Urge juzgar los crímenes del Mossad en Gaza.

por Ximena GAUTIER GREVE.

Paris, 20/01/09.- El&nbsp lider trotskista del Partido Comunista Revolucionario, "le petit postier" Olivier Besancenot, ha sido puesto en tela de juicio por algunos sectores de la opinión francesa pro-ocupante, por haber comparado los crímenes de la franja de Gaza con los horrores del Holocausto, conocido también con el nombre hebreo de Shoa’h.
Radio Judaica dio hoy la palabra a una persona que estimaba que era indecente comparar los homicidios e infanticidios de las masacres de Gaza con los sufrimientos del pueblo judío europeo en las manos nazis

Tal vez. Pero lo que a mí me parece moralmente indecente es la intención de defender lo sucedido en Gaza, so pretexto de defender la existencia del Estado de Israel. Luego de aplastar la franja, se ha puesto en marcha el formidable aparato mediático controlado por los intereses favorables a la política de expansión israelita, y aquí solo oímos hablar de la culpabilidad del Hamas.

La cadena estatal nos ofrece "La lista de Schindler" por la milésima vez, los canales históricos sacan a relucir la vida de los niños judíos bajo la ocupación alemana. Se trata de movilizar la emoción pro israelita agitando la consabida culpabilidad europea con relación a las exacciones de los nazis y la Colaboración.

Pero, en realidad, muchas voces se alzan para denunciar la masacre y todas las argucias mediáticas no consiguen hacer callar a la opinión.

La existencia de Israel es un hecho ya consumado y para atestiguarlo solo basta analizar el retroceso de los habitantes oriundos de la Palestina en la ocupación de las tierras que ocupaban en 1946, fecha de la partición hecha por Naciones Unidas, bastante aberrante por cierto y que dividía la ocupación de los palestinos en dos sectores separados entre los cuales aparece introducida como una cuña la territorialidad israelita destinada a europeos refugiados implantados en esos años.

Como sea, la Historia de la región muestra que los nuevos "hebreos" operaron de modo autocrático, acogiendo las resoluciones ONU que les arreglaban y burlándose abiertamente del resto, contando con la simpatía de enormes sectores de la opinión estadounidense y europea, tenaceados por la culpabilidad, y que trataban de exorcizar los demonios del odio nazi.

&nbsp ¡Qué bello fue ese período en que la utopía de un mundo mejor, de amor y felicidad abrió el camino a los pioneros de Israel! Nuevo país de religión judía mayoritaria, que construía vergeles en el Desierto, que inventaba la irrigación gota a gota para, por fin, tener jardines en las calles de Jerusalén. País de kibbutzim y de creadores, en donde la inteligencia judía recibía el importante apoyo planetario de la finanza judía. Recuerdo las mujeres enviando sus joyas desde Chile y Argentina y toda colecta justificaba la existencia del nuevo estado.

"¡Escucha Israel!" resonaba en los corazones de judíos y laicos y las danzas y melodías yiddish recobraban vida en la esperanza. Hacerse un hueco sobre este mundo pareció vital a los fundadores del Estado de Israel. Y lo era.
Pero lo que no lo era, fue la estrategia utilizada, cuya culminación vemos en marcha en estos tristísimos momentos, que avergüenza los ideales del pueblo judío y despierta por doquier el encono y el antisemitismo consecuente. La Cisjordania ha sido transformada en confeti (challa), el muro del apartheid, levantado y Gaza es un campo de concentración ¡al cual no entra ni la comida gracias a un bloqueo criminal!

Desgraciadamente, el concierto internacional de buenas voluntades que auspiciaban el nacimiento de Israel, pareció desinteresarse completamente del destino del pueblo oriundo de pastores, que llevaba una existencia rural en esas tierras y desiertos, sin molestar a nadie y sobretodo sin causar daño a nadie. La defensa de sus hogares, de donde fueron expulsados y la inconsecuencia de los gobernantes ingleses y estadounidenses constituyeron dos tesis irreconciliables y enemigas cuyas posiciones intransigentes y armadas han llegado al desprecio de la vida humana y eso, contrario al Decálogo de Moisés, era algo que los judíos no debieron aceptar. Sin embargo, pienso que la religión no es el conflicto y que los seguidores de la vía criminal de las armas no son ni judíos, ni musulmanes.

Es importante no perder vista la apropiación que los estrategas de la invasión en Palestina han hecho del ideal judío. Por sus enormes crímenes, el nombre de Israel -del que se han apropiado- y la estrella que David y Salomón nos legaron, son vilipendiados y se consumen incendiados bajo todas las latitudes. Se hace necesario disociar un estado israelita, originado en la esperanza de un mundo mejor y del amor entre los seres humanos, de la potencia agresora, autora de los crímenes que presenciamos y cuya condena proclamamos.
Una habitante israelita ha dicho en estos días: "Afortunadamente mis padres, que sobrevivieron al Holocausto, ya han muerto y no han visto esto". Declaración que la enaltece, pues no es aislada e innumerables son las organizaciones de sensibilidad judía que están actuando en el sentido de acusar al gobierno israelita de crímenes de guerra. Naomí Klein, autora de "No Logo" ha publicado listas de productos exportados por el estado de Israel, llamando a la opinión mundial a boicotearlos. Surgen iniciativas, el escudo de anti-semitismo que enarbolan de inmediato las facciones criminales, no puede ser utilizado.

La desposesión de la tierra palestina de sus habitantes es un proceso invasivo que no conoce término. Todos los medios han sido utilizados para expulsarlos. Hay cuatro millones en el exilio, sin derecho al retorno. Otros pretendieron resistir a la expoliación de sus bienes, pero es evidente que la estrategia que siguieron sus líderes y la que continúan a mantener, es perfectamente errática. Prueba de ello es la desaparición progresiva de los palestinos en la ocupación de las tierras de Palestina. El Líbano, Siria, Jordania han acogido por millones.

La actividad militar criminal desplegada en la banda de Gaza por el cuarto ejército más poderoso del planeta, ejercida sobre una superficie de poco más de 300 Km. cuadrados, con la más alta densidad de habitantes de todo el Cercano Oriente, población indefensa predominantemente compuesta de civiles desarmados, mujeres, niños y refugiados de las ONU, debería haber cesado el domingo 18 de Enero a las 01 horas de la madrugada, hora de Paris, según la declaración de alto al fuego unilateral decretada por el país ocupante. Sin embargo, nuevos bombardeos no masivos, hecho excepcional, enfocados sobre el punto de despegue de dos rockets del Hamas, asolaron el mismo Domingo 21, después del comienzo de la tregua, la franja "aún palestina" de Gaza. Solo se registró un muerto: esto muestra que el Mossad es capaz de realizar ataques perfectamente delimitados, y esta nueva evidencia revela la voluntad de exterminio perseguida anteriormente por los ocupantes. Bien contento de su réplica, Elmud Olmert, primer ministro de la potencia agresora, declaró que cada lanzamiento del Hamas recibirá una respuesta tan contundente que asombrará a los sobrevivientes armados. Lo cual abre la más horrible expectativa.

Los tiros del Hamas son de una ineficacia bélica absoluta y más parecen un saludo a la bandera: el saludo de un puñado de sobrevivientes diezmados que más aspiran a morir que a continuar protagonizando la pesadilla sangrienta en que los ha encerrado su poderoso ocupante.
Esto coincide perfectamente con la estrategia suicida de martirologio, que parece ser la única respuesta que han encontrado los líderes integristas de este pueblo desesperado y presa de un hostigamiento permanente que incluye el hambre, el terror y la falta absoluta de toda alternativa a una existencia humanamente posible.

Ahora que algunas imágenes y reporteros han logrado franjear el bloqueo de la prensa, presenciamos una realidad frente a la cual es imposible sostener la mirada. Si querían aterrorizarnos, lo han conseguido. El sentimiento de horror acompañado por 1) la indignación de constatar que una vez más, sobre este planeta, han sido perpetrados etnocidios, y 2) la incomprensión de ver que sus autores son los que, por esa misma razón, deberían haber sido los mejor armados éticamente.
El horror que inspira la matanza de la banda de Gaza es debido al daño inconmensurable causado a la Humanidad entera. No ha habido aquí un enfrentamiento sino encarnizamiento.
No hay una acción beligerante que pueda ser reivindicada en el campo del honor militar. Ningún motivo puede justificar las operaciones masivas, ni el uso de bombas de fósforo blanco y de DIME (armas químicas prohibidas), ni la política de exterminio resultante del bombardeo deliberado de escolares y párvulos.

Los instigadores y responsables deben ser erradicados de la escena política mundial. Y el pueblo judío no debe considerarlos como protectores de sus intereses, sino como culpables del odio que recaerá sobre ellos si no se hace nada para destruir la amalgama. Israel, no es ni el Mossad ni el gobierno criminal, que lo utiliza. Pero en el escándalo de Gaza, ambos se han cubierto con la espantosa sangre de los inocentes.

Las cínicas alegaciones arguyendo los bombardeos de escuelas y hospitales porque allí se escondieron combatientes del Hamas, indica claramente que sabían con precisión lo que hacían. Mas los despojos no mostraron combatientes, sino cuerpitos de párvulos y niños.
Y si combatientes hubiesen habido, ¿qué potencia tiene una kalachnikov frente a un bombardero? ¿Cómo es posible asesinar inocentes a sabiendas? ¿Se trataba de competir en la cobardía? Aquí no se puede hablar de guerra ni de batalla, ni siquiera de enfrentamiento, sino del abuso de un poderío militar acordado al estado israelita, con el fin de defender su precaria existencia inicial, utilizado para acosar un pueblo de pastores otrora obligado a acogerlo en sus tierras.

Las responsabilidades deben ser determinadas a nivel internacional, pero también nacional. Las cortes de Israel deben acusar, culpar y condenar a los dirigentes que han utilizado al pueblo judío para escudar sus ambiciones y actos criminales. La Knesset debe repudiar lo ocurrido. Los doctores de la Ley y rabinos deben proclamar el límite absoluto que impida toda justificación de las exacciones.
Olmert rechina a abandonar las posiciones conquistadas y el retiro de los invasores es lento, pese a que anuncia que se va. Hamas acepta la tregua, aunque mantiene la exigencia natural de recuperar las tierras.
Buen plato espera al negro Obama, quién ha llegado a Washington en un tren estilo Disneylandia y ha jurado sobre la Biblia de Lincoln, apropiándose de la negritud de los descendientes de esclavos africanos… Esperemos que recordando sus años musulmanes trate de dar una solución respetable para los castigados palestinos.
Hoy, el porvenir de la Humanidad está comprometido.

Desde Paris,
Ximena Gautier Greve.

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