Una mariposa es imbatible

Llegó octubre y en mi barrio, la primavera ya vistió al ciruelo con florcitas colorinches. Y por ahí, una mariposa inquieta a mi gato Fidel; es que quizá ella se ufane de llevar en sus alas un dibujo irrepetible, un rasgo a perpetuar en la especie que difiere y transmite la herencia de ese “insecto lepidóptero”. Una denominación que, digamos, indica a los entomólogos comogente poco sería al nombrar así a una mariposa… Naturalmente, ninguna alcanza a pesar un gramo pero a puro vuelo comunican su mensaje al planeta entero, así que Fidel, no discutas el dominio del patio por un rato si al fin, ellas demuestran la imbatible armonía de los dioses que a soplo vital y ala diminuta cumplen su parte en este plan gigante y misterioso.

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Aunque claro, cada vuelo desorienta a mi gato y creo que a estos felinos los perjudicó el desmesurado homenaje que le hicieron ciertos tipos muy famosos. Charles Baudelaire, por ejemplo, creía que la belleza de los gatos sugería lujo y voluptuosidad, y Víctor Hugo dijo que Dios los imaginó para darle al hombre la ilusión de acariciar un tigre. Todo eso parece magnífico, pero yo apenas le pido al mío que baje de la pared y no se humille ante esta invicta mariposa, que con su fuga y retorno volandero puede encender y apagar la primavera cuando quiere.

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Eduardo Persico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

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