Valladolid: El juez absuelve a los tres acusados y confirma el ridículo policial en las detenciones del 1 de mayo 2013

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El juez de lo Penal número 3 de Valladolid, Miguel Ángel Martín Maestro, ha confirmado el ridículo protagonizado por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en el dispositivo policial que el 1 de mayo de 2013 detuvo a tres jóvenes al término de la manifestación convocada por el sindicato CNT: los tres han sido absueltos casi tres años después.

En el fallo al que ha tenido acceso últimoCero, el juez constata “contradicciones palmarias”, “defectos de identificación” y “exacerbación acusatoria” de los agentes del dispositivo que, para colmo fueron “dejados en evidencia por su propio jefe”, según se indica textualmente en la sentencia.

A las acusadas V.R.L. y L.F.S. se les imputaba un delito de daños por los que la Fiscalía solicitaba una pena de 20 días de multa con cuota diaria de 12 euros y una indemnización de 97,80 euros (por realizar pintadas en cajeros automáticos y otros establecimientos) y a J.P.C. uno de atentado, por el que se solicitaba inicialmente una condena de un año y nueve meses de prisión (arrebatar la gorra a un agente).

La lectura del fallo del juez de lo Penal 3 de Valladolid pone de manifiesto una chapucera intervención policial con defectos a la hora de tipificar los delitos,  plagada de contradicciones entre los agentes cuya declaración, para colmo, no fue confirmada por el jefe del dispositivo, que no presenció el momento de alboroto.

La intervención policial se produjo al término de la manifestación con motivo del 1 de Mayo organizada por CNT en 2013 y cuyo recorrido concluyó en la Plaza de los Vadillos.

Aunque a las dos acusadas se les imputaba un delito de daños, el el juez entiende que“como puede comprobarse no existe daño alguno en el cajero de la entidad Ibercaja sino una operación de limpieza del mismo”. “No hay daño porque los elementos valorados e indemnizables son sendas partidas de mano de obra y de productos de limpieza para eliminar la pintura arrojada sobre el cajero, partidas que la jurisprudencia excluye de manera unánime al valorarse la entidad de un daño sobre un bien, y si eliminamos esas partidas nos encontramos con que la valoración del daño vuelve a ser cero, existiendo únicamente ese deterioro del ornato de la fachada de la entidad bancaria”, refleja en su fallo el juez que “no se resiste” a “hacer un breve comentario sobre la identificación de las acusadas y la desaparición de los famosos sprays” (SIC).

“Los tres agentes han mantenido versiones muy diferentes sobre lo sucedido, salvo en un extremo, que una vez descubiertos los sprays, estos desaparecen y no se pueden encontrar. No deja de ser sorprendente y poco creíble, máxime cuando los tres agentes difieren notablemente en su testimonio, la agente 73633 manifiesta haber visto a cada una con un spray, que llevaban un bolso bandolera, una mochila y una bolsa de lona, que abrió el bolso de una de ellas y encontró un spray rojo y que cuando lo tenían en la mano alguien se lo arrebató y fue pasado de persona en persona sin poder evitar la pérdida porque en ese momento recibió un botellazo, no pudiendo precisar quien de las dos chicas llevaba ese spray cuando son identificadas, por su parte el agente 65047 habla de un solo spray, de un solo bolso y que la persona que lo llevaba era V.R.L. y que en el momento de la identificación no pudieron comprobar  ́había o no spray porque fueron atacados, mientras que el agente 56592 habla de una bolsa entre las dos más otra chica que no identificaron, que al identificar a las chicas comprobaron que en un bolso había un spray y que después de identificar a las chicas se produce el tumulto y él es agredido con un palo. En instrucción, más recientes los hechos, la versión de la agente 73633 es diferente, refiere efectivamente que encontraron un spray y lo cogieron y antes de que la otra chica entregara su bolsa, se la dio a un tercero que huyó con ella, es decir, el spray que habría llevado V.R.L. estaba en poder de la policía y la agente en instrucción no dice que le fuera arrebatado, ignorando si fue o no intervenido. En instrucción el agente 56592 admite que las personas que iban pintando por la calle eran muchas más que las dos identificadas en la Plaza de los Vadillos, algo que niega en el acto del juicio, del mismo modo que dice que en la identificación cada chica llevaba un spray, pero que no pudieron requisarlos por la intervención de los violentos. Por su parte el agente 65047 vuelve a hablar nuevamente de un solo spray que no consiguen intervenir”.

