Una Ola de Supervisiones.

&nbsp
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Por Sinue Escolarte.
La Habana, Cuba.
sinuescolarte@gmail.com
&nbsp

&nbsp En los inicios del proceso revolucionario cubano aun vigente, la total entrega del pueblo y su absoluta obediencia ante el nuevo&nbsp mandato, generada por el rechazo a la dictadura y por&nbsp la popularidad emanada de los&nbsp actuales dirigentes nos ofrecían una imagen de seguridad. Se había roto con un modelo económico y político para implantar otro diferente, opuesto en sus concepciones, lo que ponía a la luz el desconocimiento y la inexperiencia tanto de los que dirigían, como de los que debíamos enfrentarlo y hacerlo crecer. Esto facilitó que las respuestas ante las ordenes gubernamentales&nbsp se aceptaran&nbsp inmediatas y sin replica si se deseaba alcanzar rápidamente&nbsp el objetivo bien lejano en ese momento y no logrado todavía hoy,&nbsp dando la incorrecta impresión de parecer disciplina, pero realmente, eran imposición, obediencia y mas adelante… miedo.

&nbsp Se planteaba que lo&nbsp primero era hacer [las ordenes se cumplen, no se discuten]&nbsp y luego pensar.Ya desde aquí&nbsp se&nbsp iniciaba la manipulación emocional del pueblo. Así lo demostraban aquellas consignas con las que&nbsp nos arrebataban&nbsp la iniciativa y los derechos. "Fidel, Fidel, dinos que otra cosa tenemos que hacer". Sobra el comentario. "Fidel, Fidel, siempre cumpliremos con nuestro deber" Cual era nuestro deber? Tampoco lo teníamos claro. Cumplir con el deber, era&nbsp simplemente eso,&nbsp obedecer.

&nbsp La disciplina, es el acatamiento de leyes&nbsp establecidas previo análisis y aprobación de los mismos que las crearon, sobre todo en lo moral. En el caso actual, se había roto con una forma de disciplina, para crear otra, sin construir sus nuevas bases, sin el análisis ni la aprobación de los que deberíamos cumplirlas.Ya comenzaba aquí el estado, a ser juez y parte. El jefe, siempre respondiendo a la doctrina del único partido, a una sola ideología, guiaba dando las ordenes, de lo que parecía mejor para ellos y para el pueblo y este desconocedor y apasionado, ciegamente cumplía. Seguía esto sin ser disciplina. Se creía en aquel&nbsp entonces,&nbsp en el bloqueo y sus efectos sobre nuestras vidas, en el daño de la política imperialista y se esperaba con mucho amor y sacrificio, que el resultado demostrara que valía la pena.

&nbsp Pero no ha sido así y tras múltiples y diferentes intentos con un rígido modelo totalitario, con una superdictadura, no se ha conseguido el bienestar mínimo que se prometió, incrementadote por el contrario,&nbsp la escasez y la pobreza.

&nbsp El trabajo&nbsp en equipo imprescindible en el mundo moderno para&nbsp conseguir el&nbsp éxito, en una empresa tan grande y difícil como es&nbsp elevar el nivel de vida de los habitantes de un país, no existía ni existe. Solo una cabeza pensaba, solo una daba las nuevas ordenes, solo una tenia también la mayor responsabilidad sobre lo que somos y tenemos&nbsp hoy. El parlamento solo&nbsp a servido&nbsp para… el lamento.

&nbsp Pero sabiendo hacer las cosas, sin alardes ni petulancias, los de la cúpula se favorecían amparados por sus propias leyes y escondidos tras ellas,&nbsp disfrutaban de sus privilegios que llegaban hasta sus familiares y allegados. La gran mayoría trabajadora,&nbsp poniendo todo su empeño para alcanzar las metas, no veía esto y seguía&nbsp luchando para el bien de&nbsp todos, por tal de mantener la igualdad, que nunca existió y&nbsp aquella esperanza, la misma que todavía hoy, nos invita a&nbsp esperar los próximos&nbsp cambios recién anunciados. Lo importante era salir adelante juntos, como buenos amigos, mejores hermanos y excelentes compatriotas.

