USA: Los Republicanos se quiebran entre fascistas y ultraliberales. Fin del bipartidismo americano

Lo que estamos viendo es el efecto de las luchas de las élites por el poder y el beneficio. En su lucha van a romper el bipartidismo americano. Lo que no sabemos es cómo lo aguantará su frágil sistema de reparto de votos. O bien eyectan a la fracción díscola perdiendo una parte importante del electorado, larvando y probablemente empeorando el conflicto, o modifican el sistema de elección, no descabellado pero arto difícil.

A raíz del golpe de estado fallido en el corazón de la bestia de este 6 de enero perpetrado por el propio presidente Donald Trump el colectivo Crimethinc hace un análisis de situación in situ acompañado de abundante documentación visual. Entre los aspectos observados, la sucesión en sí de eventos, la participación de policía y ejército tanto como organizadores como de manifestantes, el apoyo de las élites, destacamos el fragmento dedicado a la convulsión producida en el seno del partido republicano, origen político del evento. Un partido en plena crisis, dividido entre sus dos mayores tendencias, fascismo y ultraliberalismo. Una probable ruptura formal que será dolorosa y violenta, y que marca una ruptura en el bipartidismo nacional tal cuál ha pasado en el resto del mundo. Una crisis que solo augura otra ruptura más, esta en el partido demócrata después, o durante, este mandato. Las tendencias que podríamos observar esta vez serían las neoliberales y socialdemócratas.

Lo que estamos viendo es el efecto de las luchas de las élites por el poder y el beneficio. En su lucha van a romper el bipartidismo americano. Lo que no sabemos es cómo lo aguantará su frágil sistema de reparto de votos. O bien eyectan a la fracción díscola perdiendo una parte importante del electorado, larvando y probablemente empeorando el conflicto, o modifican el sistema de elección, no descabellado pero arto difícil.
Por la dinámica de la acumulación, al tratarse de beneficios decreciente y volatilidad a niveles mundiales, lleva a las oligarquías a buscar nuevos nichos o a explotar el propio, no hay más alternativas. Guerra en sus múltiples formas y por supuesto represión, las únicas vías para intensivizar la obtención de beneficios perdida la opción de la inversión. Una vez perdido terreno frente a Rusia y China, sostener la guerra equivocada supondría una pérdida de territorios, mercados, a favor de la competencia, que podría perjudicar aún más a la realización del propio beneficio futuro. Por lo tanto, en tiempos convulsos, es mucho más seguro explotar los propios recursos ya controlados, explotar el terreno patrio y no ceder mercados.
Las guerras de poder en el seno del partido Republicano son las luchas de poder entre los tycoon y lobbies que detienen el poder real, los únicas capaces de conseguir créditos milmillonarios, pagar medios de comunicación, redes sociales, mover ejércitos, policías, jugar con abogados y jueces, financiar universidades o influir en los cargos del estado, instituciones y sus agencias. Nadie más tiene ese poder, ni siquiera las milicias, que no son más que instrumentos; por mucho ruido que hagan también necesitan financiación.
Por debajo de estos gigantes todos aquellos individuos de todo tipo de clase y condición que se sienten afectados negativamente y pretenden beneficiarse de una u otra forma de la victoria de su tendencia: bien sea trabajo, dinero, crédito, servicios… o derechos. Un país de solo víctimas que se dirige a una quiebra y a una ruptura simultáneas. Una competencia feroz, transversal, intergeneracional, que se reproduce fractalmente en todas las escalas y etapas del proceso de acumulación, de lo micro a lo macro, y que golpea a toda la sociedad como si esta fuera un campo de batalla. Esta es la fuente de polarización que bate actualmente el mundo.
Salud! PHkl/tctca
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¿Se Dividirán los Republicanos?
Como resultado de estos acontecimientos, los republicanos ya se han dividido de facto en dos bandos, la extrema derecha pro-Trump y lxs “centristas”, que finalmente se han visto obligadxs a romper con Trump, a pesar de haber sacado provecho de él durante los últimos cuatro años.
Uno de los logros más siniestros de Trump en el avance de la causa reaccionaria es que hoy, lxs republicanxs que como resultado de su influencia se han movido mucho más a la derecha, pueden ser aclamadxs como héroes de la democracia por una base bipartidista, simplemente por elegir no apoyarlo en un intento de golpe explícitamente antidemocrático. Mientras lxs demócratas y republicanxs que están retirando su apoyo a Trump están consolidando un nuevo centrismo político bipartidista, el punto medio de ese centrismo se habría considerado de extrema derecha hace apenas unos años. El adversario republicano de Obama en las elecciones de 2008, John McCain, es ahora odiado por las bases de Trump, pero es un héroe para muchxs demócratas.
En este sentido, el éxodo de Trump lejos del centro del Partido Republicano, no hace sino consolidar los avances de la extrema derecha en todos los ámbitos, quedando libres de cualquier asociación con su carácter polarizador. Si la extrema derecha está ahora representada por neonazis rabiosxs, que participan en una insurgencia armada abierta, pertrechados con parafernalia de “Camp Auschwitz”, será más fácil para lxs capitalistas que quieren deportar a millones de personas y desalojar a decenas de millones, presentarse como defensorxs eminentemente razonables de puntos de vista tradicionales. El caos de ayer en Washington ya ha permitido a partidos de extrema derecha en Europa posicionarse como defensores consternados de la democracia.
Es muy posible que algunxs partidarixs de Trump vean los acontecimientos del 6 de enero como una señal de alarma. Pero es poco probable que este cambio suponga una mejora. Algunxs de ellxs pueden decidir que, después de todo, realmente creen en la democracia y el estado de derecho; en este caso, cambiarán sus lealtades a personas como Lindsay Graham y, en el mejor de los casos, pedirán medidas severas contra lxs fascistas y lxs antifascistas. Otrxs, habiendo aprendido finalmente lo que es estar en el extremo receptor de la represión policial, concluirán que odian tanto la democracia como la policía, pero por razones exactamente opuestas a las de lxs anarquistas, y se unirán a grupos explícitamente fascistas.
Esta ruptura con otrxs republicanxs incomodará a lxs partidarixs de Trump, ya que los aleja de gran parte del poder y de la legitimidad que habían adquirido; pero es un paso necesario para aquellxs que han estado buscando establecer las bases del auténtico fascismo. Han establecido un polo fascista en la política estadounidense—con mártires y un discurso revanchista—que les servirá en los años venideros, proporcionando un mito que les permitirá reclutar más adeptxs y una justificación cada vez que necesiten usar la fuerza. Como argumentamos cuando Trump llegó al poder, si el estado no es capaz de resolver los problemas a los que se enfrenta hoy en día la gente corriente, posicionarse como enemigos del gobierno existente podría ser estratégico para ellxs, posibilitándoles reclutar personas blancas desesperadas y privadas de derechos, cuyo privilegio racial les llevó a creer que ellxs no debían ser lxs abandonadxs por el estado y lxs explotadxs por la economía.
Como hemos argumentado en alguna otra ocasión, en respuesta al levantamiento de George Floyd, Trump y sus partidarixs se retiraron del pacto social, declarando: “Si no retenemos nuestros privilegios, es una guerra civil”.
Un Punto de Apoyo en el Poder
Al mismo tiempo, como ya analizamos el mes pasado , aunque las milicias de extrema derecha se describen a sí mismas como rebeldes en contra del status quo, es un error entenderlas como opuestas al estado mismo. Por el contrario, paradójicamente, lxs participantes del movimiento en torno a Trump han tratado de identificarse a sí mismxs tanto como enemigxs del “deep state” como defensorxs del poder estatal. En consecuencia, cuentan con el apoyo del Estado incluso cuando pretenden impugnarlo.
Siete senadores y 121 republicanxs de la Cámara (más de la mitad de lxs republicanxs en la Cámara y más de una cuarta parte de la Cámara de Representantes en total)—apoyaron el recurso para impugnar las elecciones, después de la incursión de ayer—cuando ya había quedado claro que, al hacerlo, estaban proporcionando intencionadamente argumentos que legitimaban lo que fue un intento de golpe de estado extremadamente torpe o la fundación de un nuevo partido fascista. Al menos seis funcionarixs electxs, incluido un miembro de la Cámara de Delegados de Virginia Occidental, participaron en el asalto al Capitolio. Todo esto es evidencia suficiente de que el movimiento en torno a Trump no va a desaparecer a corto plazo, y será muy difícil para las autoridades aplicar el tipo de fuerza que se necesitaría para detener su impulso.
Siguiendo el ejemplo del guion de Trump, el representante Matt Gaetz y otrxs republicanxs han difundido la absurda mentira de que la actividad rebelde en el Capitolio fue de alguna manera el trabajo de participantes “antifa” actuando bajo bandera falsa. Por supuesto, hay suficiente evidencia que confirma que la incursión estuvo compuesta por partidarixs declaradxs de Trump. Al difundir audazmente mentiras descaradas, Gaetz y lxs de su calaña están construyendo una base que voluntariamente cree y difunde falsedades como una forma de demostrar su lealtad y escupir a los ojos de políticxs y periodistas anticuadxs que aún se toman en serio la credibilidad. Su objetivo es acelerar la llegada de un día en el que lo que la gente considere la verdad será solo un factor de sus afiliaciones políticas, y no al revés.
Desafortunadamente, Gaetz es solo uno de un número mayor de personas, en diferentes cargos dentro de todo el espectro político, que intentan encubrir la identidad política de lxs partidarixs de Trump que invadieron el Capitolio. Lxs expertxs Erin Burnett y Dana Bash se unieron a Fox News y Vanity Fair y a lxs políticxs Marco Rubio y Elaine Luria para describir a lxs partidarixs de Trump como “anarquistas”, apuntando con el arma al inevitable esfuerzo inminente de implicar a “ambos lados”, fascistas y antifascistas, como igualmente culpable de los problemas que afectan a los Estados Unidos.

 

Fuente –  https://tarcoteca.blogspot.com/2021/01/usas-coup-se-dividiran-los-republicanos.html 14.1.2021

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