Una guía anarquista para… ¡la navidad!

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No es ninguna sorpresa descubrir que Piotr Kropotkin estaba interesado en Navidad. En la cultura rusa, San Nicolás (Николай Чудотворец) fue reverenciado como un defensor de los oprimidos, los débiles y los desfavorecidos. Kropotkin compartía los sentimientos. Pero también había un vínculo familiar. Como es sabido, Kropotkin podría remontar su ascendencia a la antigua dinastía Rurik que gobernó Rusia antes de los Romanov y que, desde el siglo I de nuestra era, controlaban las rutas comerciales entre Moscú y el Imperio Bizantino. Aun cuando había sido enviado por su familia a patrullar el Mar Negro, Nicolás era un hombre espiritual y buscó un escape de la piratería y bandidaje para el que fue famosa su parentela rusa vikinga. Así se estableció bajo un nuevo nombre en las tierras del sur del Imperio, ahora Grecia, y decidió utilizar la riqueza que acumuladas en esa trayectoria criminal para aliviar los sufrimientos de los pobres.

Fuentes de archivo inéditas descubiertas recientemente en Moscú revelan que Kropotkin estaba fascinado por este vínculo familiar y la similitud física llamativa entre él y la figura de Papá Noel, popularizada por la publicación de «Una visita de San Nicolás» (más conocida como ‘La Noche antes de Navidad «) en 1823. Kropotkin no era tan corpulento como Santa Claus, pero con un colchón relleno de su túnica, sentía que podía pasar. Su amigo Elisée Reclus le aconsejó ampliar el borde de piel en el traje. Esa fue una buena idea, ya que también le permitiría llevar un poco más de color negro con el rojo. Había decidido seguir el consejo de Elisée en el reno, también, y utilizar un trineo impulsado a mano. Kropotkin normalmente no era dado a fantasear. Pero la explotación de la semejanza para difundir el mensaje anarquista fue excelente «propaganda por el hecho». Anticipando a «V de Venganza», Kropotkin pensaba que podíamos pasar por Santa Claus. En el borde de una página Kropotkin escribe: ¡infiltrarse en las tiendas, regalar los juguetes!

En las borroso mensaje de una tarjeta navideña que remitió, se lee:
En la noche antes de Navidad, estaremos todos prestos.
Mientras las personas están durmiendo, haremos valer nuestra presencia.
Expropiaremos bienes de los almacenes, porque eso es justo.
Y distribuirlos ampliamente, entre los que necesitan ayuda.

Sus notas también revelan algunas ideas valiosas sobre sus ideas acerca de las características anarquistas de la Navidad y su pensamiento acerca de las formas en que los rituales victorianos de Navidad pueden ser adaptados.

«Todos sabemos», escribió, «que las grandes tiendas – John Lewis, Harrods y Selfridges – están empezando a explotar el potencial de ventas de Navidad, el establecimiento de cuevas, grutas mágicas y fantásticas Tierras de Hadas para atraer a nuestros hijos y presionarnos para comprar regalos que no queremos y no podemos darnos el lujo». «Si usted es uno de nosotros», continuó, «se dará cuenta de que la magia de la Navidad está asociada con el sistema de producción de Papá Noel, no de los intentos de las tiendas por seducirnos a consumir lujos inútiles». Kropotkin describe los talleres en expansión en el Polo Norte, donde los duendes trabajaban todo el año, felices porque sabían que estaban produciendo para el placer de otros pueblos. Tomando nota de que estos talleres eran estrictamente sin fines de lucro, de base artesanal y se ejecutan en ambitos comunales, Kropotkin los trató como prototipos para las fábricas del futuro libertario (según se indica en su libro Campos, fábricas y talleres). Algunas personas, consideraba Kropotkin, pensaban que el sueño de Papá Noel que todo el mundo recibiese regalos el día de Navidad era quijotesco. Pero podría ser realizado. De hecho, la ampliación y reubicación de los talleres – que eran bastante caros de mantener en el Ártico – facilitaría la producción, al igual que transformar la entrega de regalos una vez al año en un intercambio regular. «Tenemos que decirle a la gente», escribió, «que los talleres comunitarios pueden establecerse en cualquier lugar y que podemos unir nuestros recursos para asegurar que todo el mundo tenga cubiertas sus necesidades».

Una de las cuestiones que más preocupaban a Kropotkin sobre la Navidad era la forma en la que el papel inspirador que Nicolás habían jugado en los mitos de Navidad había confundido la ética de esa festividad. Nicolás estaba representado erróneamente como un hombre caritativo, benevolente: un santo, porque fue bondadoso. Absorto en la figura de Papá Noel, las motivaciones de Nicolás para dar se habían vuelto aún más sesgadas por la fijación victoriana con los niños. Kropotkin no entendió completamente los enlaces, pero consideró que reflejan un intento de moralizar la infancia a través de un concepto de pureza que se simboliza en el nacimiento de Jesús. Naturalmente no podía imaginar la creación del «Big Brother» Santa Claus que está al tanto de cuándo los niños están dormidos o despiertos y llega a la ciudad aparentemente sabiendo si se han atrevido a llorar o hacer berrinches. Pero tarde o temprano, advirtió, esta idea de la pureza se utiliza para distinguir a los traviesos de los buenos niños y sólo aquellos en el último grupo sería recompensado con regalos.

Kropotkin apreció la importancia del ritual y el significativo valor que los individuos y las comunidades asocian a festividades, actos de recuerdo y conmemoración. Él no quería abolir la Navidad ni tampoco deseaba verla «republicanizada» través de algún burocrático y desatinado reordenamiento del calendario. Era importante, sin embargo, separar la ética de lo que la Navidad representaba de la singularidad de su celebración. Tener una fiesta era sólo eso, pero extender el principio de la ayuda mutua y la compasión en la vida cotidiana era otra cosa. En la sociedad capitalista, la Navidad era un espacio especial para los buenos comportamientos. Hace posible tener lo que se presenta como conducta cristiana cabal una vez al año, mientras el anarquismo pide que lo hagamos de por vida.

Kropotkin entendió que su propaganda tendría mejor oportunidad de éxito si podía mostrar cómo el mensaje anarquista también se ha incrustado en la cultura vigente. Sus notas revelan que él veía particularmente el Cuento de Navidad de Dickens como un vehículo para sus ideas. Este relato fue ampliamente reconocido por presentar ideas de amor, alegría y buena voluntad en Navidad. Kropotkin encontró la genialidad de la obra en su estructura. ¿Qué otra cosa es la historia del encuentro de Scrooge con los fantasmas de la Navidad pasada, presente y futuro sino una reflexión prefigurativa del cambio? Al ver su presente a través de su pasado, a Scrooge se le dio la oportunidad de alterar su conducta de avaro y re-configurar tanto su futuro como el futuro de la familia Cratchit. Incluso si sólo es recordado una vez al año, pensaba Kropotkin, el libro de Dickens presta a los anarquistas un vehículo perfecto para enseñar esta lección: mediante la alteración de lo que hagamos hoy, modelando nuestros comportamientos según el modelo de Nicolás, ¡podemos ayudar a construir un futuro que sea Navidad!

[Publicado originalmente en inglés en http://strikemag.org/anarchist-guide-christmas/. Traducido al castellano en versión resumida por la Redacción de El Libertario.]

http://periodicoellibertario.blogspot.com/2014/12/una-guia-anarquista-para-la-navidad.html

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