&nbsp Poco a poco se fueron ampliando los ocultos&nbsp ¨¨beneficios¨¨,&nbsp para los dirigentes de menor rango, haciéndose mas visibles las bien camuflajeadas desigualdades, desarrollándose así, el desvío de recursos, la malversación&nbsp y&nbsp el robo que paulatinamente y en la medida que empeoraba el nivel de vida, aumentando&nbsp la escasez y el hambre,&nbsp iba creando un grado de corrupción, cada vez mayor, indetenible, canceroso, metastasico. La conciencia a la que se apelaba constantemente y que en algun momento surtio efecto, ya no existe, se enfermó, está&nbsp enferma, tiene hambre tambien y necesita saciarla.

&nbsp La cantidad de directores, administradores y jefes cumpliendo condenas, se puede fácilmente calcular, por el numero de ellos en altos puestos y que a lo largo de todos estos años, hemos visto rodar sus cabezas. Han sido unos cuantos.&nbsp Los que cooperan escapan de las rejas, pero son destronados, algunos para con un tiempo de silencio, regresar por otras vías, cerca de las anteriores alturas. Son los que se caen para arriba. Otros pasan a la disidencia o no se sabe mas de su paradero. Mientras solo robaban los jefes, no se hacia tan evidente la corrupcion. No mas se sumó el pueblo y se generalizó ante los ojos de todos.

&nbsp Es así&nbsp como se deja ver que&nbsp aquello que parecía disciplina, no era otra cosa que imposición y obediencia, apoyándose en las obligadas concesiones gubernamentales&nbsp para sostenerse en el poder y se&nbsp va relajando primero y degenerando después, apareciendo la indisciplina laboral ligera, luego la moderada y finalmente la severa, siempre paralelas a la elevación de&nbsp los niveles de corrupción e intercalada con la perdida&nbsp de la educación formal que traíamos sembradas&nbsp por nuestros padres y abuelos, demostrada por el respeto a las personas&nbsp mayores y la casi nula utilización de las&nbsp palabras llamadas ¨¨malas¨¨, que hoy, en boca del hombre nuevo, nacido con la revolución, reforzadas por la vulgaridad&nbsp creciente y la mediocridad&nbsp derivada de estos sistemas,&nbsp se han convertido en ¨¨buenas¨¨, usuales, para con ellas argumentar las razones de las frecuentes indisciplinas sociales y laborales&nbsp que no hay ya&nbsp quien consiga detener, inundadas entre los bajos salarios, los altos precios del mercado y la desigualdad en aumento, que entre otras cosas se estimula con la presencia de tres monedas circulando y la nueva posibilidad de adquirir artículos que&nbsp están fuera del alcance de la inmensa mayoría del pueblo.

&nbsp En medio de esta profunda crisis de poder y su influencia&nbsp social, puesta en evidencia no solo por los casi 50 años transcurridos sin resultados. Por las miles de&nbsp quejas recogidas en asambleas laborales y escuchadas en todas partes.&nbsp Por el ilimitado numero de cubanos que de una u otra forma consiguen salir pudiendo ver y comparar otros sistemas y maneras de vivir, así como el incremento de la facilidad con que por diversos medios nos llega información libre, lo que permite una visión mucho mas amplia del futuro, en medio de todo esto se reinicia una ofensiva contra las&nbsp diferentes formas de indisciplina a las que de paso se les achaca parte de la culpa&nbsp de lo dramático de&nbsp nuestra actual situación. El estado no tiene nada que ver con las indisciplinas que no&nbsp facilitan el avance del proceso revolucionario y que por eso, hay que erradicar con constantes y exigentes supervisiones.

&nbsp Las calles destruidas y embasuradas, los edificios apuntalados, las fachadas sucias, los hospitales cayéndose, sin ascensores, ni baños o con salideros y cucarachas, los comercios con pésimo aspecto. Nada&nbsp será culpa de nuestro sacrificado estado, todo lo será, de la indisciplina social, del pueblo, como si el estado no fueras un padre o educador, como si no hubiésemos aprendido a ofender y gritar con el, como si no hubiera sido el, quien nos enseñó a robar de manera tan amplia a todos los niveles y sin limites.