Despliegue policial en los Vadillos en la manifestación del 1 de Mayo organizada por CNT. Foto: Carlos Arranz

Si rocambolesca es esta actuación con respecto a dos de las acusada, más aún lo es la practicada contra el tercero de los detenidos ahora absuelto, acusado de delito de atentado a agente de la autoridad. Según el fallo, las pruebas aportadas por los agentes “aún siendo agentes de la autoridad revestidos de un plus de autenticidad y veracidad que debe ser destruido, su testimonio adolece de una serie de incongruencias y resulta tan incompatible entre si que difícilmente puede fundarse un fallo condenatorio con este material probatorio en el que la declaración de los agentes 65047 y 56592 ha sido manifiestamente contradictoria con sus manifestaciones anteriores, algo que, por un lado demuestra que la declaración no ha sido preparada para hacerlo de manera autómata en el acto del juicio, pero por otro deja en evidencia la realidad de lo sucedido y la verdadera identidad de los agresores”.

El juez entiende que en este caso los propios agentes entran en “contradicción palmaria” y le obligan a albergar “suficientes dudas como para entender que ha existido un defecto de identificación o una exageración de lo sucedido”. “Hay una exacerbación acusatoria cuando a un agente se le sustrae la gorra reglamentaria y se transforma el hecho en un delito de atentado”, afirma el juzgador.

“Más sorprendente aún es la afirmación que en el acto del juicio los agentes 65047 y 56592 realizan diciendo que ellos no participaron en la detención, que fue el jefe de grupo quien les avisó de que habían retenido a una persona que respondía a las características indicadas para que lo identificaran y que ellos no participaron en la identificación y detención sino a posteriori, lo que choca frontalmente con lo dicho por el jefe del operativo 85465, quien manifiesta que tras dar la orden para que las patrullas móviles intentaran localizar al individuo agresor (nada se indicó respecto a los lanzadores de botellas o agresores con palos) recibió aviso por parte del propio 65047 de que habían localizado y retenido al presunto autor, desplazándose el agente con su equipo de apoyo hasta el lugar y procediendo a la detención de J.P.C. tras, según el atestado, ser el agente 56592 quien le reconoce como autor de la agresión, agente que no hay que olvidar, mientras sucedía el episodio de la gorra estaba siendo agredido con un palo según refiere en el acto del juicio, y siendo el único agente, según el atestado, quien identifica al agresor en el lugar como autor de la sustracción, por más que posteriormente el agente 65047 lo ratifique en el juzgado de instrucción sin haberlo hecho constar en el atestado, y la agente 73633 ha dudado de manera sorprendente en el acto del juicio, pues pese a manifestar en un primer momento que no pudo apreciar a la persona que quitó la gorra a su compañero, rectifica para añadir que le vió de perfil y por sus características está segura de que fue el acusado, y ello pese a que acababa de recibir un botellazo que no se refleja en el atestado policial en ningún momento”.

“Todas estas dudas, cambios de versión y contradicciones entre los agentes que sufrieron un episodio injustificado de violencia contra ellos, sus versiones precedentes y la declaración de su jefe de grupo son elementos de duda suficientes para que la sentencia a dictar sea absolutoria”, concluye el juez.

Valoración de CNT

En su valoración del fallo, CNT denuncia el actual “sistema abusivo y represivo”.

“Después de los últimos 3 años en los que hemos tenidos que demostrar una inocencia que ya era nuestra, el aplazamiento de un primer juicio, con todos los problemas que ello conlleva, sentimos que hemos conseguido una victoria parcial porque hemos sido absueltos, pero los que verdaderamente son culpables no van a pagar las consecuencias de sus actos. Han quedado impunes después del trato vejatorio que sufrió uno de los compañeros durante su detención y de las continuas contradicciones que hubo durante el juicio. Ejemplos de esto es que no sabían si eran 2 o 3 o 5 personas las que hacían las pintadas; si había uno o dos sprays, incluso uno de ellos no pudo asegurar que una de las compañeras fuera la autora de las pintadas, etc.  Con este tipo de acciones lo que quieren conseguir es que tengamos miedo de salir a la calle a luchar, queriéndonos neutralizar y que no reivindiquemos lo que es nuestro. Hemos continuado con la lucha haciendo una denuncia activa de todo el proceso mediante una campaña que ha constado de manifestaciones, concentraciones, charlas-debate, panfletos, conciertos de solidaridad, etc.”, indican los portavoces del sindicato antes de anunciar que “este no es el final de nada”: “Seguiremos saliendo a las calles, a denunciar este y todos los abusos que se produzcan, que no tenemos miedo, no nos pararan ni nos asustan.  La lucha es el único camino”, concluyen.

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