Universidad de Deusto y matanzas de toros

El&nbsp 31 de julio la Iglesia Católica conmemora desde 1622, a uno de sus santos, más influyentes San Ignatius de Loyola, con motivo de su fallecimiento dicho día de l556 en Roma donde está enterrado en la Chiesa del Gesú, siendo el fundador de la Compañía de Jesús, o jesuitas. Festividad en dos de los territorios de nuestro país y o­nomástico que tiene diversas traducciones en Euskal Herria: Inazio, Iñaki e Iñigo. Personaje de origen vasco, nació en el castillo de Loiola cerca de Azpeitia en 1491 como Iñigo López de Loyola fue sacerdote y misionero pero antes a temprana edad se convirtió al españolismo siendo un ejemplar servidor de la causa militar castellana colaborando en la colonización del Reino de Nabarra y pérdida de su hegemonía.

En las calles Azpeitia con motivo de las fiestas patronales se ven algunos carteles anunciando el inicio de una trágica trinidad taurina en forma de matanza de toros los días 31, 1 y 2 de agosto. Resulta denigrante que demasiados pueblos de nuestro país no quieran olvidar para siempre esta violenta forma de entender la celebración más significativa de una población. Lo más sorprendente de estos panfletos que ensalzan e invitan a acudir a la tortura y descuartizamiento público de toros, además de anunciar anticipadamente los nombres de los matones, el lugar y la hora del crimen en forma bilingüe, es que indique: En Honor de San Ignacio de Loyola con fines benéficos organizado por la Comisión Taurina S.L. Loiolako Inazio Deunaren ohorez. Zezenketa Batzordea S.L. quienes son al parecer los autores promotores de la anual masacre.

Maldita, indecente y corrupta la beneficencia que se consigue con estos crímenes ¿También se admitiría dinero procedente de traficantes de armas o de drogas o, de proxenetas? Afortunadamente en la villa del Urola, gobernada mediante rapiña política al partido legítimamente elegido ANV por el PNV, predominan otras expresiones espontáneas de sensatez que advierten Tortura ez da Kultura. Quien no conoce la idiosincrasia festiva de Azpeitia, al margen de las tradiciones etnográficas se pregunta qué clase de gente es todavía capaz de acudir a estas juegas sanguinarias.

Para la gran matanza de Bilbao el cartel de este año esta presidido por la imagen de la Universidad de Deusto. En concreto por el conocido como edificio del Centenario, en alusión a su primera implantación e inaugurado en 1987. Dicha institución docente está dirigida desde su creación por la Compañía de Jesús. La connivencia del santo jesuita y su poderosa orden religiosa que adecuadamente se denomina Compañía en el amplio sentido de la palabra, en estas actividades atentatorias a la dignidad humana es al menos muy curiosa.

Ante esta insólita atrocidad anunciadora colaboradora surgen numerosas dudas. ¿Ha cedido la Universidad los derechos de imagen a cambio de cuánto dinero? ¿Es quizá, una contraprestación canjeable por abonos y pases para el equipo rector y sus allegados? ¿Tal vez es el primer paso para proclamar doctor Honoris Causa algún matador y ganar populismo? ¿Se tratará de algún convenio para los alumnos que asistan a las masacres puedan obtener créditos estudiantiles? ¿Será qué ante la anunciada próxima creación de una Facultad de Gastronomía en la Mondragón Unibertsitatea, el citado centro católico pretenda crear una cátedra, postgrado o master en torería o exterminio animal. ¿Si alguna asociación como TAT Torturaren Aurkako Taldea, ATEA, Asociación para un Trato Ético con los animales, o AHT Gelditu utilizasen dicha imagen para sus reivindicaciones rotundamente muchísimo más nobles, que actitud adoptaría esta Universidad?

Esto es sencillamente enaltecimiento del terrorismo de género de otros seres vivos y todos los que lo comparten evidencian su condición de cómplices. Los locales que colocan, quizá irreflexivamente carteles son asimismo responsable y es preciso hacérselo saber a sus propietarios ya que muchos de ellos se niegan a colocar otros manifiestos civilizados de todo tipo. Incluso es recomendable sino imprescindible reaccionar boicoteando dichos establecimientos.

La mayoría de los encubridores de estas matanzas hipócritamente rechazan el uso de la fuerza o la contundencia, en su más elemental expresión, puede ser una simple barricada, como medio de reivindicación de los legítimos derechos y ante graves atropellos a nuestra dignidad como pueblo pero sin embargo aplauden exaltados y entusiasmados en su delirio contemplativo ante estas ejecuciones públicas.

