USA Imports: La «Guerra al Terrorismo Doméstico» de Biden augura un nuevo Auge del Terrorismo

El pueblo americano permanece consternado y no se explica cómo siendo la nación más poderosa, rica y moderna del mundo pueden afrontar tal periodo de decadencia. El siguiente artículo de Derrick Broze es indicativo de este «sufrimiento» vital, tanto por lo que dice como por lo que no dice. Después del asalto al capitolio por las hordas fascistas de Trump el presiente Biden se dispone a desplegar en suelo patrio un arsenal legal e institucional dedicado a reprimir a los grupos disidentes clasificándolos indiscriminadamente como «radicales«. Ya sabemos lo que pasó con el «Patriot Act» 2001. La «Domestic Terrorism Prevention Act» y la «Confronting the Threat of Domestic Terror Act» ya están en la parrilla de salida.
Artículo muy convincente y que expone claramente el rumbo de colisión que lleva su sociedad en el camino ya iniciado hacia una dictadura de facto, la dictadura de los magnates. Lo que evidencia no son problemas estructurales, que los hay, sino una falta total de autoevaluación, autoexamen y en definitiva incapacidad de análisis y diagnóstico en el la opinión pública que evitan llegar a intervenciones eficaces sobre tales problemas. El stablishment es perfectamente conocedor de estos hechos, simplemente no quiere que sean reconocidos por el publico para evitar el que se resuelvan de otra forma distinta a la que ellos han dispuesto. Y ellos se preparan para combatir el terrorismo por la vía ejecutivaTodo es como debe de ser. El resultado es el que vemos; un cachalote varado que por más agua que se le achique, por más veces que se le arrastre al mar con grúas, a decidido morir. El artículo es pues más importante por lo que no dice o deja entrever.

 

