo cabrón?.

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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