Unidad de Acción Abertzale

Pasado el 25 de Octubre, es hora de hacer reflexión. Sin entrar a valorar las acciones conjuntas o unilaterales llevadas a cabo por cada grupo político vasco, debemos valorar cómo y por qué hemos llegado a esta situación.
Por una parte, desde esta dividida izquierda abertzale no cabe más que hacer autocrítica. Los miembros de la izquierda abertzale civil no hemos sabido presionar lo suficiente y animar a los demás partidos a hacer uso del “pase foral”.
No hemos sabido ni podido unir a las fuerzas defensoras de la democracia a llevar a delante la consulta. Desde el primer momento en el que la pseudos-justicia española dijo que el pueblo vasco no tenía derecho a votar su futuro, no supimos hacer frente a los sectores menos valientes delos partidos mayoritarios. Cuando estos dijeron que había que esperar a tiempos más propicios, debimos recordarles que los avances democráticos nunca se han conseguido esperando, sino actuando.
Cada día queda más claro que para que se den avances en torno a la consecución de objetivos democráticos hace falta de una izquierda abertzale civil y plural fuerte, con apoyos sociales. Como ya ocurrió en Nafarroa, tuvimos que convertirnos en la primera fuerza abertzale para poder crear un movimiento conjunto que ha llegado a aterrorizar a populares y socialistas en Madrid.
El PNV, dirigido por los famosos “michelines” se ha demostrado incapaz de crear una alternativa unitaria favorable a la democracia frente al unionismo español, e incluso se muestran favorables a pactar con ellos en busca de réditos partidistas a corto plazo, olvidándose de las necesidades sociales de Euskal Herria.
Poco cabe esperar también de los que se han convertido en sus comparsas políticas. Dirigiendo su nave allá donde sople el viento, han perdido toda referencia y deambulan sin norte, desorientando incluso a sus timoneles Ziarreta y Madrazo, que incapaces de hacer propuestas productivas, se limitan a intentar apropiarse de las propuestas ajenas. En cualquier caso, suficiente tienen con apaciguar los continuos motines que sufren en sus filas.
Quizás los que mejor definido tengan su rumbo sean los de la izquierda abertzale militar. En línea recta al fondo del mar. Torpedeados por el unionismo español siguen culpabilizando de sus males a los únicos que se han solidarizado con ellos y trabajan para revertir su situación. Criminalizan a los que trabajamos (incluso más que ellos mismos)&nbsp para superar su ilegalización; mientras ellos se escudan en la ilegalización para huir de sus responsabilidades políticas.
Cuando la mayoría abertzale se unió para llevar a delante un proceso de referéndum, estos se negaron a aceptar este proceso al no poder capitalizarlo. Cuando todos los partidos hablamos de referéndum, ellos hablan del TAV. Cuando todos hablábamos del TAV ellos hablaban de referéndum. Y así les va.
Pero si algo ha demostrado esta unión abertzale coyuntural, es que no son necesarios para la consecución de la independencia. Es más, han demostrado ser un freno. Un obstáculo más a añadir a los que ya nos ponen los raptores de las libertades democráticas desde Madrid.
La acumulación de fuerzas independentistas va a ser necesaria en estos momentos. Los “michelines” del partido mayoritario, en su afán por encantar a España, han desencantado a sus votantes, y la izquierda abertzale civil y plural es la única que ha demostrado tener la claridad de ideas y frescura suficiente como para hacer frente al involucionismo democrático dirigido por Patxi Lopez.
Este viene a Euskadi como el salvador de España. Ha prometido completar el Estatuto de Autonomía si gobierna. Lo que nos dice al más puro estilo mafioso, es que o le votamos o seguiremos sin las herramientas que necesitamos para crecer social, económica y políticamente. ¿Prefiere que nuestra economía se hunda sino sale elegido? Si no es así, ¿Por qué no lo ha reclamado hasta ahora en todos estos años a su jefe en Madrid?
Lo más seguro, y prometa lo que prometa, es que Lopez terminará haciendo lo que le ordenen desde Madrid, salga o no salga elegido Lehendakari. Seguramente, con él de Lehendakari, el bienestar de los vascos dependerá de los intereses electoralistas de su partido en otros territorios. Y en estos momentos de crisis, la sociedad vasca no puede permitir que su futuro dependa de lo que en cada momento interese en Madrid.
Necesitamos la unidad de acción abertzale. Necesitamos un futuro de bienestar para nuestros hijos. Necesitamos de todas las herramientas posibles para hacer frente a la crisis. Necesitamos libertad total de elección democrática. Necesitamos crear un sistema político no viciado, creado desde cero. Por todo ello necesitamos la independencia de Euskal Herria.
Y para conseguirla, cada vez queda más claro que es necesaria una&nbsp izquierda abertzale civil y plural potente, que desde su posición de fuerza repita lo que ya ha hecho en Nafarroa; que una a todos los partidos defensores de los derechos democráticos y conseguir de una vez por todas la libertad.
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