&nbsp Pero si no se hace algo para frenar las tantisimas indisciplinas laborales y sociales que vemos a diario, no se percibirá, ni la preocupación, ni la autoridad del estado, la imagen del&nbsp modelo dañada ya para los mas ciegos, empeorara y las consecuencias serán fatales primero para el gobierno, luego para el pueblo. Hay que detener esa muchedumbre de trabajadores informales que vendiendo de todo en las calles demuestran lo inutil de laborar para el estado y lo frecuente del desvio de recursos inadmisible en un pais socialista.&nbsp Pero también la irritación de los que vemos la realidad y culpabilidad estatal con impotencia, nos puede&nbsp en algún momento hacer&nbsp explotar.&nbsp De ahí la nueva ola de&nbsp represión iniciada&nbsp hacia los disidentes que después de tanta fanfarrea nada se hizo contra ellos por falta de razón, pero aumentó la alerta, siempre reactiva en nuestros cerebros, para que no&nbsp razonemos y solo pensemos en sobrevivir. Para que veamos menos la verdad, con mas miedo.

&nbsp Se reinicia una ofensiva contra toda clase de indisciplina, sin los debidos cambios que desarrollen, el compromiso personal, el mismo que surge de la perspectiva, de las ilusiones, del bienestar, de la mejoría, de la libertad, todo lo cual, contribuye a la recuperación de los valores perdidos, con medio siglo de absolutismo y pobreza. Se pretende retrotraer la disciplina con&nbsp ¨¨muela¨y coacción, con el mismo miedo sembrado en nosotros, desde siempre.

&nbsp Ningún gobierno tiene que solicitar ni disciplina, ni mayor esfuerzo y sacrificio de parte del pueblo, para que alcancen mejorías en sus vidas, con lo cual, nos culpan indirectamente, evadiendo el, la responsabilidad que tiene su modelo en este asunto.

&nbsp El ser humano que se siente moralmente motivado, estimulado y materialmente recompensado cuida su estatus social,&nbsp cumpliendo con todo lo necesario para mantenerlo, entonces difícilmente incurra en indisciplinas laborales.Y las sociales,&nbsp el sabe lo que le cuesta cuando hay quien las hace cumplir. Pedirle al pueblo que combata las indisciplinas sociales, es nuevamente enfrentarlos entre si y hacerles el trabajo a quienes les corresponde, siendo su obligacion, el cumplimiento de las leyes.&nbsp

&nbsp A&nbsp los&nbsp cubanos que nos falta todo esto, nos a llevado a un estado de indiferencia crónico y mantenido, debido al poco interés que generan los centros laborales, sus comedores, sus baños, sus salarios&nbsp y sus pocas comodidades y facilidades&nbsp en general y las remotas posibilidades de mejoría esperada. Cuando el trabajador siente el bienestar&nbsp emanado&nbsp de su labor, ese mismo bienestar,&nbsp le impide dañar ninguna propiedad estatal o particular y&nbsp agredir a otros, en su afán por conseguir lo que no tiene, que lo puede adquirir normalmente&nbsp con su salario. El cubano, hace mucho que no conoce el bienestar y la comodidad, ni en su casa, ni en sus calles, ni en su centro laboral.

&nbsp Entonces, resulta facil darse cuenta que&nbsp las indisciplinas se engendraron con el cambio del sistema, hacia la actual autocracia que no garantiza nada y se manifiesta incapaz de alcanzar mejoras. Por eso, dudo mucho que sean recuperables después que todos sabemos claramente&nbsp que las pagas&nbsp son insuficientes y que no hay forma de elevarlas, que tenemos que seguir luchando por nuestra cuenta&nbsp para sobrevivir con las tres monedas circulando,&nbsp por que el estado lo que nos sigue pidiendo es sacrificio y esfuerzo, cada vez con menos esperanzas de avanzar,&nbsp por lo que ya hacemos oídos sordos abiertamente.

&nbsp No mas justificaciones ganadoras de tiempo que nuevamente hagan olvidar los compromisos contraídos con el pueblo. Basta de manipulación. La única solución de mejoría de las disciplinas&nbsp son los cambios que permitan que esa necesidad de tenerlas,&nbsp sea espontánea para disfrutarlas de verdad. Las disciplinas están secuestradas por el modelo que hoy nos dirige, por eso, es a el, al que hay que modificar, tanto, que podamos apreciarlo&nbsp diferente y capaz,&nbsp para que no haya&nbsp que exigirle, de las disciplinas,&nbsp su rescate.&nbsp &nbsp &nbsp

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS