Una mujer cuenta un año de tortura por las fuerzas de ocupación en Afrin (Kurdistán)

Casi todos los días las milicias o el ejército turco secuestra a los habitantes de la ocupada región de Afrin. La escuela comercial de Afrin se ha convertido en un centro de tortura. Cientos de personas, principalmente mujeres, han sido trasladadas allí.

Una de estas mujeres es E.A. Fue liberada hace una semana por rescate y se salvó de la tortura junto con su hija de tres años. Habló con la agencia de noticias ANHA sobre el año que estuvo bajo tortura. Al principio su marido fue secuestrado con el pretexto de que tenía conexiones con el gobierno local. Luego, el 23 de junio de 2019, E.A., de 27 años, fue secuestrada junto con su hija de tres años. Fueron trasladados al centro de tortura de la escuela de comercio con bajo la acusación de que ella tenía conexiones con las Unidades de Defensa del Pueblo y de la Mujer YPG e YPJ. Allí los prisioneros son torturados de todas las maneras posibles. Para evitar que recuerden la tortura, se les suministran drogas. Decenas de personas han muerto por el abuso sufrido en este centro.

 

Liberación por rescate

En el plazo de un año, el padre de E.A. finalmente recaudó los 17 millones de liras sirias de rescate requeridos. La madre y la hija fueron entonces liberadas. E.A. se fue inmediatamente con su madre y su padre a la región libre de Saba. Su marido, sin embargo, sigue «desaparecido».

 

«Nos torturaron con mangueras de agua»

«Las bandas nos secuestraron de nuestra casa por razones desconocidas. Nos llevaron a la escuela de comercio. Allí nos golpearon con mangueras de agua. Nos insultaron. Cada vez que nos golpeaban, decían que yo tenía conexiones con las YPG y que debía darles información», cuenta E.A.

 

«Amenazaron con matar a mi hija»

«Uno de estos milicianos llamado Abu Haydar me interrogó durante la tortura. No dejaban de decir que yo era parte de las YPG y me preguntó qué información les había dado. Cuando dije que no tenía nada que ver y no di ninguna información, me amenazaron con matar a mi hija o darle drogas», continuó la mujer.

 

«Nos obligaron a ver la tortura»

«Abu Haydar me amenazó constantemente. Amenazó con matar a mi hija, violarme, tomar fotos y distribuirlas a todo el mundo. Me obligó a ver la cruel tortura que inflingían a las mujeres. Las mujeres fueron torturadas con descargas eléctricas y golpes con mangueras de agua. La tortura fue tan intensa que me puse enferma de verla», cuenta E.A.

 

«Suministraron drogas para disfrazar la tortura»

«Los lugares donde nos retuvieron estaban muy sucios. Por eso se propagan las enfermedades. Para que la tortura no salga a la luz y las mujeres ya no sepan lo que se les ha hecho, se les da drogas con jeringas y pastillas. Varias mujeres se han puesto muy enfermas».

E.A. explica que hubo mujeres embarazadas que fueron obligadas a dar a luz en estas condiciones y declara: «No se nos dio ningún tipo de atención médica. Ni siquiera a los recién nacidos se les dio leche o ropa».

 

«Muchos han sido asesinados por tortura, los supervivientes están gravemente traumatizados»

E.A. afirma que varios murieron como resultado de la tortura. «Los que lograron sobrevivir sufrieron daños psicológicos debido a la fuerte tortura. Además, se ordenó la ejecución de la mayoría de las mujeres», indica.

E.A. apela a la administración autónoma y a las YPG y las YPJ para que pongan fin a este horror.

 

La «policía militar» sirve como torturadores del régimen de ocupación turco

Los más notorios torturadores como Abu Haydar, Abu Arab, Abu Siad y Abu Sayir provienen de la «policía militar» del régimen de ocupación turco. Esta policía militar es reclutada de varias milicias yihadistas. El centro de tortura de la escuela comercial también está dirigido por la «policía militar».

 

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