Una gran putada

Tenemos un vano e incontrolado deseo de reconocer formas familiares que nos hace difícil aceptar paradigmas nuevos para comprender, nuevos amigos a los que acercarse… solemos tomar como buena la música, la comida o la bebida conocidas. A veces para apreciar las cosas de la vida las asociamos a cosas parecidas. Para ello hay que tomar las cosas un poco más a la ligera, echar mano de la frivolidad.

  Nadie accede de golpe a la frivolidad. Es un privilegio y un arte; es la búsqueda de lo superficial entre los que, habiéndose apercibido de la imposibilidad de toda certidumbre, ha llegado a disgustarles; es la huida lejos de los abismos que, siendo naturalmente sin fondo, no pueden conducir a parte alguna. Así la frivolidad es el antídoto más eficaz contra el mal de ser lo que se es; por ella abusamos del mundo y disimulamos lo mal que nos va.

  Se pretende que trabajemos más y mejor, que sigamos consumiendo como si no pasara nada. Se hace énfasis en la cultura: “cuando no nos dan un duro por nuestro trabajo y se ha acabado el dinero, la cultura es lo primero”. Resistir no consiste en producir más sin rechistar sino en disfrutar de la vida, en contentarse con poco, en conservar nuestro buen humor, en cargarnos lo menos posible de propiedades y obligaciones, en no beber y comer con más cuidado, en una palabra, en vivir como filósofos y reducir nuestro trabajo al mínimo necesario para la supervivencia, a burlarnos de todo, a ser cínicos y epicúreos. La filosofía conviene a estos tiempos, a gente como nosotros. Cuando llega la pobreza uno piensa que tiene que pensar en asentar la cabeza.

   Hace mucho tiempo ya que llegamos a aquella condición humana en la que el saber que todo trabajador es puta y toda puta trabajador no nos impide seguir hacer ver que se trabaja mientras que los que  nos pagan hacen ver que nos pagan. Ahora las autonomías dominantes se pelean por “una casa de tolerancia”, se llame Eurovegas o Parque Temático no importa, si no se ha conseguido una se inventará otra. Ahora resulta que además de hacer de puta tenemos que poner la cama. Se veía llegar.

  Cuando la construcción del Estado del Bienestar ya no es posible, solo queda como salida construir el Estado de la Simulación del Bienestar. Y uno empieza a hablar de la conservación del Estado del Bienestar, de no aceptar medidas que pudieran poner en peligro el Estado del Bienestar, de los pobres países que ni siquiera tienen idea de que es eso del Estado del Bienestar. Y dejamos que se creen no sé cuántos puestos de trabajo en el putiferio de turno los proxenetas encargados de simularlo mientras la crisis arrecia.

  En la Sociedad del Espectáculo en la que vivimos, observamos entre fascinados y paralizados como el simulacro no es lo que oculta la verdad, es la verdad la que oculta que no existe. El simulacro es verdadero. Expertos en el arte de la simulación, con distancia absoluta, nos encantan los espectáculos que simulan ser reales y la realidad presentada como espectáculo. Hemos  disimulado  perfectamente las diferencias.

  El espíritu de la contrarrevolución siempre está en juego cuando se intenta volver a imponer la pasividad. La cultura de masas está preparando una vez más el terreno para el retorno de la religión que mejor sirva a la clase dominante. En todos los proyectos que restauran la pasividad, la voluntad de fe se comporta como una pretensión de avasallamiento. O creemos con las rodillas o no creemos en absoluto, las rodillas serían los órganos propiamente religiosos y los corazones levantados habrían de conformarse con un segundo rango. Espectáculo contra indignación, cada vez más circo ya que hay menos pan.

  Lo normal de lo cyborgs que somos es poner delante la pantalla, delante:  protithemi. Éste es el significado primero de pros-tesis, de pros-tata, de pros-titución. Esta superposición, este ponerse en frente, sobre y contra el órgano, en substitución del órgano, es el primer y más feroz trabajo de toda operación de representación. Ofrecemos nuestra atención para seguir jugando. Sacrificio no, simulación. Toda prótesis es prostituta, literalmente sale al encuentro, busca cubrir el órgano. Hace que siga el juego. Es como Eurovegas o la ampliación de Port Aventura, una gran putada.

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