El diálogo propiciado por las redes sociales está permitiendo la organización de ciertas actividades no previstas y que no benefician a los múltiples poderes establecido a pesar de ajustarse a priori a sus expectativas, dándole un nuevo sentido a la palabra «disidencia». ¿Cuándo un fascista a sido disidente? La connivencia con el fascismo se ha pasado de lo útil y roza lo disruptivo. La disidencia solo es permitida si es inofensiva. Disidente es todo el que les contraríe, de izquierdas o derechas, arriba o abajo. Los eventos del 6 enero 2021 y la censura del presidente reaccionario D. Trump lo demuestran. La explosión especulativa del mercado de valores vía cotización Gamestop el mismo mes lo vuelve a demostrar. Es hora de encauzarla.
Ese diálogo es generado por los poderes económicos, inversores, emprendedores, bancos, fondos, corporaciones, y gestionado por los diversos actores, políticos, ejército (Cambridge Analytica 2018), empresas, auxiliares, auditoras, creadores de contenido, supervisores, policía, jueces y un largo etcétera, para conseguir el clima social adecuado. Si 6 corporaciones acaparan el 90% de los medios de comunicación 3 corporaciones canalizan el discurso en internet, google, facebook y twittter. Si se idearon con fines comunicativos rápidamente se diseñaron para favorecer a estos poderes: controlar la disidencia, el discurso, alentar el ideario capitalista, colocar sus productos, eliminar competencia, fomentar actividades fascistas y mafiosas en sus múltiples formas, y todo a cargo del erario público (Apple, facebook, zunzuneo 2016). Estas redes no servirían a sus propósitos sin enjambres de bots saturando los canales o los algoritmos que otorgan preferencias a ciertas publicaciones. Acabarían hundiéndose o relegadas al ostracismo como tantos cientos en internet. Apoyadas por la censura judicial hasta la cárcel para cualquier tipo de expresión contraria; otra forma de usar el estado con fines lucrativos. Juegan con cartas marcadas, y todo con el fin de contenernos.
Otro hecho que el aparato está decidido a relegar al ostracismo, como si no existiera, es que de fondo existe un cambio de las condiciones materiales y coyunturas. Ni si quiera intuidas. Cuando estás perdida lo primer que debes hacer es examinar el terreno y fijar puntos de referencia, aunque sea un bosquejo. El mundo ha cambiado, su economía se ha destruido, pero no los intereses ni expectativas, por lo que no se han modificado las actividades ni las actitudes, lo que ha interferido con los logros. Nos vemos inmersos en una reconversión industrial robótica y una oleada de crisis no económicas las cuales no reciben respuesta satisfactoria. Se mantienen unas expectativas absurdas, pueriles, irracionales; dinero, lujos, consumo, como forma de mantener la ideología que permite una acumulación sin límites ni contestación. Una ideología basada en el individualismo, consumismo y la ley del más fuerte no puede más que generar desigualdades, carencias y abusos. Claro, el máximo abuso es el que proporciona máximo beneficio, y esto se consigue por medio de un ejército que trabaje para una pequeña élite. Lo muestran sus leyes y lo demuestra la concentración de capitales: los 50 individuos más ricos tienen tanto como la mitad de los ciudadanos. Los fascistas armados son su ejército de retaguardia.
La opinión pública, acaparadora y modeladora de las mentes en USA, parece no poder explicar en qué han fallado como sociedad, cómo puede ser que siendo ricos se sientan pobres, si lo han hecho todo bien!, ni en qué podrían cambiar. ¿Cómo lo van a hacer si todo está como debe de ser? Proponer un colectivismo, suficentismo e iguialitarismo, aunque sean vestigiales, meras compensaciones, harían caer su castillo de naipes, porque cuestionaría el sistema en sí. Tendrían que repensarlo, vaya lío. Prefieren mantener el modelo y ajustar los tornillos sueltos a martillazos. Que siga la fiesta. La disidencia alternativa hace décadas que señala estos problemas, el decurso que tomarían y sus posibles y variadas soluciones.
USA ya no exporta, se dedica a importar. Importaron el «Cambio de Régimen» ahora importan de sus colonias el «War on Domestic Terror». El camino emprendido indica que pretenden instaurar el modelo expedicionario de control colonial que aplica en otros estados vasallos. Desconozco el nombre de la táctica, en otros tiempos se le llamó Stay Behind, quinta columna, Ejército de Retaguardia. Consiste en reprimir al movimiento fascista mientras se le arma y se le pertrecha, proveyéndolo de logística, inteligencia y agentes. Mientras el estado organiza las células terroristas, las milicias fascistas se encargan de neutralizar la contestación popular, y provocar su legítima defensa, propiciando la represión indiscriminada y eliminando a la verdadera competencia. Todos radicales peligrosos. El estado les permite operar y una vez amortizados les desarticula.  A veces por atentados directos, otras por falsas banderas. Así se funcionó con Gladio 1960-1980s, la guerra al narco en los 1970-80s,  GAL 1980s, los talibanes 1980s, Al-Qaeda 1990s, yijaidistas 2000s, con el DAESH 2010s etc. Ejemplos hay prácticamente incontables, cada país tiene el suyo, o varios. No se puede decir que no tengan experiencia. Así parece que funcionará en Norteamérica. Esperemos equivocarnos.

¿Por cierto, quién puede distinguir en USA un atentado terrorista de alguno de los cientos de tiroteos que se producen al año? ¿Una nota en twitter?

El rumbo de colisión del trasantlántico USA contra el iceberg Tierra sigue su curso. Ya a despedazado el primer casco. La popa se eleva.

Salud! PHkl/tctca
__________________

Traducción tarcoteca – Americans Are Being Divided As The War on Domestic Terror Expands – thelastamericanvagabond.com 13.1.2021 por Derrick Broze vía theantimedia.com

La primera semana de 2021 comenzó con el caos en el Capitolio en Washington D.C. ¿Fue una protesta, un motín o una insurrección? ¿Hubo provocadores? y, de ser así, ¿fueron Antifas, la policía y / o los federales? Como de costumbre, todo el mundo en Internet cree saber la respuesta en diez minutos. Desafortunadamente, esto conduce propiamente a la difusión de teorías infundadas, muchas de ellas basadas únicamente en especulaciones y emociones. Pero mientras el público debate teorías y discuten entre ellos, el Complejo Industrial Militar nuevamente envalentonado anticipa con entusiasmo la llegada de la Administración Biden como una oportunidad para expandir su «Guerra contra el Terror Doméstico».

Inmediatamente después del “asalto al Capitolio”, los opinólogos de los medios, la comunidad de inteligencia y políticos comenzaron a echar espumarajos por la boca de entusiasmo por la oportunidad de impulsar la legislación sobre terrorismo doméstico. La representante de Michigan, Elissa Slotkin, también ex subsecretaria de Defensa y analista de la CIA, dijo que “la era post 11-S se ha acabado. La mayor amenaza para la seguridad nacional es en estos momentos nuestra división interna. La amenaza del terrorismo interno «. Slotkin continuó diciendo que insta a la administración de Biden a «comprender que la mayor amenaza ahora es interna».

