Una subvención de 600 millones para el negocio de la televisión

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En lugar de blindar a la televisión pública contra la voracidad de los negocios, el gobierno de Zapatero continúa improvisando apaños sobre un servicio (la comunicación) tan importante para la calidad de la democracia como la sanidad y la educación. HAY QUE EXIGIR QUE TVE ORGANICE UN DEBATE EN HORARIO DE MÁXIMA AUDIENCIA CON LOS PARTIDOS, LOS SINDICATOS, LOS EMPRESARIOS DE LAS TELEVISIONES COMERCIALES Y LAS ORGANIZACIONES SOCIALES SOBRE EL FUTURO DE RTVE. ¿Para qué quiero la televisión pública, si la privada es igual y gratis? Es una pregunta muy frecuente pero también muy fácil de contestar. La comercial (privada) ni es igual que la pública ni es gratis.

Muchos piensan, al conectar la tele, que reciben como un regalo lo que llega por la pequeña pantalla. Les resulta muy agradable esa sensación de consumir un entretenimiento que parece que no pagamos. Están equivocados. ¡La televisión comercial es el único producto de gran consumo que no sólo se paga sino que se sigue pagando aunque no se utilice!

LA EXPLICACIÓN:

> La televisión comercial es un negocio que consigue sus beneficios a través de la publicidad.

> Cada producto que se anuncia nos cuesta un poco más porque las empresas le añaden a su precio unos centimos para pagar la publicidad. Es un impuesto (indirecto) que no financia servicios públicos o sociales. La publicidad es el impuesto comercial que convierte en negocio la televisión privada. En realidad, el objetivo de la televisión comercial no es ofrecer una buena programación a la audiencia sino conseguir la audiencia que necesita la publicidad.

> Entre todos pagamos toda la publicidad en todos los canales. Aunque no veamos Tele 5 o Antena 3, contribuimos sin querer a su negocio al pagar esos centimos de más (en cada producto que se anuncia) con los que se contrata la publicidad que les da sus beneficios a las cadenas de televisión.

> La televisión pública se paga hasta ahora en un 50% con dinero procedente de los Presupuestos Generales del Estado (lo que se recauda con los impuestos) y la otra mitad con los ingresos por publicidad.

> La gran diferencia entre la pública y la comercial es que la primera tiene como objetivo la rentabilidad social (en beneficio de los ciudadanos) y la segunda el negocio de las empresas (que depende de la cantidad de consumidores que se sometan a la publicidad). La televisión pública debe ser la de los ciudadanos (en beneficio de la calidad de la democracia) y la comercial es la de los consumidores (un negocio al que sólo le preocupa su propio beneficio).

> La otra diferencia (¡muy importante!) que a veces se olvida es que la televisión comercial puede actuar con absoluta impunidad porque no hay controles democráticos ni sobre su propiedad ni sobre su gestión ni sobre sus contenidos. España es el único país, entre los más importantes de la Unión Europea, que no tiene un Consejo Audiovisual para vigilar que los canales comerciales de televisión cumplan tanto la legislación española como la comunitaria. Para la televisión pública sí hay controles democráticos: supervisión parlamentaria en general, vigilancia política y administrativa sobre la gestión económica, participación de los ciudadanos en la valoración de la calidad de sus contenidos, autocontrol profesional en el pluralismo de la información y derecho de acceso para las iniciativas sociales. Al ciudadano le resultaría más fácil notar la diferencia si todo lo que acabo de mencionar se cumpliera de verdad. Pero no es lo mismo la comercial que la pública aunque la pública no sea por completo lo que debería ser. Ni son lo mismo ni la comercial es gratis. Y no olvidemos que es la pública (estatal) la que tiene la mayor audiencia. Su responsabilidad es sobre todo la información y sus telediarios son los más apreciados. Podrían (deberían) ser mucho mejores. Pero, como en la sanidad y en la educación, lo que hay que hacer es mejorar el servicio público y no convertirlo en un negocio. Sin publicidad, TVE puede ser mucho mejor y mucho más atractiva. ¿No es más agradable una programación sin anuncios? Con una condición imprescindible: que eliminar la publicidad no signifique reducir a la mitad el presupuesto de nuestra radiotelevisión pública estatal que ya es la que menos cuesta y la que más produce con la menor plantilla entre las cinco grandes europeas: Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y España. Y no nos engañemos, la eliminación de la publicidad en TVE provocará una nueva reducción de la plantilla. AHORA,EL GOBIERNO DE ZAPATERO HA ANUNCIADO UN NUEVO SISTEMA DE FINANCIACIÓN PARA RTVE QUE ES EN REALIDAD UN APAÑO PARA CONCEDERLES A LAS TELEVISIONES COMERCIALES UNA SUBVENCIÓN DE 600 MILLONES DE EUROS.

