Uruguay. Encierren a ese ladrón de gallinas

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«¡Hasta dónde vamos a llegar en desprestigiar nuestra propia actividad por mezquindades políticas!» . Raúl F. Sendic

 

 

No es bullying, es circo. Y siempre habrá más circo cuanto menos pan.

No es de extrañar que expertos, politólogos, periodistas especializados etc hablen de desgaste de imagen y autofagia, surfeando por sobre el fenómeno sin bucear en él.

El mordisqueo de Raúl Fernando es una conducta predatoria, pero una pequeñez dentro del latrocinio político generalizado, despilfarro irresponsable, desidia administrativa, privilegios, nepotismo y complicidad mutua que vino con la pérdida de valores.

Que sea el vicepresidente al que agarran con una gallina bajo el brazo es escandaloso, no por ello vamos a distraernos de que se llevan mil gallineros completos con zorro y todo.

Sendic gastó con la tarjeta corporativa unos 60 mil dólares en 9 años, 500 y pico mensuales.

Al mismo tiempo media docena de gerentes inútiles de la regasificadora suman por mes millón y medio de dólares, y la caja miliar se lleva más de un millón por día.

Hay mucho más, y además institucionalizado.

El foco sobre el ladrón de gallinas es la distracción, siempre es así con el ladrón de gallinas. Pero indica muchas cosas. El personaje en sí es lo de menos.

Alguien con muy poca seguridad en lo que hace, mil vacilaciones, cero auto-confianza. No sabemos si es resultado de una infancia difícil con padre ausente, vaya «hijo pródigo». Encima ahora para «ayudarlo» lo tratan de chiquilín: No le peguen más en el piso a este pobre desgraciado, tengan un poco de lástima.

La «autofagia de la clase política» sería según los politólogos una costumbre morbosa que se ha instalado, de agarrarse a las cuchilladas unos a otros.

Óscar Botinelli la compara con el suicidio en grupo de ballenas que vienen a morir a la costa por más que se lo quiera impedir, y dice que es un fenómeno inexplicable.

Algo parecido harían entonces nuestros políticos, suicidio colectivo. Pero las ballenas, de una forma u otra van a morir, y hasta podemos decir que «tienen derecho» a decidir como.

Las «clases políticas» también mueren. Las instituciones, formas de gobierno, tipos y estilos de política, no son cosas eternas sino fenómenos históricos, tienen su ciclo y sus fases de decadencia.

La partidocracia tradicional uruguaya -a la que llaman «democracia representativa» entró en su fase de decadencia. El problema es por qué.

De autofagia habla también el médico Vázquez que suele usar términos que demuestren cuánto sabe, pero su inconsciente le juega malas pasadas.

Autofagia: Nutrición que determinados organismos vivos realizan a expensas de sus órganos menos útiles como medio de supervivencia ante un ayuno prolongado.

La escasez de alimento recién empieza, o también podemos decir que se viene la tormenta y hay menos chalecos salvavidas que pasajeros a bordo. Esto sería un sacrificio de los prescindibles para que sobrevivan los que se consideran a sí mismos imprescindibles, la lástima es que igual vayan a morir todos.

El «cuidado de la salud de la democracia» hubiese sido prevenir antes de curar, pero…

Partidocracia:

Democracia aparente en la que en realidad los electores son rehenes de los elegidos y los procedimientos y candidatos se definen desde arriba por las burocracias partidarias, en competencia y connivencia a la vez entre sí.

No gobierna el pueblo, gobiernan las burocracias partidarias competitivas que ofrecen productos políticos a un público cliente, y acuerdan entre sí las reglas del mercado. La primea regla es que el pueblo no gobierna. ¡Mirá si en esas se nos viene el populismo!! Hablamos de partidocracia porque la incidencia de las burocracias partidarias es determinante y la del ciudadano es mínima, pero además el discurso oficial la desmerece.

Aparecen frases curiosas. «Es malo que el pueblo no confíe en sus dirigentes». «Mucha democracia directa perjudica a la democracia representativa».

No habiendo evitado la enfermedad hay que recurrir a paliativos. Dice el Dr. ‘Vázquez: «Hay que tener cuidado, es muy malo para cualquier sistema democrático que exista una autofagia dentro de los partidos … se está dañando severamente una forma de convivencia …no se puede salir al medio del campo y levantar en la pata al primero que pase y colgarlo del alambrado».

Sin duda todos le van a dar la razón, y ninguno le hará caso. ¡Mezquindad política es poner en primer lugar el prestigio de los representantes políticos! ¡Mezquindad es este «guardemos las formas que si no avivamos giles».

Sendic es objeto de ensañamiento y forma parte del gobierno del Frente Amplio. Le tocó de cartón ligador, ¿por qué? Porque es un blanco fácil (no se sabe defender) y porque está (o estaba) en un lugar codiciado dentro de las opciones de recambio.

Allí no le iban a perdonar una, ni los opositores que quieren desplazar al FA ni los frentistas que quieren desplazarlo a él. Recordemos que a Daniel Martínez que ahora sí está en la pista, la vez pasada le quebraron las patas en las gateras.

¿Pero por qué el FA no logra generar un recambio, renovarse, y sigue atado en cambio a ese elenco moribundo de momias?

¿Por qué les es menos importante defender a su gente que competir entre ellos? Esos sí serían temas, los por qué, para un analista político, pero la decadencia de la teoría política hoy y aquí es parte de la decadencia de las instancias de la políticas.

De esa incapacidad de renovación generacional podemos ver algunas causas. Renovarse ahora, en la fase del declive del ciclo, es más difícil que en su fase de ascenso. Dejaron pasar el momento adecuado, la oportunidad lógica hubiese sido en la pasada campaña electoral.

Ahora hablar de eso es fácil, hacerlo difícil, pero van a tener que hacerlo de cualquier manera. Pero ¿por qué no lo hicieron cuando debieron? En parte por pusilánimes. Por miedo a perder las elecciones decidieron no arriesgarse y jugar a lo seguro, los viejos conocidos»

Pero hay un problema más de fondo, arrastran su propia herencia maldita. La estructura vertical, caudillista, cerradamente burocrática, viene de su fase ascendente y de su llegada al gobierno. En ese momento recurrir a lo más atrasado de la mentalidad social dominante, el culto a los líderes, el carisma, fue la forma que encontraron de compensar lo que decidieron abandonar, la política de principios, programas e ideas.

Decidieron abandonarla porque para gobernar «para todo el país» con eso no se podía, y estaban ante la oportunidad de llegar al gobierno aprovechando una crisis política coyuntural, en vez de dar una batalla de fondo por un cambio radical.

Pero planteada dentro de esa estrategia, la fase de ascenso encontró sus límites estructurales, y ese tiempo brillante pasó. La centralización política «monárquica» del primer momento era producto, entre otras cosas, de la canilla única en manos del jefe distribuidor, eso era lo propio dsel tiempo de llegada al gobierno.

Pero las cosas han cambiado, porque ya no hay canilla única sino diversidad de fuentes de recursos. Además, a los viejos se les termina el tiempo. Pero por encima de todo, como fueron incapaces de generar un recambio en su momento y ahora hay que hacerlo igual, la disputa interna es inevitable y más aguda.

Esa incapacidad no es un problema de las personas circunstanciales, tiene raíces sociales profundas. La decadencia del ciclo frenteamplista forma parte de la decadencia del ciclo socialdemócrata en el continente, eso ya es demasiado evidente como para ser negado. Si no estuviese el FA en el gobierno la cosa no cambiaría mucho, la decadencia de la partidocracia uruguaya sería más o menos lo mismo.

Al fin de cuentas, cuando los socialdemócratas tropiezan con los límites de la gestión del capitalismo es porque ellos llegaron allí para estirar un poco mas esos límites. El deterioro de la convivencia política está dentro del deterioro de la convivencia social a partir de factores de infraestructura.

Los pibes chorros y los chorros de traje se multiplican juntos.

La relativa debilidad de las estructuras de dependencia ha sido una «invariable» de la historia uruguaya. Pero lo que ha variado últimamente es que la posibilidad de obtener ventajas de esa condición ya no es la misma. También es algo demasiado evidente.

Aumentan las extranjeras directas pero igual cae el empleo. El país tiene grado inversor pero no consigue financiar las obras de infraestructura- Mejoran los índices macroeconómicos, pero eso cada vez significa menos.

Lentamente, las contradicciones sociales se van tensando. Cada día un poco más, cada día.

El papel de la burocracia política multi-partidaria, -que existe para amortiguar esas contradicciones sociales, y el ala socialdemócrata con mayor razón- va siendo cada vez menos relevante.

​Sendic es un índice macro-económico. Se compró un colchón.

Autor:   fernando moyano para el semanario Alternativas.

13/07/2017

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