Declaraciones de la CIA

«La era posterior al 11 de septiembre terminó. La mayor amenaza para la seguridad nacional en este momento es nuestra división interna. La amenaza del terrorismo interno. La polarización que amenaza nuestra democracia. Si no volvemos a conectar nuestras dos Américas, las amenazas no tendrán que venir del exterior.»
pic.twitter.com/ADgGcf7qEo
— Rep. Elissa Slotkin (@RepSlotkin) January 8, 2021

La escritora de TLAV, Whitney Webb, respondía al comentario de Slotkin recordando a la audiencia que, “ante el Congreso, Elissa trabajó para la CIA y el Pentágono y ayudó a desestabilizar el Medio Oriente durante los gobiernos de Bush y Obama. Lo que ella declara aquí es esencialmente el anuncio oficial de que Estados Unidos ha pasado de la “Guerra contra el terror [extranjero]” a la “Guerra contra el terror interno” ”.

Declaraciones del FBI

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) también publicó un boletín advirtiendo que los «extremistas nacionales» están planeando una protesta a nivel nacional para evitar que Joe Biden jure como presidente. Según ABC News, “El FBI también ha recibido información [solicitudes de amistad por RRSS para unirse] en los últimos días sobre un grupo [cientos de grupos] que pide “ asaltar ” los juzgados y edificios administrativos del gobierno estatal, local y federal en caso de que el presidente Donald Trump sea destituido de su cargo antes del día de la inauguración. El grupo también planea «asaltar» las oficinas gubernamentales en todos los estados el día en que el presidente electo Joe Biden sea investido, independientemente de si los estados certificaron los votos electorales para Biden o Trump» [sin mencionar el nombre del grupo, por lo tanto encubierto].

Dado que el boletín no se ha publicado oficialmente, el informe debe verse con escepticismo. Sin embargo, es solo uno de los muchos informes y artículos emergentes que avivan las llamas de la guerra civil y el caos interno. El hecho es que este no es un nuevo intento de demonizar al pueblo estadounidense. Este esfuerzo en curso es simplemente una continuación del esfuerzo por etiquetar a los estadounidenses como terroristas que ha estado sucediendo desde al menos mediados de la década de 1990 después del bombardeo de bandera falsa de Oklahoma City [por el fascista T. McVeigh]. Estos esfuerzos se ampliaron aún más después de los ataques del 11 de septiembre. De hecho, como la mayoría de los lectores saben, fue Joe Biden quien escribió [presentó en cámara] la legislación antiterrorista en los años 90 que se convirtió en la base del Patriot Act después del 11 de septiembre.

Lawfare desde ONGs pro DDHH

Si bien la «Guerra contra el terrorismo» WOT lanzada por la administración de George W. Bush se centró en enemigos imaginarios en Irak, Afganistán, Libia, Irán, Siria y otros lugares, también ha habido un empuje constante para concentrarse en el público estadounidense. En los primeros años de la administración Obama vimos el surgimiento del movimiento «Tea Party» [fascista], el movimiento libertario estadounidense [anarquistas, fuck Trump, fuck Biden] y los Liberales Progresistas [neoliberales] que se oponían a la maquinaria de guerra, al estado de vigilancia y a la militarización de la policía. Organizaciones como el Southern Poverty Law Center (SPLC) [think tank de DDHH basada en el lawfare del P. Demócrata con $450mill de presupuesto anual] hicieron todo lo posible para etiquetar a activistas de todo tipo de la misma forma como «extremistas» por su actividad y organización a pesar de estar protegidos constitucionalmente. En 2010, el SPLC llegó incluso a elaborar una «Hit List Patriota» de los llamados extremistas.

Espionaje desde el Departamento de Interior

La era post 11-S vio la creación de Centros de Fusión; instalaciones centralizadas donde se reúnen y analizan la información de inteligencia/espionaje de entidades del sector federal, estatal, local y privado. La Red Nacional de Centros de Fusión se creó después de los ataques del 11 de septiembre para proporcionar una comunicación más ágil entre las agencias federales y locales. Los Centros de Fusión han sido criticados como flagrantes y sistemáticas violaciones de las libertades civiles y un peligro para la separación de poderes entre los gobiernos federales y locales. Fueron expuestos por catalogar a manifestantes contra del oleoducto Dakota Access Pipeline y, lo que es más infame, en 2009 se reveló que el Centro de Análisis de Información de Missouri (MIAC) estaba clasificando a partidarios de candidatos de terceros partidos, partidarios de Ron Paul, activistas antiabortistas y “ teóricos de la conspiración” como extremistas domésticos potenciales.