Lo que propone el gobierno es lo siguiente:

> 1.200 millones de euros como presupuesto anual para RTVE.

> 550 millones de los Presupuestos Generales del Estado.

> 280 millones de un impuesto del 0,9% sobre los ingresos de los operadores de telecomunicaciones.

> 250 millones del impuesto por el uso del espacio radioeléctrico.

> 120 millones de un nuevo impuesto del 3% sobre los ingresos de las televisiones comerciales.

> 550+280+250+120 = 1.200 millones.

El gobierno de Zapatero se inventa un apaño para no defender la necesidad de invertir más recursos públicos (¡invertir no es lo mismo que gastar!) en un servicio esencial de rentabilidad social si se eliminan los anuncios en TVE y se canalizan hacia las televisiones comerciales los 600 millones que recauda en publicidad la televisión pública estatal.

El discurso de Zapatero es que se ayuda a las televisiones comerciales con más publicidad (la crisis ha reducido el gasto en anuncios) pero sin aumentar el porcentaje de impuestos que se dedica a RTVE. NO ES CIERTO. Los 650 millones son impuestos sobre la utilización del espacio radioeléctrico y sobre los ingresos de las televisiones comerciales y de los operadores de telecomunicaciones. Los 1.200 millones para RTVE son una financiación procedente de los impuestos. Los 600 millones que recaudaba TVE por la publicidad se los regalan a las televisiones comerciales. LAS COSAS COMO SON. Y puede ser bueno para RTVE si de verdad no se reducen su presupuesto y su plantilla: recordemos que de los 14.000 puestos de trabajo, el gobierno de González eliminó 4.000 y el de Zapatero otros 4.000. Pero que quede claro que el objetivo fundamental del nuevo apaño es entregar a las televisiones comerciales, como ’subvención’, los 600 millones de la publicidad de TVE. Mejor una RTVE sin publicidad. Si cuesta 1.200 millones, quiere decir que cada ciudadano pagaría 30 euros anuales, menos de 10 centimos diarios. En Alemania pagan 90 euros anuales y 80 en Gran Bretaña. La diferencia es que en esos dos países los ciudadanos defienden el servicio público y confían en su calidad. Es lo que debe hacer el gobierno en España: reconocer que se elimina la publicidad de TVE para favorecer el negocio de la televisión comercial pero aprovechando el apaño para hacer lo que ningún gobierno ha hecho: una campaña de defensa de la radiotelevisión pública, mejorando simultaneamente su calidad y credibilidad para que los ciudadanos comprendan que invierten una pequeña parte de sus impuestos (¡10 centimos diarios!) en un servicio tan importante como la sanidad y la educación. TODO ESTO HAY QUE HACERLO ¡SIN MENTIRAS Y EN EL PARLAMENTO, CON UN PACTO DE ESTADO EN DEFENSA DE LA RADIOTELEVISIÓN PÚBLICA Y EN EL MARCO DE LA TANTAS VECES APLAZADA LEY GENERAL AUDIOVISUAL! > No se puede negociar un nuevo sistema de financiación para RTVE sin conocer el proyecto de la Ley General Audiovisual. Hay que establecer el marco general antes de realizar ajustes sectoriales.

> Hay que acabar con la sucesión de los apaños impuestos continuamente por las improvisaciones del gobierno. En junio del 2006, el gobierno de Zapatero acordó con el PP la Ley de la Radio y la Televisión de Titularidad Estatal para lo que se anunciaba como un definitivo modelo de "financiación mixta" y tres años después quiere desmontarlo. Ocultando, además, sus intenciones para la Ley General Audiovisual. La ley del 2006 tenía que concretarse en un contrato/programa del gobierno con RTVE que debería fijar "los medios presupuestarios". Ahora se pretende cambiar el sentido de la ley y los fundamentos del contrato/programa. La ley dice que "el contrato/programa determinará las aportaciones anuales con cargo a los Presupuestos Generales del Estado". Ahora, la financiación de RTVE ¡se negocia con las televisiones comerciales, fuera del Parlamento! > Hay que definir un modelo general (de servicio y de financiación) para todas las televisiones públicas. Es una barbaridad reformar la financiación de la pública estatal sin hacerlo también para las televisiones de las comunidades autónomas que cuestan proporcionalmente mucho más y valen mucho menos que TVE.
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