Uruguay: ¡Se escucha, arriba los que luchan!

 

Crecen agrupaciones contrarias al gobierno frentista

Resultado de votación por paro evidencia un quiebre en el Pit-Cnt

Tras la Mesa Representativa (MRN) del jueves el Pit-Cnt quedó dividido en dos mitades: una respalda la política económica del gobierno y reconoce avances. La otra considera que la gestión es «nefasta», «neoliberal» y de «corte fascista».

Los duros conflictos en contra del gobierno repercuten en la interna sindical.María Inés Hiriart.

Pablo Melgar El País uy

La MRN, compuesta por 52 delegados sindicales de distintas corrientes, debía resolver un paro para respaldar los sindicatos en conflicto. Necesitaba llegar a la mitad más uno de los presentes para aprobar cualquier medida.

El oficialismo, que hasta ahora venía ganando todas las votaciones, quería un paro parcial de cuatro horas pero tuvo que agregar dos horas a la medida para alcanzar las mayorías. Fueron dos dirigentes de la enseñanza los que rompieron el hielo. El primero fue Rúben Figueroa de Afutu que calificó a la política económica como «nefasta».

Otro tanto dijo el delegado de la Asociación de Trabajadores de Secundaria (ATES) Pablo De León, quien dijo que el gobierno «no cumple con las necesidades de los trabajadores».

El secretario general de COFE, José Lorenzo López, aseguró que se debe «profundizar la lucha, para profundizar los cambios» y que se está frente a un «paro político que deja en evidencia que el gobierno debe cambiar la orientación».

Del otro lado salió el dirigente del sindicato del Comercio (Fuecys), y miembro de Articulación, Ismael Fuentes.

«Hay compañeros que creen que cuanto peor se está es mejor para generar los cambios», señaló Fuentes.

En tanto el dirigente del Poder Judicial y también miembro de Articulación, Gustavo Signorelle, dijo que «algunos compañeros plantearon que el gobierno es neoliberal y de corte fascista; yo no estoy de acuerdo. Creo que el gobierno es de corte socialista y generó avances varios para los trabajadores. Comete errores en la ejecución pero eso no amerita un paro de 24 horas», dijo Signorelle.

Finalmente la MRN aprobó el paro parcial pero todos los delegados que no aprobaron la medida resolvieron parar durante 24 horas durante la segunda semana de septiembre.

En ese marco los sindicatos que integran la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), en conjunto con la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) anunciaron que resolvieron promover su paro de 24 horas el día en que el Pit-Cnt realice el suyo.

A ellos se sumarán los sindicatos vinculados al dirigente Richard Read y la totalidad de las empresas del Estado.

La Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) votó a favor del paro parcial pero anunció que hará un paro de 24 horas.

En tanto, el sindicato de la Pesca (Suntma) que había anunciado que votaría el paro de 24 horas a último momento resolvió cambiar de posición porque llegó a un acuerdo salarial con la patronal.

Ayer COFE celebró su aniversario con la presencia de dirigentes de todos los sectores sindicales. «Es muy triste que un gobierno que se dice progresista se vanaglorie de no haber perdido ningún conflicto. Como si fuera poco reprime y amenaza con echar gente», dijo López tras el discurso en respuesta a trascendidos de prensa que le adjudican a jerarcas el haber celebrado la desocupación del Vilardebó.

Enseñanza.

Las diferencias políticas entre los sindicatos nacionales de la enseñanza y sus filiales montevideanas, controlados por grupos radicales de distintas tendencias y algunos frentistas de las líneas combativas, explican la diferencia en la cantidad de paros en cada zona del país.

En los liceos de Montevideo hubo 22 días de paro, en el interior 7. En los últimos días de la huelga capitalina ingresó por lo menos el 80 % de los profesores, según fuentes del sindicato.

Con respecto a las escuelas de Primaria el contraste también es importante. La asamblea de Ademu resolvió un total de 15 días de paro en Montevideo, mientras que la FUM aprobó 4 para todo el país, la mayor parte de ellos en acuerdo con la CSEU o el Pit-Cnt.

Clínicas a la huelga

La Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC) anunció que desde el próximo martes 27 entrará en huelga por reclamos presupuestales. Un comunicado del sindicato definió como «antipopular» la «actitud con respecto al Hospital Universitario». «Intentan hundirlo», dice UTHC.

 

 

Nacional – ENTREVISTA

“No podemos aceptar la presión, está en juego el laburo de la gente”

El secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, Pablo Cabrera, explicó que desocuparon pero la huelga sigue en pie

+ – 23.08.2013, 19:03 hs – ACTUALIZADO 19:44 Texto: El Observador
  • © El Observador

     

    Pablo Cabrera
 

 

¿Qué beneficio sacan los trabajadores de lo que pasó?

Seguir trabajando en destercerizar servicios; mejorar la categoría y el salario de los cocineros; también trabajar el tema vacantes; y aún no tenemos los montos para el reclamo salarial. Vamos a discutirlo en una mesa de diálogo a partir del lunes.

Pero lo principal de la plataforma era lo salarial.

No.

En la plataforma que entregaron al Ministerio de Trabajo está en el segundo renglón, luego de que se cumpla con el convenio 2012.

Se ponen ítems. Siempre hay un renglón primero y uno segundo. No significa que los primeros sean prioritarios. Nosotros hablamos de condiciones de trabajo en tres partes: recursos humanos, infraestructura y salario.

¿Y tuvieron que ocupar y llegar a este nivel de tensión con el gobierno por condiciones de trabajo? Lo que el gobierno no podía cumplir era lo salarial…

Sí, pero por ejemplo, no visualizamos ingreso de personal, que es un punto clave.

¿Y ahora sí?

No, tenemos que sentarnos a negociar. No hay generación genuina de 500 vacantes. Será parte de la discusión cómo lo hacemos. Es tan importante como el salario.

La propuesta del gobierno incluye redistribuir 30 millones de pesos previstos para un fondo de suplencias.

Lo que discutimos fue algo muy preliminar vinculado al acercamiento primario que dio el Poder Ejecutivo. Se dijo que se iban a reorientar partidas que había que estudiar la misma interna y cómo desde adentro se manejaban los recursos que pudiera haber. No son solo 30 millones. Hay muchas más posibilidades, siempre y cuando se pueda discutir durante el proceso de negociación que todos pensamos que se puede dar a partir del lunes.

¿El gobierno les dio la señal de que habría más de 30 millones para repartir?

Bueno, siempre hemos tenido la posibilidad de investigar y mirar hacia dentro con los recursos que normalmente no se usan. Decir que hay solo 30 millones es flechar hacia un lugar que nosotros no sabemos porque el propio gobierno no sabe.

Lo planteado hasta ahora por el gobierno, ¿los satisface?

No. Pero ocupando logramos que nos ofrecieran un espacio. Obviamente, con la intimación que estaba planteada, la gente decidió desocupar.

Pero le dijeron que sí a la propuesta.

Le dijimos que sí a que no podemos aceptar la presión de los telegramas. Está en juego el laburo de la gente. No es que felizmente decidimos que nos vamos. Es que hay una presión.

En definitiva, se cede a la presión del gobierno…

¿Y qué te parece? Si te dicen que si no venís a laburar, te echan, es muy difícil.

O sea que el elemento de presión del gobierno fue más fuerte que la medida de ocupar.

Y sí. En ese sentido, sí.

Los dirigentes del PI-CNT se mostraron más cercanos al gobierno que a ustedes en la intervención, ¿cómo lo evalúan?

Ese tipo de evaluaciones se van a dar después. Hoy todavía no estamos en condiciones de valorar si hubo apoyo. El movimiento sindical estuvo, porque desde el primer día hubo sindicatos y organizaciones en la vuelta manifestándose solidariamente.

¿Pero a nivel de la cúpula?

Esa evaluación quedará para después. Hoy estoy intentando salir de una primera etapa del conflicto y tengo la cabeza acá.

¿Cómo siguen ahora?

Mañana tenemos un plenario en el que discutiremos todo esto y evaluaremos cómo seguimos.

¿Qué puede llegar a pasar? ¿Ocupaciones puede volver a haber?

No, ocupaciones no. Pero la huelga sigue en pie.

¿Por qué? La huelga es una medida fuerte…

Sí, pero no es una ocupación. Entonces es una medida que se puede llevar adelante. La esencialidad no debería caber porque en los paros se garantizan los servicios esenciales. En realidad también los garantizamos en las ocupaciones, pero la diferencia es que están las autoridades adentro.

 

 

Los gráficos de Gabriel Carbajales

 

Funcionarios abandonaron el hospital con insultos a quienes no se sumaron

Fin de ocupación al grito de «carneros»

Las intimaciones de ASSE con la posibilidad de sanciones y destituciones terminaron torciendo el brazo de los funcionarios que ayer se retiraron de los dos hospitales ocupados. En el Vilardebó la interna quedó demasiado tensa.

«¡Se escucha, arriba los que luchan!», gritaban los funcionarios al abandonar el hospital. Julio Barcelos.

Federico Castillo – El País uy

«Cuando empiecen a llegar los que no ocuparon, pregúntenles qué se siente ser un carnero», reclamó una funcionaria del Hospital Vilardebó a un grupo de periodistas. Los ocupantes ya habían resuelto la retirada después de 17 días al mando del centro de salud psiquiátrico y ahora todos los dardos apuntaban a sus compañeros que no habían adherido a la medida de ocupar.

Cuando el equipo de dirección del hospital ingresó finalmente a la institución y retomó el control, los funcionarios retiraron del frente del edificio un cartel que decía «Ocupado» y lo sustituyeron por otro con la leyenda «Bienvenidos carneros del Vilardebó».

«Vamos a ver si tienen los huevos para venir», comentaban algunos; otros repetían, extasiados como barrabravas, consignas futboleras del estilo «¡el que no salta es un carnero!».

A cada trabajador que iba llegando a retomar su puesto tras la ocupación, le hicieron sentir el rigor.

Los ocupantes armaron una especie de cortejo por el que debían pasar los retornantes. Y mientras transitaban por esa pasarela rumbo a la puerta, iban escuchando toda clase de gritos hostiles y aplausos irónicos. «Si esto no es un carnero, los carneros dónde están», les cantaban.

El secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), Pablo Cabrera, le quitó dramatismo a la situación.

«Son cosas que suceden siempre en el movimiento sindical. Cada uno, democráticamente, decide qué es lo que entiende correcto. Pero el colectivo cuando define y lucha, consigue cosas para el colectivo. Y hay gente que después accede a derechos sin haber hecho nada, y eso muchas veces duele y por eso la expresión de los compañeros», explicó.

En el Vilardebó trabajan alrededor de 600 funcionarios; 140 de ellos no adhirieron a la ocupación. Uno de los enfermeros del centro psiquiátrico reconoció a El País que el clima quedará tenso por unos cuantos días.

«Va a estar bravo, yo comparto la sala con uno de los que no vinieron a ocupar, y la verdad es que ahora no quiero ni hablarle», admitió. De todas formas, calculó que «en unos dos o tres meses los que hoy no se saludan y ni se miran ya van a estar tomando un mate juntos de nuevo».

Telegramas.

Unas horas antes de que la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) resolviera presionar a los funcionarios ocupantes con el envío de telegramas colacionados intimándolos a presentarse a trabajar bajo amenaza de sanciones y sumarios, el gremio se mantenía bien firme en su intención de seguir ocupando hasta las últimas consecuencias. Pero la presión de los cedulones fue determinante para que depusieran las medidas de fuerza.

«Intimar a los trabajadores de presentarse en sus lugares de trabajo incidió en la desocupación. Son momentos muy sensibles», reconoció Cabrera.

«No podemos permitir que la gente pierda su trabajo», agregó el dirigente sindical.

Sin embargo aclaró que durante la ocupación hubo «mucha responsabilidad» por parte de los trabajadores.

«Hemos trabajado en los servicios esenciales con o sin decreto».

Cuando finalmente abandonaron el Vilardebó, tras más de dos semanas de ocupación, y el centro de salud de Ciudad del Plata (San José), que estuvo bajo su control por cinco días, Cabrera avisó que el conflicto en la Salud Pública «aún no se termina».

Hoy habrá un plenario nacional de delegados del sindicato en el que se discutirá la propuesta del gobierno y se resolverá si se pone fin al conflicto. Los funcionarios tienen gatillada una huelga a partir del martes 27. Pero con las desocupaciones y una mesa de negociación ya instalada con el gobierno, la idea de mantener la lucha parece irse apagando.

El lunes, con el escenario ya definido, la dirigencia del gremio se reunirá en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) para empezar a negociar.

Cabrera se mantuvo hermético con respecto a la propuesta que recibieron de parte de las autoridades. Sí adelantó que reconocen avances, pero no precisó cifras.

«No podemos hablar de números. El gobierno habló de que nos va a dar más recursos, pero no de números puntuales. Lo vamos a discutir el lunes», insistió.

La plataforma de este conflicto, que se inició a principios de agosto, incluye un aumento salarial -pretenden un sueldo mínimo inicial de $ 26.000, el doble de lo que se paga hoy-, el ingreso de unos 2.000 nuevos funcionarios y el cumplimiento de un convenio firmado el año pasado con ASSE.

Cabrera ha declarado que acaso el mayor logro que deje este conflicto es la promesa de las autoridades de incorporar más personal.

 

 

Los gráficos de Gabriel Carbajales

 

¡LA PAGARÁN!

No es una amenaza. Es un pronóstico. La pagarán todos los oficialistas, el Frente Amplio y Mujica a quién no le importa nada de esto ya que su objetivo es el bronce y no el volver a ser Presidente. Es que no se puede burlarse de la gente eternamente, hablar en cada período preelectoral de los intereses del pueblo trabajador y después darles la espalda una vez obtenido el voto de estos trabajadores y los sillones, cargos, puestos, prebendas y beneficios varios por poco trabajo, menos resultados, con un muy buen sueldo (el mismo que perciben 17 maestros) y sin riesgo alguno más que algún desplante verbal de un colega opositor. No están obligados ni siquiera a cumplir con las obligaciones contraídas. Si ponemos el caso de cualquier funcionario o trabajador que al iniciarse en un empleo ha asumido compromisos, responsabilidades y aceptado las condiciones, los legisladores, ministros, Presidente y Vice y los políticos en general no están comprendidos por tales reglas elementales. Antes de obtener su puesto de trabajo se presentan a la ciudadanía que es la que con sus sufragios los «contrata» y le proponen o prometen una cierta cantidad de cosas. Reciben el voto y después lo conocido «si te he visto no me acuerdo». Tampoco rinden cuentas y menos aún explican los motivos de tal incumplimiento. Siempre responden con vaguedades, generalidades y la más de la veces mentiras. Es decir que el tal «contrato» se rompe, se viola, y esto se lo hace con total impunidad.

Por ejemplo la brutal violación de las promesas de «progreso» para los trabajadores, las promesas de una vida digna, qué -como todos saben- comienza con percibir una remuneración por el trabajo realizado que permita alimentación, vivienda, vestimenta, transporte, etc, para el trabajador y su familia. Sencillamente para el caso de los trabajadores del estado la violación de lo prometido y la ruptura del «contrato» es descarada y descarnada. Las razones aducidas, de supuesta alta política y aún más elevados conocimientos económicos, geopolíticos y demás confusionismo tirado encima del trabajador, sencillamente no va al grano y no explica la verdad. LA VERDAD ES QUE EL GOBIERNO QUE LLEGA A SER TAL POR LOS VOTOS DE LOS TRABAJADORES A LOS QUE SE LES HA PROMETIDO PROGRESISMO, POR DETRÁS DEL TELÓN ELECTORAL SE HA COMPROMETIDO A LLEVAR ADELANTE UNA POLÍTICA NEOLIBERAL ACORDE A LAS EXIGENCIAS DEL FMI. No se le explica a la gente que quién decide sobre sueldos, salarios, aumentos y demás no es ni el consejo de ministros, ni el Presidente ni tampoco el ridículo e inoperante «equipo económico» «en las sombras» que ha utilizado el Presidente en su pelea interna por intereses de aparato. La verdad que deberían de decirla y ponerla en los cartelones y banderas antes de las elecciones es que quién decide sobre la economía nacional es el FMI ante el cual el gobierno autoproclamado progresista sumisamente acepta y aplica sus recetas. Han aturdido a la gente con griterío supuestamente «popular» de un Presidente que sabe muy bien qué es el FMI quién decide el sueldo de los maestros y trabajadores estatales. Pasa por la moledora de comisiones y falsos debates pero la verdad es esa: EL FMI DECIDE. Es decir que han mentido antes y ahora.

Cumplen con el macabro plan imperial (de un imperio en quiebra económica en su propia madriguera, los EEUU, hecho que se oculta inundando el mundo con papeles verdes sin valor real y que les sirven para manejar las economías lacayas aún cuando todos saben que todo es falso) plan que para su aplicación requiere el control total, la tan mentada «globalización» que no es más que el sometimiento de las economías nacionales a los intereses de la mafia que controla al imperio. No dicen la verdad y en cambio se valen de los supuestos dichos «campechanos» de un Presidente que se presta a la farsa. Medio que promete, «hasta donde dé la frazada», medio que se hace el solidario «sabemos que no alcanza», adobándolo con divisionismo «si les damos lo que piden otros más necesitados se quedarán con menos» o sencillamente responde con amenazas cuando esto no es suficiente. Han entregado la soberanía nacional y deberían de decirlo abiertamente. Al no hacerlo reconocen el carácter mentiroso de sus planteos. Deberían haber dicho: lo tenemos prohibido, los verdaderos amos no aceptan que les demos más, aún cuando hasta el propio Mujica ha reconocido que los ingresos de los trabajadores no son suficientes. No lo han hecho y en cambio prestros han acudido a las medidas represivas, alegando -tal cual es el estilo imperial-, que están «amenazados». Deberían de reconocer la verdad en el próximo carnaval electoral que ya está en marcha y decir que los trabajadores NUNCA van a tener sueldos y salarios de acuerdo al costo de la vida y que cubran la canasta familiar.

No lo han dicho, no lo dicen ahora y menos lo harán cuando los sillones estén en juego. Carnaval macabro de mentiras y promesas incumplidas, de uso de la buena voluntad de los trabajadores para con sus votos el «progresismo» recoja las migajas de poder a las que pueden acceder. Es dable preguntarse por qué razón no se habla claro. Por qué motivo mienten desde discursos con la voz engolada o la agitación demagógica. Si estuvieran convencidos de qué es mejor para el trabajador le podrían decir que ni se piensen en tener salarios dignos, que los amos del sistema a los que se han plegado ellos exige bajos salarios, inestabilidad en el empleo, socavamiento deliberado y planificado de la educación, la salud pública y demás prestaciones sociales. Qué bajo el cuento del «ahorrar» contrabandea la privatización de las prestaciones públicas. El estado no somos todos, la patria tampoco, deberían de decir y defender en las tribunas antes de las elecciones lo que después harán desde el gobierno. Son concientes de que la política és y será antipopular, remendada con limosnas tal cual lo hacen en la ciudadela imperial.

Los capitalistas de todo el mundo saben que no pueden acorralar a millones cortándoles toda posibilidad de sobrevivir. Saben que ello será preanuncio de levantamientos sociales. Remiendan, tal cual lo hace el imperio y en toda Europa, con limitados recursos mínimos para que no haya una hambruna generalizada que genere explosiones. Van dosificando la masacre social pero, eso sí, de manera implacable. En donde hay «resquicios» le tiran unos mendrugos a los trabajadores, una vez que han sido aceptados por el FMI, al tiempo que le garantizan el saqueo más brutal que se haya visto en beneficio de las multinacionales depredadoras. La gente, el votante, el trabajador se creen las promesas de Mujica por ejemplo, agitado como «uno de los nuestros» para más tarde darse cuenta que todo ha sido mentira. Que el contrato social asumido por el Estado se viola y violará implacablemente en desmedro de los intereses del pueblo trabajador. Qué cuando reacciona enfrenta insultos, amenazas, sanciones y represión.

Pero…el pueblo trabajador tiene conciencia tanto de sus necesidades como de sus derechos y aún sin comprender todo el palabrerío del juego de la mosqueta cupular, comprende, con el sueldo en la mano, que no le alcanza. Recurre entonces al instrumento agitado, promovido, sostenido y alabado por la propaganda electoral «progresista» o sea: los sindicatos, organismos naturales de los trabajadores para su autodefensa. Y en consecuencia recurre a paros, huelgas, ocupaciones y manifestaciones, formas de lucha qué están grabadas a fuego en la memoria colectiva ya desde los inicios del movimiento sindical, pasando por la resistencia a la dictadura y demás gobiernos de la derecha. El trabajador no ha obtenido un solo derecho sin lucha. Ni siquiera el más elemental: el derecho de sindicalizarse. Cada paso, cada conquista, ha implicado lucha, sufrimientos, derrotas, muertos y mártires, apaleos y cárcel, militarizaciones y cuarteleo, torturas y desaparecidos. El trabajador no ha recibido nada gratis, ningún mesías le ha dado nada.

Tampoco lo han hecho estos modernos mesías montados en la tradición de lucha sindical y popular. Al contrario. Los trabajadores han respirado confiados en «los nuestros», en «el Pepe tal cuál és» y han bajado la guardia, por un período. Y cuando «nuestro» gobierno se asentó y negoció aceptando las condiciones impuestas por el imperio y dió comienzo a la aplicación de esas recetas que -lo repetimos- pasan por una salvaje e implacable expropiación al pueblo trabajador, ahí comienza a reaccionar y percibir, que una vez más como lo dijo Artigas «solo podemos confiar en nosotros mismos».

Sucedió que en la repartija de los huesos del festín del supuesto «poder» se ha tejido desde la cúpula un tupido entramado burocrático que actúa de garante del cumplimiento de las promesas al FMI, a las patronales y a los inversores (es decir los piratas saqueadores) y que como tumor maligno se ha ido comiendo lo poco que quedaba de estructura democrática y de base en el FA, continuando por los partidos y espacios que lo componen que han degustado las «mieles del poder» como bien ha definido Fidel ante los corruptos con cargos gubernamentales, para terminar asentándose en muchos aparatos sindicales con lo cual se cierra el círculo. Mujica es acérrimo enemigo de los sindicatos de los que desconfía ya que son instrumentos que no puede controlar con tres dizque dichos populacheros, ya que los sindicatos expresan INTERESES DE CLASE que están opuestos y seguirán opuestos a los intereses qué Mujica busca reconfortar tratando de colocarse de árbitro de la lucha de clase, del choque de los intereses de clase en presencia, y cuando no alcanza se coloca de fiscal y represor también. La derecha saluda desde sus medios «la mano dura» del gobierno y lo dicen con todas las letras. Y pensar que Mujica tiene el atrevimiento de acusadar a los trabajadores de hacerle «el juego a la derecha».

No se ha visto ninguna esencialidad, empleo de soldadesca, de cuerpos represivos de elíte que emplean munición letal, contra ningún capitalista, patrón, «inversor» y menos claro contra intereses de la multinacionales. Los palos y la represión, los insultos y el destrato, las mentiras y las promesas incumplidas, esas son para los trabajadores. La «astucia» de Mujica en las conspiraciones internistas entre aparatos y aparatitos, burócratas y carreristas, no han sido suficientes: ha tenido que mostrar el verdadero rostro de lo que significa el progresismo servil al imperio. Más aún sus cálculos de control por arriba han caído estrepitosamente ya que en la actualidad viene creciendo una corriente muy significativa y representativa en el seno de los sindicatos que va acorralando al oficialismo sindical que dormía la siesta adormecidos por las mieles del poder.

«Es una papa hacerle huelgas al gobierno progresista» dijo hace un tiempo atrás un irrespetuoso y provocador Mujica que nunca en su vida, perteneció a un sindicato, ni estuvo en Asamblea o huelga alguna. La miró de afuera. Y se la creyó porque es muy de creerse a él mismo. Hoy en día cuando el oficialismo apenas va ganando reuniones sindicales de alto nivel, Mujica tiene que recurrir al arsenal represivo similar al del pachequismo para amedrentar asambleas. Todos se preguntan si éste enemigo acérrimo de los sindicatos logrará sus propósitos. Tal como el Ave Fénix, las organizaciones de los trabajadores, qué una y otra vez han resurgido de entre sus aparentes cenizas, ya le están dando un respuesta a esta interrogante. Mujica ha logrado enfrentarse con colectivos de primera importancia en lo sindical, con gremios con gran inserción social, con sindicatos de larga tradición de lucha e historial. Es un imposible que logre triunfar.

Los sindicatos han surgido, crecido, sobrevivido, se han reorganizado, una y otra vez, los sindicatos se renuevan ellos mismos en el transcurso de la lucha porque son los colectivos de los trabajadores su base real y viva. La historia de los sindicatos esta pautada por retrocesos, avances, derrotas y triunfos, pero sus banderas siempre están en alto, porque las bases siempre dicen la verdad, no ocultan intenciones ni le mienten a la gente, a diferencia de la politiquería servil al imperio y a las patronales de la qué ha dado muestras el progresismo. La pagarán deciamos, si por cierto, de dos maneras: la una por la concientización qué el gobierno Mujica ha generado entre los trabajadores que se han ido fortaleciendo bajo el ya bien conocido «los hechos nos unen», y por el otro con lo que será el voto castigo, que aunque no vayan a ser cientos de miles, alcanzará para hacerle saber a la burocracia y demás politiqueros y arribistas que son repudiados, que nadie les cree la agitación del fantasma de la derecha cuando son ellos los que están llevando adelante los planes neoliberales de la derecha qué -dicho sea de paso-, por lo mismo se ha quedado momentaneamente sin asunto. La pagarán por la falta de respeto a los que trabajan, a los que mueven y sostienen el país. Y la pagarán porque a través de  todos estos conflictos la gente viene esclareciéndose. Y es solo el comienzo.

Colectivo del Blog Noticias Uruguayas

 

 

Read impulsa nuevo espacio sindical de “rebeldía ante la injusticia”

19 ago AFUSEC

EL DIRIGENTE AFIRMÓ QUE LA OPOSICIÓN ESTÁ DÉBIL Y NO ENTUSIASMA A LA POBLACIÓN

red

El dirigente del gremio de la Bebida Richard Read, afirmó que en el movimiento sindical existe un vacío que no es cubierto por ninguna corriente. Acotó que hay un 60% de dirigentes no sectorizados sin experiencia, para lo cual hay que trabajar en su formación. Reconoció que su gremio, junto a otros, impulsa la creación de un nuevo espacio sindical en cuyas reuniones participaron representantes de todas las corrientes e independientes.

En entrevista con LA REPÚBLICA, el emblemático dirigente de la bebida, Richard Read reivindica su independencia para tanto aplaudir como chiflar las acciones del gobierno cuando corresponda. Acotó que en el caso del conflicto del año pasado, cuando se firmó un convenio salarial, no quedó dolido por su enfrentamiento con el gobierno, porque lo adjudica a cuestiones políticas y a visiones distintas de un mismo tema. Enfatizó que el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, es su amigo. Afirmó que en el Poder Ejecutivo no hay “tipo más honesto y capaz que él, podrá haber iguales; mejores, no”.

Descartó su intención de ocupar cargos parlamentarios, más allá de participar en alguna lista por el FA. “Soy más ejecutivo”, precisó, y advirtió que no puede ser legislador porque no es idóneo para dicha función.

Mencionó que si bien puede haber muchas corrientes en el PIT-CNT, sostiene que siempre habrá una central única, “porque esto está en el ADN de los uruguayos”. Propone cambiar el formato de los Consejos de Salarios para 2015, pasando de los grupos por rama a uno por cadena productiva.

La siguiente es parte de la entrevista realizada al dirigente de la FOEB (Bebida):

Hace poco usted dijo: “Debemos salir de los grupos y armar nuevos por cadena productiva”. ¿A qué se refiere con esto?

El formato de Consejo de Salarios cumplió un rol en la instalación de los mismos en 2005. Fue muy fructífero para organizar y discutir. Si uno ve la realidad, después de ocho años de Consejos de Salarios vemos que de 1985 a 1990 había 23 grupos, hoy tenemos 270 grupos. Hay una atomización muy importante. Después se encuentra que aquellos sindicatos que están más organizados y que tienen una correlación de fuerzas más importante, han logrado salarios importantísimos. Por eso debemos pasar, en vez de la clasificación por ramas y subramas, habría que hacerlo por cadena productiva. Pongo el ejemplo de los lácteos. La diferencia que pudiera existir entre la industria láctea y el peón de tambo. Discuten el salario por separado, pero entiendo que todas las partes deberían negociar juntas.

El PIT-CNT salió a cuestionar fuertemente el documento de las cámaras empresariales, pero estas sostienen que fue elaborado a partir del aporte de técnicos.

No esperaba encontrarme con esta grata sorpresa de tener un documento firmado por las cinco gremiales más grandes del país, tan descarnado, tan prolijo, tan conceptual, donde lograron en 41 páginas escribir todo lo que piensan ellas con una definición de clase que yo valoro muchísimo. Es el programa que sustituye a los programas blanquicolorados. Si habrá una oposición débil en este país, que no logra entusiasmar ni convencer a la población, que los dueños de la pelota tienen que salir a marcar la cancha, diciendo “señores, el país tiene que ir por este programa”. Yo lo valoro muchísimo, parece de una valentía muy importante. Era hora que hicieran un documento netamente ideológico y político. Escuché al presidente de la Asociación Rural sostener que el documento fue elaborado por técnicos apolíticos. Es un chiste y una falta de respeto. No existe el apolítico.

¿Ni en el sindicalismo?

No, ni en la Iglesia. Si alguien cree que (el papa) Francisco es apolítico se lo comen en dos panes. Es un documento que hay que leerlo y es de cabecera. Cuando escucho algún trasnochado de que la lucha de clases ya terminó y que eso es cosa de la historia, entonces le digo que lea las 41 páginas de estos señores. Se trata de ordenar los pensamientos de derecha liberal y las tropas políticas que están desordenadas.

¿Últimamente se viene hablando por parte de algunos sindicatos de formar una corriente dentro del PIT-CNT?

El PIT-CNT, desde su fundación en 1966, es una organización de sindicatos y federaciones. Con mucha sabiduría, quienes redactaron el estatuto establecen que se deben respetar las distintas corrientes de opinión. No creo que haya dos corrientes ni tres. Creo que hay decenas; algunas de ellas, organizadas. Soy de los que me considero un libre pensante. El pensamiento es dinámico, por lo tanto hay que adaptar el quehacer a la realidad del entorno en el que uno se mueve. En el gremio de la Bebida, después del conflicto de fin de año, duro y atípico, nos vimos rodeados de compañeros, que se identificaron con ese grado de concepción sindical. Sin ser indiferentes con las cosas que ocurrieron de 2005 para acá ni prescindentes, fuimos independientes cuando nos tocaron los intereses nuestros, legítimamente ganados.

Soy de los que vengo diciendo hace 6 años. Recuerdo una reunión que hubo en el Club UBUR, en el Parque Rivera, donde manifesté que las corrientes sindicales deberían de trabajar abajo, en los sindicatos, dando contención, ayudando a la formación e intercambiar experiencias. Lo que he percibido con mucha más claridad y más certeza de que hay un vacío en el movimiento sindical que no lo cubren las corrientes sindicales hoy. Que es ese 60% de militantes sindicales no sectorizados, que tienen responsabilidad y son representativos en sus sindicatos; que no tienen experiencia y que muchas veces desembocan en un conflicto sin saber por qué. Hay un vacío de debate y de discusión. Pero ese vacío está en todos los estamentos de la sociedad; está en los partidos políticos, en los comités de base llevados a la mínima expresión. El propio Parlamento discute poco de política.

¿Qué fue lo que cambió? ¿La sociedad?

Cambió la sociedad. Hay un desgaste y una desvalorización de la política; creo que la década de los noventa fue una década que a la política le pegó muy duro, porque desde que la política está para resolverle la vida a los ciudadanos, se la empeoramos. La gente quedó muy descreída de los políticos. Ese espacio hay que cubrirlo. La pretensión, no de Richard Read, sino del gremio de la Bebida por unanimidad, junto con la Carne y el sindicato molinero, y un montón de compañeros independientes, estamos creando ámbitos donde podemos discutir y conversar.

La unidad está en el ADN del trabajador

¿Qué significa abrir este espacio sindical?

Abrir más democracia, transparencia, participación. Hay dos grandes preguntas que deberíamos hacernos: ¿cuál es el rol de los sindicatos en un gobierno de izquierda? y ¿cómo le ha ido a los sindicatos en estos 10 años en América Latina con gobiernos progresistas?

Le ha ido bien en la parte económica; mejoraron los sueldos y las condiciones de trabajo. Pero la pregunta no es cómo le ha ido a los sindicatos.

Se atomizaron, dejaron de tener incidencia, se mimetizaron con el gobierno en una parte, y se quebraron en otra.

Debatir sobre esas dos preguntas nos servirá para posicionarnos en Uruguay, donde hay una central única y donde jamás podrá haber dos, ya que está en el ADN del trabajador uruguayo, la unidad. Ese espacio que se está creando es transversal, y en las dos instancias participaron compañeros de todas las corrientes de opinión. Yo no los voy a buscar casa por casa. Vienen solos. A una reunión en el sindicato de las tabacaleras asistieron 81 dirigentes sindicales. Este espacio no tiene nombre, pero tiene la pretensión de combatir el “hacé la tuya” y el individualismo. Es un espacio de rebeldía ante la injusticia, a la que hay que ponerle cabeza política. Debemos rodear a los conflictos; el sindicato es el escudo de los más débiles.

NOTA B

CONSECUENCIAS DEL NEOLIBERALISMO

En los 90 se quebró el entramado social

¿El PIT-CNT habla de las consecuencias de la década de los noventa, como que la mayoría de los problemas viene de allí?

La década de los noventa fue la que cobijó toda esta situación. Fue el quiebre emocional de la sociedad. Hubo una ruptura del entramado social. Es la década en la que se produjeron más divorcios; la inmigración económica, la angustia de la pérdida de trabajo. Te echaban y te decían: hágase una empresa unipersonal y usted será dueño de su propio trabajo. Es una falacia y una mentira. La gente quedó sola y aislada. La década de los noventa quitó el plural por lo singular; quitó el colectivo por lo individual.

Es una generación que creció viendo al padre o al abuelo sin trabajo y durmiendo hasta las 11 de la mañana.

Usted se refirió en varias oportunidades a que se crió con un padre que prácticamente no veía porque pasaba trabajando, en referencia a la falta de hábitos. Sin embargo, ¿esa falta de los padres en el hogar no pudo motivar también los problemas familiares?

Es mi vida. Mi viejo hacía 37 o 38 jornales por mes. Vivíamos en un garaje. No teníamos ni baño ni cocina. Claro que no es bueno (trabajar tantas horas). Lo puse como ejemplo de hábitos de trabajo y de responsabilidad. Aquel que se va a las cuatro y media de la mañana por $ 10 mil, sale igual, porque tiene que traer la comida para los pibes. Antes la sociedad te contenía. Soy del tiempo en que las puertas de los vecinos estaban abiertas para dar una mano. Cualquier guacho de la calle comía en cualquier casa de vecino. Era otra sociedad, te contenía.

¿Asistencialismo o contrapartida?

Contrapartida. Pero para mí no es una dicotomía, porque no le podés pedir dicotomía a una persona que está tirada en el suelo, que no se puede parar por el hambre que tiene y que tiene una desnutrición crónica. En ese caso se tiene que hacer asistencialismo, porque la persona llega con un nivel de intelectualidad reducido, una pérdida de valores, hábitos y educación. Para recuperarla hay que incluir.

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