La década de 2010 también vio la aprobación de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2012 [National Defense Authorization Act], que incluye disposiciones que permiten detener indefinidamente a estadounidenses que han sido clasificados como potenciales terroristas. Según estas disposiciones, los estadounidenses pierden la capacidad de acceso a un abogado y el derecho a un juicio rápido. Las medidas fueron aprobadas todos los años durante las administraciones de Obama y Trump.

La verdad es que en Estados Unidos se ha estado presionando durante mucho tiempo para que enfocarse en el terrorismo doméstico y el extremismo, e independientemente de lo que realmente sucedió en el Capitolio el 6 de enero, el evento se está utilizando como una forma de justificar el impulso para fortalecer la legislación nacional contra el terrorismo.

CSIS – Think tank demócrata

Otra organización que está ayudando a impulsar la narrativa del “aumento del terrorismo doméstico” es el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización con profundos vínculos con la comunidad de inteligencia y el Complejo Industrial Militar Occidental. En octubre, el CSIS publicó un estudio que afirmaba que dos tercios de los complots y ataques terroristas en los Estados Unidos en los primeros ocho meses de 2020 fueron llevados a cabo por supremacistas blancos y extremistas afines. Casualmente, el periodista John Vibes informó recientemente que «el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) figuraba como el «empleador más reciente» para tres seleccionados en el equipo de revisión de Departamento de Defensa de Biden: Kathleen Hicks, quien es una exfuncionaria de defensa bajo el presidente Barack Obama, así como Melissa Dalton y Andrew Hunter».

El proyecto de ley más probable para convertirse en nueva legislación nacional contra el terrorismo es la «Ley de prevención del terrorismo nacional«, aprobada originalmente por la Cámara en 2020, que crearía «oficinas nacionales dedicadas al terrorismo dentro del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Justicia y la Oficina Federal de Investigación para analizar y monitorear la actividad terrorista nacional y exigir al Gobierno Federal que tome medidas para prevenir el terrorismo nacional”.

Iniciativas legales en curso

El senador de Illinois-Dem Dick Durbin ya ha prometido volver a presentar el proyecto de ley en los próximos días. “Los demócratas del Senado, junto con la administración de Biden, trabajarán juntos para investigar, exponer y hacer que rindan cuentas las amenazas terroristas internar en nuestro país”, dijeron Durbin y el líder de la minoría del senador Chuck Schumer en una declaración conjunta. El proyecto de ley también cuenta con el apoyo de la Liga Antidifamación y la Conferencia de Liderazgo en Derechos Civiles y Humanos.

Otro proyecto de ley de terrorismo nacional que se ha considerado anteriormente es la «Ley de Confrontación de la Amenaza del Terrorismo Doméstico» [Confronting the Threat of Domestic Terror Act]. El proyecto de ley fue presentado por el representante Adam Schiff Dem-Cal, quien afirmó que «la legislación está redactada de forma precisa e incluye mecanismos para garantizar que no se use indebidamente». Sin embargo, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles ACLU advirtió que, “las personas de color y otras comunidades marginadas han sido durante mucho tiempo el blanco de las autoridades antiterroristas nacionales por medio de la vigilancia, investigaciones y enjuiciamientos injustos y discriminatorios. El uso hecho por las agencias de las fuerzas de la ley de estos poderes otorgados han socavado y violado la protección igualitaria, el proceso debido y los derechos de la Primera Enmienda «.

Este es un momento crucial para el experimento estadounidense. ¿Permitirá el pueblo estadounidense el dividirse hasta el punto de pedir que la legislación nacional contra el terrorismo se aplique a sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares? Con el público inundado de temores de guerra civil, elecciones robadas, desinformación desenfrenada y agotamiento general por las medidas COVID-19, parece ser un momento crítico que puede decidir si Estados Unidos está destinado a disfrutar de un renovado deseo de libertad, verdad y libertad de expresión o a recibir un impulso acelerado hacia la tiranía.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS