Vampiras: Símbolo de seducción

 

Tras escuchar a Mirari Bueno, Gema  Moratalla y Javier Herce  tratar el tema desde las perspectivas del arte, la literatura y el cine  lanzo  una serie de preguntas y reflexiones.

 La figura del vampiro literario aparece  el siglo XVIII y  alcanza todo su esplendor en el siglo XIX, principalmente en el Romanticismo y el Neoclasicismo. En Europa occidental el término vampiro tal y como lo conocemos hoy en día no comenzó a utilizarse hasta la primera mitad del siglo XVIII bajo dos puntos de vista: uno que  sostenía que era un demonio el que penetraba en el cadáver y el  otro sostenía  que el propio espíritu del difunto animaba el cuerpo del muerto. En definitiva un humano se convierte en vampiro o no muerto, cuando el aliento o alma humana deja el cuerpo  dando paso al espíritu vampírico  que entra en el cuerpo sin vida  y lo hace volver en sí ¿Qué tienen los vampiros que nos atrae tanto? Los vampiros desde siempre han dado mucho juego en todos los aspectos del arte. Esa combinación de misterio, inmortalidad, eterna juventud y sanguinaria sensualidad, han hecho que nunca pasen de moda. El vampiro vuelve de entre los muertos convertido en un  ser inmortal. Uno de los deseos más antiguos del ser humano ha sido “burlar” a la muerte.En una sociedad obsesionada por el culto a la belleza y a la eterna juventud no es de extrañar, que haya tenido tanta repercusión. Nos atrae su peligrosidad seductora y el” trágico don” que conlleva ser un vampiro. Por un lado son poseedores de la eterna juventud, pero por otra son seres solitarios, angustiados y atormentados por su condición. Por otra parte los vampiros son las criaturas nocturnas eróticas por excelencia. Llevan implícito el erotismo de lo prohibido. El personaje del vampiro simboliza el instinto ciego y esa desesperada ansia de saciar su apetito a toda costa. ¿Hay algo más sensual y sexual que la mordedura de un vampiro?  El mordisco va más allá de algo puramente sexual, es también símbolo de poder .A través de sus mordiscos el vampiro posee a la víctima, la hace suya y puede obrar con ella a su voluntad. ¿Acaso hay algo que atraiga y a la vez corrompa más al ser humano que  el  ansia de poder?  En multitud de ocasiones,  el deseo del vampiro de consumir la sangre (símbolo de energía vital o alma de la víctima) acaba siendo correspondido con el deseo del humano por ofrecerle su sangre como alimento aunque esto conlleve su muerte.

 Mucho ha evolucionado y cambiado la imagen del vampiro desde que apareciera representado por primera vez visualmente en el “Nosferatu” de Murnau. ¿Dónde quedó el vampiro original monstruoso , encorvado y terrible ¿ Qué ha sido de ese ser sanguinario y concebido como bestia? ¿Qué ha sido del dandi aristocrático  pulcramente vestido? El Drácula de Bram Stoker a pesar de ser un hombre repulsivo y viejo en aspecto, calvo y encorvado  destilaba atracción.  Esta criatura  presentaba numerosas caras pero  todas ellas dotadas de ese halo de misterio y atracción  irresistible. A lo largo del tiempo la bestia ha ido humanizándose  y no solo eso , se ha ido adaptando a los cánones que se suponen ”perfectos” en nuestra sociedad actual .Los vampiros actuales se han convertido en seres físicamente perfectos. Con músculos perfectamente moldeados y han perdido todo rastro de salvajismo sexual y de  violencia. Los vampiros han dejado de ser esos seres terribles, representantes de los instintos más primarios y salvajes  pero a la vez sumamente refinados. Ya no queda nada de aquellos seres  aristocráticos y solitarios que inspiraban horror. Ahora son adolescentes y jóvenes, de cuerpos perfectos que protagonizan historias de amor con humanas. Han pasado de ser seres terroríficos a convertirse en objetos de deseo. Ahora son almas incomprendidas, sensibles y emotivas por las que suspiran cientos de adolescentes.Los cambios culturales en la representación de los vampiros revelan mucho sobre la sociedad en la que se generan ¿Hay machismo en el género vampírico? ¿Hasta qué punto la concepción del vampiro varía en función de si lo describe un hombre o una mujer? ¿Está el mito del vampiro condicionado por una cuestión de género? Son ellos los que  generalmente acaparaban  el protagonismo (Drácula , Nosferatu , Lestat y un largo etc.) aunque poco a poco ha ido adquiriendo cada vez más protagonismo la vampira especialmente en el celuloide,.”Las Novias de Drácula”, han dado paso a unas vampiras fuertes con personalidad y tan importantes o más que el personaje masculino .Ejemplos significativos son: Akasha una monarca vampírica insaciable de sed insaciable de gran importancia en la novela de Anne Rice y que también generó una película o la fuerte e independiente Selene de la saga “Underworld”.

