Una mala persona (recordatorio del creador del régimen extremeño)

En el invierno moral que nos asola es anatema tener a alguien por una buena persona porque enseguida se asocia a cortedad mental, a la falta de agresividad necesaria para el éxito a toda costa, a ausencia de picardía, y en suma a la debilidad del sujeto. Cuando muchos se sienten bautizados como buena gente, se revuelven incómodos, tal como se sienten secretamente complacidos si se les tacha de hideputa. Practique la elegancia social del insulto. El Presidente de Extremadura, el desjarretacabras Ibarra, es un bocón al que se le toleran demasiados despropósitos, porque mueven a risa, porque es el bobo de Coria o porque se le supone que no sabe lo que dice mientras dice lo que no sabe. Este cacique socialista, con más maña que sentido común, se ha especializado en fabricar titulares informativos regurgitando declaraciones intolerables. Un patán que se pisa sus propios pies.

García-Goena fue un vasco que cruzó la raya para no hacer el servicio militar. Tenía mujer, hijas y un trabajo cuando los GAL le pusieron una lapa en el coche y le volaron las piernas. La mujer bajó horrorizada sin nada que hacer ante los muñones y viéndole expirar. No fue un error de aquellos verdugos chapuceros; con atentados indiscriminados los sicarios protestaban por la decisión de los gobiernos de González de poner fin a la guerra sucia. Por decirlo así, los GAL estaban en huelga activa. A la viuda de García-Goena no se le puede contestar en plan jaque remitiéndolas a los abrazos del PP durante aquellos sucesos. Ibarra no reconoce su legítima protesta y le varea como a una vaca entre las miserias de la política española. El dinosaurio socialista no tiene ni piedad ni cortesía funeraria: se muestra como la mala persona que es, con menos entrañas que una almeja.

Txiki Benegas, que fuera secretario general de los socialistas vascos, es otro tanto descarado al tanto que le da igual ocho que ochenta y así presenta, con un par, un libro sobre terrorismo en el que se les da a los GAL como nacidos de los servicios del almirante Carrero Blanco. Ya sabemos que hubo paramilitares, parapoliciales, y otras faunas que buscaron vengar al almirante, pero los GAL es la marca registrada en 1983 del Partido Socialista (Garcia Damborenea que ya ha cumplido) cuando Txiki, más Txiki que nunca dijo aquello de que ya era hora de que se acabara eso de que los socialista anduvieran con escolta y los etarras vacacionaran en Francia. Como las de Ibarra, las de Benegas son afirmaciones que ofenden a la conciencia de los españoles. Nos merecemos algo mejor que esta patulea de políticos neoafricanos que nos comen las cosechas mentales. No son malos enredadores de las cosas públicas sino raleas de malas personas a las que se les da una higa el bien común si pueden salvar el ombligo. Son legítimos representantes de la hez del populacho. Que dios le confunda.

Publicado en El Mundo el 6 de noviembre de 2004.

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