Esta situación denigra a la cultura vasca en general y en particular a la Universidad de Deusto por su patrocinio del salvajismo, un caso único probablemente en el mundo y le desacredita para cualquier convenio o relación con otras entidades universitarías. Evidentemente contribuye a ensuciar el nombre de Bilbao ya conocido, además de por el Guggenheim, por estas matanzas municipales.

Por cierto los integrantes de la Banda Municipal de Música de Bilbao, es decir los que sonorizan los esta novena criminal, son nueve días de crímenes continuos, ¿tienen libertad de elección para asistir o forma parte obligatoria del contrato? ¿Reciben algún extra económico por la dificultad de la interpretación, ante la situación especial de acompasar la sucesión de secuencias de violencia con sus diferentes especialidades de tortura, a caballo, a pie con aguijones y que culminarán el repertorio de barbarie con los chorreteos de sangre por la espada los tres criminales, con diversos pasajes musicales para finalizar la festivalera fechoría ante la satisfacción del sádico populacho repartido por las gradas tenga un regocijo total en la matanza musical: pasodoble por muerte sextuplicada. ¿Por qué no tienen otras obligaciones o aficiones más benéficas y van a dar un concierto por ejemplo a los reclusos de la Prisión de Basauri?

Desde que se acabó la última dictadura en 1975, ahora padecemos otra más disfrazada, en nuestra tierra la perpetuación de esta glorificación de la muerte tiene dos grandes responsables. Uno, el ex lehendakari Ardanza de lamentable recuerdo como la autoridad que pudo en su desdichado período de gobierno haber prohibido definitivamente esta barbarie. No sólo se inhibió, también ante el GAL, sino que es uno de los más apasionados animadores de estos descerebrados disfrazados de colores.

El otro, es el actual alcalde de Bilbao Iñaki Azkuna (PNV) que después de 10 años admitiendo la progresiva españolización de la Villa, como presidente de la Junta Administrativa de la Plaza de Bilbao tenía la suficiente capacidad de abolir la matanza y trasformar el ruedo de la muerte en un recinto para otros usos civilizados. Asimismo contribuye a agraviar la cultura vasca, permitiendo que a estos individuos con modales prepotentes poseídos por una chulería e instintos mortíferos no sólo se les dedique un aurresku, antes del crimen, sino que incluso les entrega en una makila, prostituyendo el sentido honorífico de la misma. Si su partido el PNV desea mantener la credibilidad de vasco debe acabar fulminantemente con estas frivolidades ofensivas a la historia y la cultura vasca. Eusko Ikaskuntza, Euskal Museoa, Ortzadar Euskal Folklore Taldea, Nabarralde, Landazuri y otras entidades similares y personalidades deben posicionarse ya sobre esta frecuente degeneración de conceder elementos de nuestra identidad como pueblo al cualquier desalmado. Lo mismo que a la estirpe de vividores de la Casa Real española cada vez que pisotean nuestra tierra.

Es preciso recordar y admirar que en Catalunya, una vez más en progresiva actitud cultural y sintonía europea, la platafoma ¡Prou! (Basta), Iniciativa Legislativa Popular per l´abolició de la tauromaquia ha entregado el pasado día 9 de julio en el Parlament 180169 firmas recogidas en 120 días para su definitiva abolición, siendo 69 los municipios catalanes que se han posicionado entre ellos Barcelona, 81 en todo el Estado y el único ayuntamiento vasco que ha tenido la elegancia ética y la decencias política de pronunciarse en este sentido ha sido Sopelana. Una vergüenza para el resto y para Eudel por no coordinar a los municipios en estas progresistas iniciativas.

Constituye una vergüenza nacional que la actividad más propagada de las fiestas de todas las capitales vascas sea esta muestra de ignorancia sensitiva de crueldad ecológico ambiental de salvajismo contemporáneo. Es preciso acabar fulminantemente con esta ignorancia sensitiva y tragedia desgraciadamente muy arraigada que cada verano desacredita a Euskal Herria ante el mundo. Con el gobierno golpista que ha tomado el poder PPSOE será todo lo contrario pues su única misión es aniquilar la idiosincrasia de Euskal Herria: identidad, lengua y cultura. Las demás personas y naciones progresistas no pueden entender que clase de independencia exigimos si celebramos su misma asesina “fiesta nacional y somos tan primitivos y tauricídas como ellos, los que nos colonizan. Cuanto menos españoles “seamos”, que no somos, o parezcamos, más europeos seremos

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