A la hora de plantearnos si existen diferencias sobre el tratamiento que se hace del vampiro y la vampira deberíamos partir del propio lenguaje. En el diccionario de la RAE , aparece el término vampiro , pero no su femenino vampira. Sin embargo si encontramos el término vampiresa, que es algo completamente diferente pero que la gente utiliza mal para referirse al personaje femenino del vampiro. Hay vampiras que pueden ser vampiresas pero no todas las vampiresas son vampiras. El vampiro es una voz de origen húngaro, introducida en español a través del francés, que significa ‘criatura legendaria que, una vez muerta, sale por la noche de su tumba para chupar la sangre de las personas dormidas’. Con este significado, su femenino es vampira. En cambio, vampiresa, se emplea con el sentido específico de ‘mujer fatal’.Es decir, ‘mujer de atractivo irresistible cuyo poder de seducción acarrea la destrucción de aquellos a quienes seduce’. Las vampiresas fueron especialmente populares en la época dorada del cine negro estadunidense.

¿Por qué Bram Stroker retrata a las mujeres como criaturas voluptuosas de belleza sin igual? Con “Drácula”, Bram Stoker retoma una tradición literaria protagonizada por mujeres regresadas de su tumba como “La Novia de Corinto” (Empusa, que seducía a jóvenes hermosos  para devorar su carne humana) o “La Muerte  Enamorada” de Teophile Gaulthier. En la época victoriana la mujer era vista como un elemento accesorio para resaltar las virtudes del hombre. Lucy  en Drácula es la representación de la mujer erotizada. Si el mito del vampiro es en sí toda una metáfora del erotismo, en el caso de las vampiras esta idea se suele llevar al extremo, encarnando muchas veces una alegoría del lesbianismo.

La historia de las vampiras es la historia de las mujeres en definitiva. La mujer se ha visto durante siglos como algo amenazador.En muchas culturas ha representado  y representa la encarnación de las debilidades humanas, el pecado, lo demoniaco y la lujuria.El hombre considerado un ser racional debía dominar y doblegar a la irracional mujer  para garantizar la supervivencia de las comunidades .La cultura, la moral y la religión eran algo manejado por los hombres. Actualmente, por lo menos en la cultura occidental existe una aparente igualdad. Al menos la época del oscurantismo ya pasó.La idea de la mujer asociada a lo demoniaco avalada por el catolicismo se hizo muy popular a finales de la  Edad Media y los siglos siguientes, en especial durante la inquisición y las cacerías de brujas .Los románticos usarían posteriormente esa asociación de lo femenino con lo demoniaco en muchos de sus relatos de terror. Sin embargo los personajes más populares eran masculinos. La imagen del vampiro inmortalizada es la de Drácula, un ser maligno, frio y calculador pero movido por el amor (deseo) hacia una  mujer. La vampira, en cambio, representa la sexualidad pura y lo único que busca es  saciar sus apetitos, no importando el género de la víctima. A  Lilith se la considera la reina de los súcubos, por alinearse en  el bando negativo a Dios al marcharse del paraíso para tener multitud de niños apareándose con demonios. A raíz de esta historia se ha querido ver a Lilith como una ninfómana imparable que seduce a los hombres y después los mata. Su condición demoniaca  unida a que aparte de mantener relaciones sexuales con hombres a los que asesina para alimentarse de su sangre, le ha valido el nombramiento de reina de los vampiros. Otros precedentes vampíricos femeninos son Empusa y Lamia.

Pero como todo, la representación de la vampira ha evolucionado al ritmo de la sociedad y de los avances tecnológicos y artísticos. A continuación hablaré de una serie de vampiras que han marcado un hito en las diversas artes.Decir que aunque en el siglo XIX es cuando literariamente se produce la época de esplendor vampírico no ocurre lo mismo en la pintura en la que sólo encontramos mujeres fatales o representaciones pre-vampíricas (es decir personajes femeninos considerados antecedentes de las vampiras modernas). Salomé es uno de los personajes femeninos que a lo largo de los siglos ha sido utilizado como símbolo de perversidad, una femme fatale sanguinaria y vengativa. La culminación de la transformación del personaje de Salomé en una femme fatale llegó en la segunda mitad del siglo XIX  a través de la corriente artística del Simbolismo. Especialmente a través de las diversas “Salomés” realizadas por Gustave Moreau (1826- 1898) o a través de Oscar Wilde ilustrada por Aubrey Beardsley,  La única representación pictórica  en la que aparece la palabra  vampira, es una obra  de Munch.Sin embargo este es el título que le da la cultura popular. El título real de este cuadro es “Amor y Dolor”  ¿Cómo pasó este cuadro de titularse originalmente” Amor y  Dolor“a finalmente llegar a ser conocida como “La Vampira”? Supuestamente este cuadro fue concebido por Munch inspirándose en la relación tormentosa con  Tulla Larsen.  Ella era, la hija de un rico comerciante de vinos de  Noruega, ansiosa por escapar de su pasado burgués y que le “exigió“casarse con  ella. Munch temeroso de que  la vida de casado obstaculizara su creatividad se negó en rotundo.Sin embargo ella le siguió por todos sus viajes por Europa obligándole a esconderse en un sanatorio. Mantuvieron una tormentosa relación de cuatro años. Este cuadro fue presentado en 1903 causando una gran impresión en la sociedad noruega, que no estaba preparada para la visión mostrada en esta pintura. Un  hombre con expresión de dolor cubierto por un largo cabello rojizo de una mujer, parecida a las representaciones del mitológico personaje de Medusa. El público al ver esta imagen la asoció con la representación visual todavía inexistente de la vampira literaria .Deseosos de tener una imagen visual comenzaron a llamarla así, llegando este titulo hasta nuestros días.

 Si nos centramos en el celuloide la evolución es aun más significativa.Nada tiene que ver Zaleska, La Hija de Drácula (1936)  una vampira sosa y sin ninguna clase de atracción con la nombrada Selene de” Underworld”. La obra “Carmilla” de Sheridan Le Fanu escrita en 1872, ( y que posiblemente influyera a Bram Stoker a la hora de escribir” Drácula “) ha sido llevada al cine  en numerosas ocasiones ya sea desde la visión primigenia de la vampira clásica de “Vampyr, la bruja vampiro” de 1932  a las películas de reciente hornada como “Lesbian Vampire Killers” del 2009.La relación entre Laura y Carmilla es lo suficientemente ambigua como para hablar de una de las primeras apariciones de lesbianismo en el género vampírico..El siglo XX llega  de la mano de Anne Rice  la autora de literatura vampírica  más renombrada de la modernidad. Revolucionó la visión del vampiro clásico literario  y tuvo gran influencia en la imagen visual  de la vampira en el celuloide .Todos sus personajes tienen historias complicadas y mentes brillantes .Sus mujeres vampiras son fuertes, independientes y caprichosas. Sus vampiros masculinos son bastante andróginos y a las vampiras por el contrario se les atribuyen algunas cualidades y formas de comportamiento hasta entonces típicamente masculinas. Especialmente significativo es el caso de Claudia: La niña de “Entrevista con el Vampiro” era una mujer con edad mental de siglos en un cuerpo de una niña de once años .Se encontraba totalmente frustrada por no poder ejercer todo su “poder”. Interesante es el icono de “Vampira” personaje creado por Maila Nurmi en la década de los cincuenta donde se popularizaron programas televisivos como el show de Vampira, donde presentaba películas de terror con pequeñas introducciones de humor gótico. No tardaron en salirle imitadoras como Vampira II o la Elvira de los 80 .Como representación bizarra y moderna destacar a Vampirella, personaje de cómic  encarnado  en  Talisa Soto en 1996.

A modo de conclusión decir que  a pesar de todo lo dicho  anteriormente se debe tener en cuenta que el vampiro  tal y como lo conocemos en la actualidad, es un producto de nuestra imaginación (más de un autor puede que no esté de acuerdo con esta afirmación) y por tanto cada autor lo moldea a su a gusto. Los escritores nacen en un determinado momento histórico y en un lugar determinado inmerso en una serie de acontecimientos sociales, políticos y culturales que les influyen en sus creaciones. Por tanto, podemos decir que los vampiros y las vampiras son “hijos “de su época.

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